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Sismos en Alegría

“Estamos a merced de Dios”

Una de las afectadas de los sismos relató que aún debe el préstamo que hizo para poder construir su casa hace un año y medio.

Enjambre sísmico

Algunas familias sacaron sus pertenencias a los patios de sus casas. | Foto por Óscar Iraheta

Algunas familias sacaron sus pertenencias a los patios de sus casas.

Zoila del Carmen Mejía prestó mil 500 dólares para construir su casa hace un año y medio. En tres meses la terminó y cumplió su sueño de tener casa propia. Ayer los fuertes sismos ocurridos en el municipio de Alegría dañaron la casa en segundos y la dejaron inhabitable. Zoila aún debe 300 dólares del préstamo.
“Estaba terminado de ahorrar para pagar los últimos centavos del préstamo cuando viene a pasar esta desgracia. Ahora estamos en la calle y sin dinero. Pero gracias a Dios estamos con vida. Eso es ganancia, ahora que se haga la voluntad de Dios”, dijo la damnificada mientras recoge las tejas en el interior de su casa.
Zoila relató los momentos de angustia que vivió junto a su familia a la hora de los temblores.
“Desde hace dos semanas estuvo temblando poco. Pero eso casi es normal acá en esta zona. Ayer sí se sintió fuerte. Nosotros creímos que era un terremoto”, narró la afectada.
La señora agregó que a la hora del temblor más fuerte, corrió buscando a su nieto de seis años. Lo tomó en brazos y corrió hacia un patio, donde las autoridades le sugirieron que se refugiaran hace meses.
“Le gritaba a mi nuera que se saliera porque escuchábamos que caían las tejas y ladrillos. Escuchaba los gritos de los niños y eso me angustió mucho”, relató.
Los movimientos de tierra botaron tres paredes de la casa y agrietaron las demás. En las otras casas la destrucción fue similar o peor.
Ayer la afectada de 65 años describió los momentos de angustia que vivió junto con su familia por los fuertes sismos que dañaron las casas de sus dos nueras e hija. En total en la familia de Zoila hay 20 personas damnificadas.
Otra de las afectadas es Dalila Arely Martínez, quien vive a pocos metros de Zoila. La damnificada relató que no recuerda mucho lo que sucedió. Tuvo un ataque de nervios y su mente se bloqueó al ver a su hija María entre los ladrillos.
La niña de ocho años dormía en una de las camas de la pequeña habitación cuando la mitad de una pared le cayó encima, dejándola soterrada. Sus tíos y otros vecinos la auxiliaron y rescataron. La menor no sufrió lesiones graves y ayer ayudaba a su madre en  los quehaceres del hogar.
Dalila señaló que están angustiados porque no tienen dónde dormir. Afirmó que está muy preocupada por su hijo de cinco años que se encuentra enfermo de gripe.
“Nosotros los adultos podemos aguantar las tormentas, pero los niños no. Pedimos ayuda de inmediato para reconstruir nuestras casas”, afirmó la damnificada.

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