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salvador samayoa

"Está pendiente una transformación importante del país todavía"

El firmante del Acuerdo de Paz cree que ya es tiempo de buscar otros referentes y pensar en las transformaciones como en economía y educación

Salvador Samayoa, firmante del Acuerdo de Paz y partícipe de las negociaciones, cree que de las instituciones surgidas de ese pacto, es la PNC la que está en deuda. Foto edh / Lissette monterrosa

Salvador Samayoa, firmante del Acuerdo de Paz y partícipe de las negociaciones, cree que de las instituciones surgidas de ese pacto, es la PNC la que está en...

Salvador Samayoa, firmante del Acuerdo de Paz y partícipe de las negociaciones, cree que de las instituciones surgidas de ese pacto, es la PNC la que está en deuda. Foto edh / Lissette monterrosa

Cada vez que se cumple un aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, se habla de si estos se han cumplido o no. Pero después de 23 años, ¿se puede hablar de avances, ve usted transformaciones en el país?

Debiéramos dejar de hacer la primera pregunta y comenzar a hacer con más profundidad y rigor la segunda pregunta. Es decir, el tema de qué tanto se cumplieron los Acuerdos a mí me parece bastante obvio que, en lo fundamental, se cumplieron bien de manera casi ejemplar. Y cuando digo lo fundamental me refiero por una parte a modificar el rol y el peso hipertrofiado que tenía en la política del país, en la Fuerza Armada y el estamento militar, que era un asunto estructural del sistema político. Esa fue una modificación de carácter institucional pero de carácter estructural muy importante y evidentemente se hizo bien. Las reformas por ejemplo, la modificación de todo el Tribunal Supremo Electoral, que antes era Consejo Central de Elecciones, la prueba es que llevamos veinte años completos con muchas elecciones que han tenido algunos puntos pequeños de cuestionamiento, pero en general han sido limpias y no han estado cuestionadas por nadie, cuando antes estaban siempre cuestionadas de manera total. Bueno, en las elecciones se juega la legitimidad del poder político y eso no es poca cosa. Haber ganado legitimidad del poder político por la modificación, a la reforma del organismo del Estado que maneja ese tema, yo creo que fue una cuestión importante, de avance hacia la democracia.

De la misma manera, la independencia del Órgano Judicial, que fue un elemento fundamental de la reforma política de aquel tiempo. Si alguien no tiene claro después de todo lo que ha hecho, sobre todo la última Sala de lo Constitucional en qué medida se ha logrado esa independencia, que antes habría sido simplemente impensable, pero impensable, que se enfrentara al Órgano Legislativo y al Órgano Ejecutivo, la Corte Suprema, creo que todos esos cambios es evidente que a nivel de fortalecer la democracia, el Acuerdo de Paz funcionó y le ha prestado un servicio al país muy importante. Esto responde en parte, pero solo en parte la segunda pregunta, de cómo se ha transformado el país, bueno, se ha transformado en todos esos sentidos que le estoy diciendo. En otros no, está pendiente una transformación importante del país todavía, pero esos temas en los que está pendiente pienso que no eran temas que podía resolver ni siquiera plantear el Acuerdo de Paz.

¿Cómo que temas, por ejemplo?

Son los temas del fortalecimiento institucional hoy. Por ejemplo, la ulterior reforma electoral que estamos viendo y que no está completa todavía. Es lamentable que no haya surgido de la iniciativa y de la convicción y la vocación democrática de los partidos políticos, sino que haya tenido que surgir de sentencias de la Sala de lo Constitucional. Y es lamentable que la cosas que están todavía pendientes igual no están en la agenda de los partidos. El tema de fortalecer los vínculos entre el representante con los representados, el tema de pensar en un nuevo esquema de distritos electorales para el país etcétera. Es un tema en el que hay transformaciones pendientes que deben hacerse.

¿A estas alturas ya se tendría que estar avanzando en esos puntos?

