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Laura C. del Valle, Visión Mundial: "Las familias se sienten sin esperanza de seguir cuidando a sus hijos"

Mejorar las condiciones de vida para niños y adolescentes es parte de lo que se necesita para disminuir la migración infantil, según Visión Mundial.

Las familias que reciben a sus hijos repatriados necesitan ayuda para proteger la vida de los menores y la propia. Foto EDH / Jaime Anaya

Las familias que reciben a sus hijos repatriados necesitan ayuda para proteger la vida de los menores y la propia. Foto EDH / Jaime Anaya

Las familias que reciben a sus hijos repatriados necesitan ayuda para proteger la vida de los menores y la propia. Foto EDH / Jaime Anaya

Abuelas que le dicen a sus nietos que lo único que pueden hacer es abandonar el país. Historias como esa son citadas por Laura C. del Valle, directora ejecutiva nacional de Visión Mundial, cuando se le pregunta si cree que la violencia y la inseguridad son una de las causas del creciente flujo de migración ilegal infantil hacia Estados Unidos. Ella responde que sí y cita el informe "Children on the run", publicado a inicio de año por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

La directora de la división de incidencia en políticas públicas de la misma ONG, Marla González de Martínez, recuerda que en la raíz de este fenómeno también están "la pobreza, la falta de oportunidades (y) de empleo".

EDH: ¿Habrá relación entre el acoso de las pandillas y el creciente flujo de migración infantil?

Laura C. del Valle: Los últimos estudios hechos por el Alto Comisionado de la Nacional Unidas para los Refugiados... El ACNUR entrevistó a jóvenes y niños de El Salvador, Guatemala, Honduras y México para empezar a tratar de comprender cuáles eran los motivos básicos por los cuáles estos chicos se estaban yendo.

En el caso de El Salvador el 78 % de los niños y niñas manifestaban que era la violencia social y doméstica la que los estaba expulsando. Eso nos da una buena evidencia.

Chicas que son acosadas, chicos que son también acosados, que son abordados para unirse a grupos (...) Hay una entrevista con una chica que me impactó (...) Ante la insistencia de la niña de que está siendo acosada, la abuela no hace más que decirle: 'Hija no hay otra opción, tenés que irte'". (...) Las familias también se sienten sin esperanza de seguir resguardando y cuidando a sus hijos.

Marla González de Martínez (M.G.): Todo eso está dentro del ambiente (...) que también presiona la familia. Eso también tiene que ver con la pobreza, con la falta de oportunidades, de empleo (...). Esto, en consecuencia, hace que la persona comience a buscar otra alternativa que le permita sobrevivir, desarrollarse, contribuir a las sociedades donde se encuentran. Son factores que expulsan de alguna manera a nuestra población y a nuestros jóvenes.

EDH: Y como sociedad ¿qué tendríamos que hacer?

M.G.: La respuesta también es multicausal. Es decir, debemos de trabajar en diferentes niveles; de tal manera que nos permita, poco a poco, ir hilando, ir construyendo condiciones que permitan fortalecer o crear ese entorno, ese ambiente familiar, comunitario y también nacional que permita las condiciones que favorezcan el desarrollo, el bienestar y la protección de los niños y las niñas.

EDH: Algunas ONG han planteado que dado que la violencia ha motivado la migración de niños solos hacia Estados Unidos podrían solicitar asilo o tener estatus de refugiados. ¿Cómo ven esa propuesta?

M.G.: Es una propuesta que debe de ser desarrollada. Entendemos que el canciller y el presidente han generado un diálogo con el sistema de Nacional Unidas y también el gobierno de los Estados Unidos. Esa es una opción, una posibilidad que se ha generado. Pero en su base se trata de niños y niñas que se encuentran en condición de migración irregular, generada por diferentes causas: la violencia, la inseguridad, la pobreza, la reunificación familiar. Es fundamental identificar cada uno de esos casos porque cada uno no es solo la vida de una persona, sino que también hay un sueño, una esperanza de los que de alguna manera somos corresponsables.

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