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Llegó el día del beato

Multitud se preparó con una procesión y vigilia bajo la lluvia

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"Que este país pronto encuentre la erradicación de la violencia y podamos vivir en paz, en ayuda mutua y en amor a Dios". Así concluyó el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga la homilía en la misa que inauguró, bajo la lluvia, la vigilia previa a la beatificación de Óscar Arnulfo Romero. 

El cardenal de Honduras aseguró que el obispo mártir hizo vida las palabras de Jesucristo en el Evangelio: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos".

Alrededor de las 8:30 de anoche, Rodríguez Maradiaga instó a los asistentes a pasar la noche en oración: "Pidamos especialmente nuestra conversión".

Luego recordó que ayer alguien le preguntó cómo se puede recibir el mensaje de monseñor Romero; a lo que el cardenal respondió: "Como nos dice el Evangelio: 'Con un corazón puro'. Nadie podrá escuchar este mensaje si dentro de su corazón está el odio, el resentimiento, el rencor, el deseo de la venganza". 

Agregó que la beatificación debería dejar como fruto que los católicos tengan un corazón misionero: "Que cada día más sienta el llamado de San Pablo: '¡Ay de mí si no evangelizo!'. ¡Que nadie permanezca indiferente, sino que se note que somos personas de fe porque amamos!".

Rodríguez Maradiaga presidió la misa junto al obispo de Zacatecoluca, Elías Samuel Bolaños Avelar, y al obispo emérito de Chimbote (Perú), Luis Bambarén.

En la misa también participaron miles de fieles católicos que, pese a la tormenta que caía sobre San Salvador, permanecían atentos a la liturgia.

Entre ellos estaba Cristian, quien espera un milagro: poder caminar. Él y sus padres, llegaron puntuales a la Catedral Metropolitana de San Salvador para ser parte de la procesión que salió a las 5:15 de la tarde para recorrer la calle Rubén Darío y la alameda Roosvelt y que llegó a la plaza Salvador del Mundo a las 6:30 de la noche. La Vigilia concluyó a las 9:25 de la noche bajo una tormenta que impidió que miles de fieles comulgaran.

"Si me está escuchando en el cielo, solo quiero pedirle que me haga un milagro, que me haga caminar", dijo el joven de 15 años.

Teresa Campos, de 75 años, le dio un significado especial a la lluvia que cayó sobre la capital desde las 5:00 de la tarde: "¡Peregrinar bajo la lluvia es una bendición de Dios!".

Ella también pidió la intercesión de Romero para que ocurran otros milagros: que toda su familia tenga fe y que haya paz en el país.

La lluvia no desalentó a los asistentes. Cientos de católicos venían de diferentes parroquias de todo el país, para participar en la vigilia y también para reservar los mejores lugares y ser testigos del rito de beatificación esta mañana.

Mientras la procesión aún no salía de la catedral, a eso de las 4:30 de la tarde, otro grupo de católicos se reunía en la capilla del Hospital Divina Providencia, en la colonia Miramonte.

Al lugar llegaron el secretario del Cardenal Angelo Amato, Juan Pablo Russoti, y el Nuncio Apostólico Monseñor León Kalenga Badikebele, quienes contemplaron las reliquias de Monseñor Romero, como su ropa, ornamentos y su cama. "Es un honor ver de primera mano por dónde caminó Romero y conocer a la gente que tanto lo ama", comentó Monseñor Russoti.

A su visita los recibió un grupo de jóvenes, quienes no dudaron en fotografiarse con ellos y cantar una que otra alabanza. Monseñor Kalenga contó que estaba "emocionado por la fiesta de la beatificación" y a la vez pidió a la población mucha oración para que la actividad de hoy fuese un éxito.

El fin de su visita dio paso para que el Cardenal Roger Michael Mahony, Arzobispo de Los Ángeles (EE. UU.) oficiará la misa en la capilla. "Romero es un ejemplo de pastor tal como lo fue Jesús, quienes nunca se olvidaron de las ovejas y las cuidaron como don más preciado", afirmó.

Los feligreses se retiraron con la emoción de que esta mañana, Óscar Arnulfo Romero será declarado beato. 

Monseñor Juan Pablo Russoti explicó cómo ocurrirá ese acontecimiento: "Prácticamente es una misa normal, pero en su inicio se hace una lectura de la carta apostólica con la cual el Papa Francisco declara que desde ese momento Monseñor Romero puede ser llamado Beato. Esto es al inicio de la misa, es lo distinto. Después hay una pequeña procesión con las reliquias y la develación del retrato de Monseñor Romero". 

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