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Médicos y cupos son insuficientes en Endocrinología

El Rosales es el único centro público que tiene un servicio especializado, pero solo hay cinco endocrinólogos.

El jefe del Servicio de Endocrinología, Roberto Cerritos, pasa la visita médica junto a los estudiantes y médicos en formación en el Rosales. Foto EDH/Yamileth Cáceres

El jefe del Servicio de Endocrinología, Roberto Cerritos, pasa la visita médica junto a los estudiantes y médicos en formación en el Rosales. Foto EDH/Yamileth Cáceres

El jefe del Servicio de Endocrinología, Roberto Cerritos, pasa la visita médica junto a los estudiantes y médicos en formación en el Rosales. Foto EDH/Yamileth Cáceres

El número de cupos en el Servicio de Endocrinología del hospital nacional Rosales y el de médicos especialistas son insuficientes para atender la demanda creciente de pacientes con diabetes.

Roberto Cerritos, jefe del Servicio, dijo que solo hay cinco endocrinólogos, a él le corresponde pasar la visita de los ingresados y el resto se dedica a brindar a consulta y otras atenciones.

El Rosales es el único centro que tiene un servicio de endocrinología, aunque hay endocrinólogos en otros hospitales nacionales, pero siempre les envían personas para que los atiendan.

El poco recurso médico que se tiene limita la atención de los pacientes diabéticos.

"Una de las características de la cita del diabético es que debe ser abierta, usted lo puede haber visto ahora y decir está muy bien, pero el día siguiente se metió un clavo en el pie, no puede esperar cinco, seis, siete meses, y si viene a la Emergencia esta pasa llena", comentó Cerritos.

A cada especialista le corresponde ver cuatro pacientes por hora en la consulta, pero tres están solo dos horas contratados y una doctora tiene seis horas, pero tiene a cargo las interconsultas.

Al día, en promedio, tienen cinco nuevos casos de diabéticos, pero llevan meses esperando por el cupo.

Cerritos manifestó que los médicos ven más de las personas que les corresponde, y eso significa dedicarle menos tiempo a cada uno.

El jefe del servicio comentó que en el Rosales deberían ser, por lo menos, 25 endocrinólogos.

Mauricio Rodríguez, médico residente de tercer año, indicó que diabéticos hay en todas las especialidades del hospital.

"Aquí en la consulta externa es bien limitado el cupo porque ya son pacientes referidos, es decir, que el control no es tan fácil, así que en Medicina Interna también hay bastantes casos, en Cirugía...", indicó Rodríguez.

En el servicio solo tienen 30 camas, de ellos el 70 % son personas con diabetes.

"¿Por qué se quedan en otro servicio?, porque tenemos un cupo y de ese no nos podemos pasar; sin embargo, nos pasamos en la consulta", añadió Cerritos.

El especialista considera que la solución no es duplicar el número de atenciones sino que se distribuyan los pacientes en el resto de hospitales y se incremente la cantidad de especialistas en el Rosales.

El endocrinólogo expresó que en Centroamérica, Costa Rica y Panamá les llevan ventaja, ellos tienen una buena cantidad de especialistas y a los pacientes les ofrecen cita abierta.

Ovidio Portillo, médico residente de segundo año, dijo que es necesario que los médicos en todos los niveles de atención conozcan cómo tratar a las personas con la enfermedad y educarlas.

Los médicos manifestaron que la clave es la educación, que los factores genéticos no se pueden modificar; pero sí atrasar el aparecimiento de la enfermedad y evitar las complicaciones.

15 años de ser diabético

Luis Alonso Blanco en un descuidó se metió un clavo en un dedo del pie izquierdo, eso lo llevó a pasar 23 días en el hospital de Santa Rosa de Lima y más de dos semanas en el Rosales.

Luis es diabético, hace 15 años le diagnosticaron la enfermedad; pero admite que no ha seguido al pie de la letra las indicaciones médicas.

En un inicio visitó "brujos" para que lo curaran y, al darse cuenta de que solo le quitaban el dinero buscó asistencia médica especializada.

"Posiblemente iba a perder el dedo, es que me la pasé diez días en la casa esperando sanar, pero ya voy bien", comentó mientras descansa en una de las camas del servicio.

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