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Mexicana cumple un año refugiada en iglesia de Tucson

También la salvadoreña Claudia J. cumplió ayer una semana de haberse refugiado en una iglesia de Atlanta para evitar la deportación

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La mexicana ha cumplido 365 días refugiada en una iglesia, donde espera noticias. | Foto por MIGRANOTA

TUCSON. La inmigrante indocumentada mexicana Rosa Robles cumplió ayer 365 días refugiada en un templo presbiteriano de Tucson (Arizona), durante los cuales se ha convertido en una figura del “Movimiento Santuario” de EE.UU. 

Robles, de 42 años, ha tenido que soportar el vivir alejada de su esposo, el no poder compartir momentos importantes con sus dos hijos varones y, sobre todo, el tener que vivir con el temor de que de un momento a otro la “migra” pueda entrar y detenerla. 

“Nunca pensé que iba a durar un año en santuario. Este tiempo me ha cambiado, nos ha unido como familia y me ha dado las fuerzas para seguir adelante, sobre todo en esos momentos cuando sientes que las fuerzas te faltan”, dijo Robles a Efe. 

La mexicana está a un día de igualar lo hecho por su compatriota Elvira Arellano, quien estuvo refugiada en una iglesia en Chicago (Illinois) del 15 de agosto de 2006 al 16 de agosto de 2007. 

Robles cruzó la frontera de manera ilegal en 1999, después se ganó la vida limpiando casas y nunca antes había tenido un problema con la policía y mucho menos con inmigración. 

“Siempre tratábamos de seguir la ley, si el letrero decía que había que conducir a 35 millas (56,3 kilómetros/hora), lo hacíamos”, relató. 

La vida de Robles, como la de cientos de indocumentados en Arizona, cambió radicalmente en 2010. El estado se convirtió en el epicentro del debate migratorio con la aprobación de la controvertida ley SB1070, que otorgó el derecho a los departamentos policiales de cuestionar el estatus migratorio de las personas que son detenidas, inclusive por infracciones leves de tráfico. Ese mismo año, Robles fue detenida por una infracción de tráfico mientras manejaba y, como no cuenta con una licencia de conducir, fue entregada a las autoridades migratorias que iniciaron un proceso de deportación.

El 7 de agosto de 2014, como un último recurso y tras recibir una orden final de deportación, Robles anunció que entraría a la Iglesia Presbiteriana del Sur. 

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