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Jubilados Isss temen desalojo de ciudadela

Pensionados dicen que en la Ciudadela Monserrat se reúnen unos cinco mil pensionados que serían afectados.

Fachada Ciudadela Monserrat

Los pensionados del Seguro Social que se reúnen en la Ciudadela Monserrat asisten a talleres. | Foto por Mauricio Cáceres

Los pensionados del Seguro Social que se reúnen en la Ciudadela Monserrat asisten a talleres.

Los pensionados del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) que se reúnen en las instalaciones de la Ciudadela Monserrat denunciaron que las autoridades de la Institución tienen previsto quitarles, a partir del próximo año,  los espacios donde funcionan cerca de diez talleres donde realizan actividades educativas, vocacionales y de entretenimiento.

Los denunciantes enviaron una carta al Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén,  acompañada de por lo menos 71 firmas, esta semana. Los pensionados expusieron a El Diario de Hoy que, si bien las autoridades del ISSS no les han notificado de forma oficial que tienen programado darle otros usos a esas áreas, ya varios empleados de distintos niveles les han comentado sobre la medida.

“Hace un mes y medio hubo entrega de cuentas de parte de los representantes de los grupos de pensionados con el director del Seguro Social y le hicieron esa pregunta de qué tanto era cierto que iban a ocupar allí y sacar a los pensionados. No contestó la pregunta. Eso nos puso más en ver a nosotros, por eso nos hemos inquietado y buscado a las personas que sí pueden ayudarnos”, explicó Juana Mendoza, una de las pensionadas que saldrían afectadas.

 Mendoza, quien  con regularidad asiste a los talleres de literatura, Inglés, cuerdas y voces, estima que a la Ciudadela Monserrat asisten unos cinco mil pensionados. Por ello, esta semana tienen previsto enviarle una carta al director del ISSS para solicitarle que no los desalojen de esos espacios, pues les sirven para cuidar su salud mental.

“Cada día van diferentes grupos. Hay danza folclórica, danza contemporánea, corte y confección, artesanías, manualidades, cuerdas y voces, taichí, gimnasia, computación, literatura. O sea que nosotros vamos allí a ocupar nuestra mente de manera que no nos dé Alzheimer”, señala.

Juana Tlaxedes, de 66 años, y quien asiste a los talleres de corte y confección afirma que a su edad es necesario tener donde reunirse para tener  esparcimiento: “Allí vamos de varias clases sociales, personas preparadas, intelectuales y obreras. Siento que necesitamos un lugar así para que los hospitales no se llenen”.

 Ella lamenta que vayan a cerrar las puertas a las personas que tienen que tener la mente ocupada. “La verdad que a la tercera edad a veces no le toman mucha importancia”, lamentó.

El Diario de Hoy solicitó una entrevista al ISSS para conocer su postura sobre la problemática, pero hasta el cierre de esta nota no se había recibido respuesta alguna.

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