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Fervor desde muy temprano

Miles de seguidores abarrotaron el templete de la plaza Salvador del Mundo para ser testigos de la beatificación

Juana Arriola repartió el desayuno a sus hijas mientras espera la beatificación. Plátanos, avena y pan francés fueron bien recibidos por la familia. Foto EDH/Yamileth Cáceres

Juana Arriola repartió el desayuno a sus hijas mientras espera la beatificación. Plátanos, avena y pan francés fueron bien recibidos por la familia. Foto EDH/Yamileth Cáceres

Juana Arriola repartió el desayuno a sus hijas mientras espera la beatificación. Plátanos, avena y pan francés fueron bien recibidos por la familia. Foto EDH/Yamileth Cáceres

Ayer, antes de las 6:00 de la mañana, Luis Pérez y nueve miembros más de su familia estaban listos para participar de la Eucaristía. Llegaron el viernes al final de la tarde procedentes de Jucuapa, Usulután, con el único fin de participar de todas las actividades previas a la beatificación.

"Es una gran fiesta, Monseñor Romero a parte de ser el primer arzobispo en ser asesinado, nació en nuestra diócesis", acotó Pérez.

En otro extremo de la plaza Salvador del Mundo se encontraba Juana Arriola repartiendo el desayuno a sus dos hijas: plátanos, avena, pan francés... Ella partió de Santa Ana con los hermanos de la parroquia. "La fe nos ha movido para venir", comentó la señora.

Entre la multitud estaba la guatemalteca Lucía Pérez, quien se hizo acompañar de 59 feligreses de Jalapa. Con el paso de los minutos, cientos de devotos comenzaron a llegar de diversas partes del país.

El viernes por la noche también fue testigo del fervor de los fieles, quienes desafiaron al mal tiempo y se concentraron alrededor de la plaza, esperando con júbilo la beatificación de Monseñor Romero.

Felipe Rojas Román, misionero de la colonia Iberia, del movimiento Punto Corazón de Chile, estuvo toda la madrugada en vigilia.

"Es un júbilo compartir con mis hermanos salvadoreños este momento histórico. En Chile hemos escuchado sobre el trabajo de Monseñor Romero y lo consideramos un ejemplo de vida a seguir", indicó el religioso, que tiene 18 meses de estar en el país.

De igual forma Luz del Carmen, miembro de la comunidad base de Romero, aseguró que la lluvia fue una bendición. "Si hay algo que nos une como continente es Monseñor Romero, un hombre valiente que a los dominicanos nos ha cambiado la vida", destacó.

Durante la vigilia los feligreses también aprovecharon para interpretar algunas cantos mientras guardaban su espacio antes de la ceremonia principal.

René Candray , José Roberto Lara y Marcos Rosales, de Apopa, manifestaron su alegría de participar en la histórica ceremonia tocando sus guitarras y cantando "Resucitó".

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