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Escuelas contra las limitadas condiciones

Las vivencias de cuatro centros escolares de La Libertad, Santiago de la Frontera, de Santa Ana, Guaymango y Jujutla, de Ahuachapán, para llevar a cabo el refrigerio escolar. 

Algunos centros tienen una cocina, pero el espacio es reducido o no les alcanza para usar una cocina de gas y deben construir una de leña.

Algunos centros tienen una cocina, pero el espacio es reducido o no les alcanza para usar una cocina de gas y deben construir una de leña.  | Foto por Mauricio Cáceres

Algunos centros tienen una cocina, pero el espacio es reducido o no les alcanza para usar una cocina de gas y deben construir una de leña.

El Centro Escolar “Cantón Los Puentecitos” de Guaymango, Ahuachapán, atiende a 81 niños de parvularia a sexto grado en tres reducidas aulas.  

Hay un espacio para una cocina pero no pueden usarla porque es muy pequeño, además les robaron el tambo de gas.

Por ello usan una cocina de leña que está al lado de la única mesa que hay en el patio de la escuela. Cuando pueden, los padres mandan con alguna raja de leña a los niños para la escuela.

En el centro el agua cae, a lo sumo, cada tres días. Aunque tienen una cisterna, esta se dañó hace años y no han podido repararla por falta de fondos.

La directora, Sonia Luna, informó que hasta septiembre solo han recibido $1,531 para todo el funcionamiento del centro. Pese a las condiciones, las maestras hacen todo lo posible porque el refrigerio no falte, ya que se han dado cuenta de la ilusión que le hace a los niños.

“Todos los niños vienen preguntando qué habrá de comer”, dijo con una sonrisa la maestra, Rina Orellana. 

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