Sin duda. Tenemos, a mi juicio, bastante desperdicio de tiempo en transformar el sistema educativo del país, creo que esa es de las transformaciones urgentes, inaplazables más importantes del momento actual, no creo yo que hayan sido muy visionarios ni muy eficientes los gobiernos desde el Acuerdo de Paz en transformar la educación, quizás al principio sí cuando la señora Gallardo era ministra (de Educación), cuando el doctor Calderón Sol nombró la primera comisión para la reforma del sistema educativo, allí pareció haber un dinamismo, una visión y un avance pero luego se estancó. Allí tenemos un tema de estancamiento importante, tenemos problema sin duda en la parte económica porque en El Salvador se ha estado expandiendo la clase media desde el Acuerdo de Paz de manera importante pero no creo yo que lo central de la expansión de la clase media haya estado en el dinamismo de la economía, sino que probablemente ha estado en las remesas que han tenido valores equivalente a varias de las cosechas de café de las de antes y en términos del porcentaje del PIB ha sido para todo efecto práctico un sustituto de la dinamización interna, endógena, de la economía, falta convertir esta economía en un aparato más dinámico. Son las transformaciones del momento que están pendientes.

¿Y eso estaba, digamos, dentro del espíritu de los Acuerdos de Paz?

El Acuerdo de Paz, deliberadamente, y yo sigo defendiendo que fue una decisión correcta, no tomó el tema económico en el sentido de tratar de negociar las políticas económicas o el modelo económico del país. Esto habría sido absurdo, el Acuerdo de Paz tenía que modificar las reglas del juego y el escenario en el que se hacía la política , de forma que pudiera ser más democrático y se pudiera tener acceso al poder. Una vez que se modificaba el escenario le corresponde al partido político o a las coaliciones de fuerzas políticas que están en el gobierno transformar la economía; era absurdo pretender que una cuestión como modelo económico se podía dirimir en una mesa de negociación. Creo que ese es un tema que sigue pendiente, no hay consenso, los motores del desarrollo y el clima que debe ser propicio para atraer la inversión. Sobre esos temas no ha habido consenso ni entre la élites económicas que más bien, en una buena parte se dedicaron a sacar sus capitales y a invertir fuera del país, ni tampoco ha habido consensos en las élites políticas.

Usted mencionaba el avance que se ha tenido con el TSE pero también hay otras instituciones como la PDDH que surgieron de ese acuerdo, ¿qué tanto se han fortalecido estas y otras instituciones surgidas de ese acuerdo?

La Procuraduría (de los Derechos Humanos) con raros momentos de gloria y de buen protagonismo, en general ha sido una institución bastante opaca, con poco peso en la vida institucional del país, en parte porque se creó para darnos garantías de que no ocurrieran los abusos del pasado, y los abusos del pasado en realidad no se iban a garantizar porque hubiera una Procuraduría, se iban a garantizar por las reformas que hicimos, y efectivamente no volvimos a tener más un abuso de las fuerzas militares en cuanto a violación de los derechos humanos, represión, desapariciones, asesinatos, torturas, asesinatos, todo lo que hacían como práctica cotidiana cuerpos de seguridad del Estado, entonces los derechos humanos, siempre técnicamente son los estados los que violan los derechos humanos, y como el país cambió mucho la Procuraduría en ese sentido tampoco ha tenido tanto trabajo, entonces se ven abocados a hablar de cosas, como a considerar que si se violan los derechos de la población porque no tienen la educación, no tiene el trabajo o el empleo, pues si pero...

¿También se ha dado a la tarea de cuestionar sentencias de la Sala de lo Constitucional?

Pero eso no le compete a la Procuraduría. Yo creo que la Procuraduría ha tenido buenos y malos funcionarios titulares en estos 20 años pero en general ha tenido sus momentos de intervención positiva cuando hubo litigios pero en general no ha tenido tanto peso.

¿Y la Policía?

La Policía es una de las instituciones del Acuerdo de Paz que sí vale la pena evaluar y cuestionar. Allí definitivamente nos ha quedado debiendo a los salvadoreños la institucionalidad del Estado en seguridad pública sin ninguna duda. Yo no creo que fue por defecto del modelo institucional que surgió del Acuerdo de Paz, esta es una discusión importante. Si los problemas de debilidad y de ineficacia que tenemos surgen del modelo que generó del acuerdo de paz, que es un modelo distinto, nuevo, de institución de seguridad pública o si han surgido de una incompetencia e ineficacia, a veces corrupción, que ya es responsabilidad de los concretos políticos que han estado y de dirigentes políticos que han estado manejando las cosas, haciendo las leyes y dirigiendo las instituciones.

