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Gremios docentes temen baja matrícula escolar en 2016

Señalan que los problemas económicos y la inseguridad afectarán la llegada de los estudiantes a las aulas este año

Centro Escolar Julián Aparicio requiere de más aulas para dar clases

 El Centro Escolar Julián Aparicio, de Chinameca, también tiene problemas de falta de aulas por eso hay una sección que trabajará a la intemperie. | Foto por Menly Cortéz

 El Centro Escolar Julián Aparicio, de Chinameca, también tiene problemas de falta de aulas por eso hay una sección que trabajará a la intemperie.

“Sombrío y lleno de incertidumbre”. Así ven los sindicatos de docentes Bases Magisteriales y Simeduco el panorama para el año lectivo 2016. Incluso  coinciden en que este año tiende a estar marcado por la baja matrícula y una mayor deserción escolar.

El ministro de Educación, Carlos Canjura, confirmó la semana anterior que el año escolar en el sistema educativo público inicia oficialmente el próximo 18 de enero.

Francisco Zelada, secretario general del Simeduco, sostuvo que “por los vientos que soplan, como decimos en buen salvadoreño, andaríamos en un millón 200 mil estudiantes, cuando en otros años hemos tenido un millón 350 mil, y antes un millón 500 mil. Vamos bajando”.

En los cálculos de Zelada unos 150 mil escolares se quedarán fuera de los salones este año, esto producto del impacto de la violencia generada por las maras y por la difícil situación económica que enfrentan muchas familias salvadoreñas.

El dirigente sindical subraya que, por un lado, los padres y los jóvenes se desincentivan de ir a los centros públicos porque “se están convirtiendo en unidades educativas cargadas de mucha violencia”, inseguras. Por otra parte,  porque algunos estudiantes ni siquiera pueden salir de sus comunidades, de sus casas.

“La otra situación es el tema económico. El gobierno ha hecho publicidad que con los paquetes escolares va a lograr la permanencia de los estudiantes en las escuelas. Sin embargo, desde 2010 que se empezaron a entregar estos paquetes los resultados han sido al revés”, dijo Zelada.

Según expone muchos escolares están dejando de asistir a la escuela porque van a ayudar a sus padres en las tareas agrícolas, pero en otros casos terminan limpiando parabrisas de carros en las calles o involucrados con grupos delincuenciales que los utilizan para sus actividades y de alguna manera les garantizar algunos recursos.

El sindicalista sostiene que, si bien las matrículas no han finalizado, hay varias escuelas, sobre todo de la zona Norte de San Salvador, que les han reportado que tienen secciones de apenas diez estudiantes, cuando el año pasado tenían 20 o 25.

Aunque Paz Zetino Gutiérrez, de Bases Magisteriales, no se compromete con cifras al hablar sobre la matrícula y la deserción, dada su experiencia y su cercanía con directores de centros educativos, sí cree que la escuela pública va de más a menos en términos de asistencia de alumnos, y que es en las ciudades donde el fenómeno está mucho más determinado.

“Lo que le podría decir es que en muchas instituciones educativas la baja de la matrícula está muy marcada, incluso hay profesoras y profesores en proceso de subutilización, enviándolos para otros centros escolares”, dijo.

Tanto Zetino Gutiérrez como Zelada coinciden en que todo apunta que el sector privado se va a ver fortalecido con la llegada de los alumnos que estaban en el sector público y cuyos padres, haciendo grandes esfuerzos, prefieren inscribirlos allí al ver que tienen mejores condiciones de seguridad y recursos para atenderlos.

Los dirigentes gremiales también señalan que este año tampoco se vislumbra que haya una diferencia en cuanto a mejoras de los centros escolares y las condiciones de los educadores. “Las condiciones de las escuelas no mejoraron antes ni van a mejorar ahora, porque el presupuesto para 2016 (de $940 millones) justamente establece las mismas prioridades, las prioridades que presentan réditos electoreros (para el gobierno) y no las prioridades que se necesitan para solucionar las problemáticas de las escuelas, una de ellas es el tema de la infraestructura”, advirtió el profesor Zelada.

Según indica Zelada, en el presupuesto que Educación tiene asignado para este año, y el cual habría experimentado un aumento de $26 millones, tampoco se contemplaron fondos para mejorar la condición salarial de los educadores. El Ministerio de Educación tampoco se ha comprometido a revertir la reducción de 40 % que aplicó a los presupuestos de las escuelas que están en la zona rural.

Paz Zetino Gutiérrez, detalla que hay ineficiencia en el manejo de los procesos de mejora de las instituciones educativas estatales; lo cual no se ha corregido, pese a tantos llamados hechos por las gremiales.

“Ya nos cansamos de hacer llamados públicos y privados a los titulares de Educación para que mejoren los presupuestos escolares y los envíen en tiempo, pero nada de eso sucede. Ya no digamos el problema de la infraestructura. Prácticamente la infraestructura de la escuela pública ha sido olvidada y, por lo que uno ve en las asignaciones presupuestarias, parece que el problema va a ir para ratos”, finalizó.

“Tengo entendido que las capacitaciones (de docentes) se suspendieron por problemas presupuestarios y, si eso es así, entonces hemos empezado mal. La violencia ya golpeó, ya asesinaron al primer maestro”, Paz Zetino Gutiérrez, secretario general de Bases Magisteriales
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