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El futuro del clima se define en la COP20 de Lima

Delegados de 195 países, reunidos en Perú, están negociando mecanismos que permitan detener, en dos grados centígrados, el aumento de la temperatura mundial para el año 2050

El presidente Ollanta Humala pronuncia un discurso durante la sesión de alto nivel de la COP20. Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU.

El presidente Ollanta Humala pronuncia un discurso durante la sesión de alto nivel de la COP20. Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU.

El presidente Ollanta Humala pronuncia un discurso durante la sesión de alto nivel de la COP20. Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU.

Al Gore, Ban Ki-moon y organizaciones no gubernamentales como Greenpeace, desde diferentes trincheras y con diferentes discursos, han sido las grandes estrellas de la COP20, que se desarrolla en Lima, Perú. Una reunión que, según las expectativas, culminará este viernes con un documento que no solo marque nuevas metas de mitigación (reducción de emisiones CO2), sino que defina con claridad cómo los países industrializados ayudarán a los países vulnerables a adaptarse al Cambio Climático.

El exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, atrajo a cientos de personas al auditorio Cusco, el mediodía del jueves. Ahí reconoció el hecho de que Perú haya logrado disminuir su dependencia energética de los combustibles fósiles y aumentado su producción de energía limpia. Pero también advirtió que la pérdida de glaciales, debido al aumento de las temperaturas, es una realidad que afectará, sobre todo, a los habitantes más pobres de este extenso país.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, también ha sido un imán para los periodistas. No necesariamente por advertir que "solo actuando juntos vamos a transformar el desafío del cambio climático en una oportunidad", sino porque, rodeado por vallas de seguridad, "se puso el delantal" y preparó el típico ceviche peruano… siguiendo las instrucciones de un reconocido chef. El ceviche es considerado patrimonio culinario de este país y su sabor se debe, en parte, al uso del ají criollo, al que, el salvadoreño, llama "chile".

Pero quienes se han destacado en la COP20 no han sido ni los países en vías de desarrollo, que exigen el pronto desembolso del Fondo Verde para el Clima, ni las organizaciones indígenas que protestaron el miércoles por la mañana en el centro de Lima, ni los presidentes Ollanta Humala, Juan Manuel Santos y Michelle Bachelet, que dieron sus discursos el miércoles.

Desde ese día, la comidilla de peruanos y extranjeros, sepan o no qué es el Cambio Climático y qué es la COP20, son los miembros de Greenpeace, que caminaron sobre las líneas de Nazca y colocaron uno de sus típicos mensajes de protesta en inglés: "Tiempo de cambio. El futuro es renovable. Greenpeace".

La fiscalía peruana trata de identificar a los transgresores. Según las autoridades, el delito no es tanto haber colocado letras gigantescas a un costado de las líneas, sino haber caminado en fila india y así haber dañado, "irreparablemente", el contorno de dicho patrimonio cultural.

El director de Greenpeace internacional, Kumi Niadoo, se disculpó con los peruanos a través de su cuenta de Twitter. A través de un comunicado, la organización afirmó: "Entendemos claramente que esto se ve mal. En lugar de enviar un mensaje lleno de esperanza ante todos los líderes reunidos en Lima, hemos quedado como descuidados y estúpidos".

Durante la tarde del miércoles, de forma más discreta, en el auditorio "Lima", países tan pequeños y poco influyentes como Hungría, Timor Este, Surinam, Angola, Nicaragua y El Salvador, llamaron a los países desarrollados a pasar de las promesas y exigencias a las acciones.

En concreto, lo que pidieron sus representantes fue que las grandes economías no solo se limiten a prometer cientos de millones de dólares para el Fondo Verde del Clima, sino que definan ya cómo y cuándo se hará llegar ese dinero a los países en vías de desarrollo para que hagan obras de adaptación.

Pero, ¿qué es la adaptación? En las reuniones paralelas, organizadas por diversas oficinas de la ONU y organizaciones ambientalistas, se ha planteado la necesidad de construir infraestructura que sirva para disminuir el impacto de los dos grandes efectos del Cambio Climático: las sequías y las inundaciones.

Las primeras podrían enfrentarse, en parte, con sistemas de irrigación que permitan a los agricultores no depender de las lluvias. Las segundas, con infraestructura que permita captar el agua lluvia para utilizar y evacuarla de forma controlada, evitando así las inundaciones.

Pero, para ellos, se necesita dinero. Ese dinero, según la ministra de Medio Ambiente de El Salvador, "no puede provenir de préstamos".

La propuesta final de la COP20, que deberá ser suscrita en la COP21 de París el próximo año, debería ayudar a todos los países del mundo, incluyendo a la región Mesoamericana, "a trabajar en conjunto para adaptarnos al cambio climático". Así lo considera el exministro de Medio Ambiente de El Salvador, Water Jokisch, quien participa en la COP20 a título personal y como miembro de SalvaNatura.

Él reiteró que los países centroamericanos buscan conseguir los fondos para ejecutar los planes de adaptación al cambio climático. Pero la COP20 es solo un primer paso.

Jokisch explicó: "Esto es solo preparatorio y siguen otras reuniones durante 2015 para llegar a esos acuerdos. Al final, creo, en diciembre en la convención en París".

El representante de Nicaragua en la COP20, Paul H. Oquist, afirmó durante su discurso en el salón Lima: "Gracias a Dios, el mundo no está detenido esperando las soluciones que provienen de esta convención". Luego aseguró que Nicaragua ha pasado del 25 % de energía renovable en 2007, al 51 % en 2013.

El Salvador, por su parte, aumentará ese porcentaje en un 8 %, según indicó Pohl.

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