El hecho es que la Policía Nacional Civil, de ser una de las instituciones más promisorias, se ha convertido en una institución bastante decepcionante en cuanto a su eficacia.

¿Cree que se ha politizado?

No, yo no creo, yo escucho ese tipo de críticas.

¿Hablan de que se ha partidizado?

Puede ser que haya cosas de esas, no lo niego, pero no creo que ese sea el problema fundamental de la PNC, yo creo que a la PNC le ha faltado liderazgo efectivo, y le ha faltado un contexto político en donde se le posibilite y se le exija hacer bien su trabajo a la Policía. Pero esa es otra discusión distinta.

¿Y la Fuerza Armada?

En instituciones del Acuerdo de Paz creo que la Fuerza Armada es mejor que antes hasta cierto punto ejemplar, no hay institución que no tenga sus actuaciones cuestionables pero en general es una institución mejor ahora. La policía se ha estado convirtiendo en una progresiva decepción, lo que no implica que las instituciones del pasado fueran mejores, cuidado no estoy diciendo eso, pero esta se ha convertido en una decepción.

La Corte Suprema de Justicia en general, pero sobre todo su Sala de lo Constitucional, sin duda es una institución mejor surgida del Acuerdo de Paz, mejor de lo que había.

El Tribunal Electoral con sus cosas que no nos hayan gustado, actuaciones sobre todo en el último período, pero en general ha sido una institución limpia y eficiente. Si usted ve el balance de la mayor parte de instituciones que surgieron del Acuerdo de Paz le han dado réditos importantes al Estado y a la ciudadanía. Quizá el lunar mayor está en la seguridad pública.

¿Cuál era el espíritu de la PNC en el Acuerdo de Paz, hubo algún ideal de institución con que surgió y que hoy no corresponde?

El ideal está en los documentos de doctrina de seguridad pública que se hicieron y en las leyes que se aprobaron, el perfil institucional de la nueva fuerza de seguridad pública están plasmadas en sus documentos formativos, en la Academia de Seguridad Pública y en su planilla programática, allí está donde están forjado el carácter que debiera tener la Policía, yo creo que allí no está el problema. El carácter que se diseñó que debía tener la institución que fuera siempre una institución democrática, que sus procedimientos se apegaran a derecho y a las leyes, ese tipo de caracterizaciones son importantes para una fuerza pública de seguridad, ese no es el problema, el problema es la eficacia en la actuación.

¿Eficacia y eficiencia?

Entendámonos, si producen o no producen los resultados que queremos y necesitamos, para mí es eficacia o eficiencia si producen los resultados, y no los producen.

¿Usted no ve los resultados?

Yo creo que deja mucho que desear, sin duda, yo no veo realmente mejoría. Y no es problema solo de la Policía, esto es importante, yo creo que los encargados de los despachos y del conjunto de las instituciones de seguridad pública ha sido deficiente. Esto quisiera subrayarlo: no es un problema solo de la Policía, es el conjunto de instituciones del sector que ha tenido un liderazgo deficiente en los últimos años.

Otra pregunta que suele surgir por estos días es si queda pendiente algo del Acuerdo, ¿cree usted que eso sea así?

No, de los Acuerdos nada, por eso le decía que es importante que comencemos a pensar en las transformaciones que el país necesita pero ya no en términos del Acuerdo que falte hacer. El Acuerdo no podía durar, su repercusión y su ser un marco de referencia no podía durar toda la vida, ha durado un cuarto de siglo, ya es hora de que sean otros los marcos de referencia.

Ya en el tema de las celebraciones del Acuerdo de Paz, qué significado ve usted a la visita del secretario general de la ONU al país?

A él no se le ocurrió venir, yo no creo que él se levantó una mañana y dijo a su equipo: 'hey, por qué no vamos a El Salvador'. Yo creo que lo invitó el gobierno de El Salvador.

¿Pero él aceptó la invitación?

Sí, pero la pregunta es por qué lo invita el gobierno este momento... ¿Por qué acepta el Secretario una invitación? Porque está dentro de su rol y su mandato. Por qué lo invita el gobierno en este momento, no lo tengo claro.

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