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JICA mantiene apoyo al país en la prevención de riesgos

Voluntarios japoneses enseñan con la Caravana de la Rana

Un representante de Cruz Roja, en San Luis Talpa, enseña a un grupo de escolares cómo rescatar al señor Rana de los escombros, utilizando elementos del entorno. Foto edh / MAURICIO CÁCERES

Un representante de Cruz Roja, en San Luis Talpa, enseña a un grupo de escolares cómo rescatar al señor Rana de los escombros, utilizando elementos del entorno. Foto...

Un representante de Cruz Roja, en San Luis Talpa, enseña a un grupo de escolares cómo rescatar al señor Rana de los escombros, utilizando elementos del entorno. Foto edh / MAURICIO CÁCERES

El apoyo que la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA, por sus sigla en inglés) brinda al país en materia de gestión de prevención de riesgos continúa en las comunidades del área rural para brindar conocimientos básicos que les permitirán reaccionar ante la presencia de los fenómenos naturales que les suelen afectar.

En los últimos años la ayuda en este tema lo ha brindado bajo el proyecto de cooperación técnica Bosai, que es parte del programa de prevención de desastres naturales.

Aunque la primera fase del programa ya concluyó, el subdirector de JICA, Shinji Sato, afirmó que está por venir la fase de la iniciativa que abarca a otros países de Centroamérica: Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Guatemala.

Para llevar adelante la primera parte de la iniciativa, el JICA gastó $4.7 millones en la región.

Por hoy, dos voluntarias provenientes de ese país, entre ellas Mamiho Hara, desarrollan actividades de prevención de riesgos con estudiantes de centros escolares públicos ubicados en los municipios de San Luis Talpa y San Pedro Masahuat, departamento de La Paz.

Para ello utilizan la Caravana de la Rana. Se trata de una metodología de enseñanza creada por la ONG japonesa Plus Arts, a partir de un juego nipón basado en el intercambio de juguetes, y la cual se utiliza para capacitar sobre la forma en que pueden actuar y ayudar a otros cuando se presenta una emergencia por terremotos, inundaciones, entre otros fenómenos.

Esto se hace utilizando los recursos que estén a su alrededor en el momento.

Por ejemplo, si alguien está soterrado, se pueden utilizar trozos de alguna viga de madera para poder levantar los objetos que están sobre la víctima, y por consiguiente poder liberar el cuerpo.

Con esta metodología, que surgió luego de un terremoto en la ciudad de Kobe, ubicada al oeste de Japón, se enseña a los niños a prevenir accidentes en situaciones cotidianas, como cuando van a cruzar una calle. Se debe hacer como las ardillas: es decir, ver a uno y otro lado de la calle para asegurarse que no venga un automotor.

En Japón a la acción de intercambiar se le llama Kaeru, vocablo que también significa rana. Y de allí que la mascota del juego es el señor rana, acompañada de otros animales como la ardilla y el pato.

En este caso señor rana, un personaje hecho de tela y relleno con botellas llenas de agua, es rescatado de entre los escombros y utilizando una sábana (que enrollan de las orillas) es transportado a un lugar más seguro.

Kohei Tomokiyo, coordinador de Voluntarios del JICA, manifestó que el encargado de la ONG visitó meses atrás nuestro país para difundir esta metodología entre representantes de organizaciones humanitarias, Protección Civil, y ahora lo están haciendo los voluntarios.

En otros puntos del país donde se ha enseñado la Caravana de la Rana es en Ilobasco, Polorós, algunos municipios de Zacatecoluca y San Miguel Tepezontes.

Namiho Hara, voluntaria que tiene un año de estar destacada en San Luis Talpa, explicó que ella atiende el centro escolar San Luis Talpa, el centro escolar Caserío Zunganera, y el centro escolar Salvador Alejandro Menéndez, en la playa El Pimental.

Según expuso, trabaja con cerca de 1,500 estudiantes provenientes de esas instituciones. Con ellos desarrolla la Caravana de la Rana, charlas sobre gestión de riesgo y charlas sobre la cultura japonesa: como el tema de la bomba atómica y el uso de los palillos.

"El uso de palillos les atrae. También les he enseñado a comer el arroz, pero también cómo llevar los frijoles de un plato a otro", comentó Namiho Hara.

Hara, quien estudió Políticas Internacionales y domina otros idiomas como el inglés, coreano y español, se muestra muy contenta de trabajar con los residentes y, sobre todo, con los niños.

"Yo creo que es una buena ocasión (la Caravana de la Rana) para preparar a los niños desde pequeños, porque si se hace utilizando discursos, es difícil que aprendan. Con materiales y juegos es mejor, porque ponen a trabajar su imaginación", agregó la joven.

Carlos Alfredo Martínez, director del Centro Escolar San Luis Talpa, expresó que es una buena metodología y han pensado incorporarla como parte de las actividades de los recreos dirigidos.

La escuela San Luis Talpa cubre 809 estudiantes, de kínder 5 hasta noveno grado, y cuenta con 25 docentes.

"Como ya hay niños que manejan esa cuestión, más de alguna vez lo retomaremos", comentó Martínez Osorio, quien contempla solicitar el apoyo de la oficina de Protección Civil para continuar abordando el tema del riesgo con los estudiantes.

El profesor dijo que este año empezarán a elaborar el mapa de riesgo para esa institución educativa. "El JICA nos ha ofrecido ayuda en ese sentido", declaró el director.

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