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Les dieron el derecho de vivir

"Tengo un gran regalo de Dios y tomé la mejor decisión al no abortar. El aborto no es ninguna opción"

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En medio de la polémica que genera la campaña para la despenalización del aborto en el país y la visita de Amnistía Internacional la semana pasada apoyando esta medida, tres mujeres cuentan sus historias y testifican que abortar o interrumpir el embarazo no es una opción para "salir de un problema".

El organismo pidió al Estado salvadoreño, a través del informe "Al borde de la muerte: violencia contra las mujeres y prohibición del aborto en El Salvador", despenalizar el aborto y estimó que, debido a la prohibición, se condena a las mujeres que lo practican a la cárcel o a la muerte.

Pero el testimonio de estas madres expone que abortar "no es una decisión que deben tomar ellas por los bebés".

A los 12 años, Leonor fue abusada sexualmente; con ello no solo le arrebataron su inocencia, sino la esperanza de vivir una adolescencia "normal". Unas semanas después, la noticia de un embarazo producto de la violación terminó de derrumbar todas sus ilusiones y la puso en una encrucijada: abortar o no.

En medio de reclamos y los consejos de sus padres y otros familiares de que la "mejor solución" era abortar, Leonor decidió no ceder a aquella presión.

"Ellos no querían que tuviera al bebé. Me daban a tomar cosas para que 'se me viniera'. Ante la situación mejor, decidí irme de la casa", explica.

Pero la adolescente sabía que también tendría que lidiar y llevar en su memoria el recuerdo de la violación.

Siete años después y, hoy con 20 años de edad, no ha podido olvidar ese amargo recuerdo, pero la sonrisa, la pícara mirada y los efusivos abrazos de su hijo han borrado poco a poco esa amargura.

"Gracias a Dios encontré a alguien de confianza a quien pude contarle lo que me pasó. Denuncié la violación y todo cambió para mí. La ayuda sicológica que recibí fue bien importante porque me ayudó a superar lo que pasó; las terapias me ayudaron a afrontar la realidad que por muchos años fue bastante dura", reflexiona Leonor mientras abraza a su pequeño de siete años, a quien hoy considera el regalo más grande que le dio Dios.

"Es un niño que me está dando muchas alegrías con sus calificaciones. Me emociono cuando me dice: mami, me saqué 10, porque es bueno en inglés", cuenta.

¿El aborto pudo ser la solución a sus problemas?, se le preguntó. "No, es un ser humano que Dios ha creado dentro de uno, y que lo mate..., es difícil", opinó sin titubear.

"Cuando tenía en mis brazos a mi niño, me daban ganas de llorar porque recordaba la violación, pero al mismo tiempo cambió la forma de ver las cosas. Cuando lo veía, cada vez pensaba que si lo hubiera abortado, no estuviera disfrutando de la alegría que hoy me da", explica.

El niño interrumpe la entrevista con un grito: "Mami, mirá, pude agarrar la pelota", dice mientras salta y ríe por la hazaña.

Leonor lo mira jugar y comenta que no se arrepiente de la decisión que tomó hace siete años; arriesgarse para hacer lo correcto valió la pena, dijo.

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