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Se enfría el proyecto canal de Nicaragua

Si el presidente Daniel Ortega de verdad cree que su socio chino va a construir el canal y sus dos puertos, incluyendo uno en el Caribe, ¿por qué pidió ayuda al presidente de Taiwán para construir otro puerto en el Caribe?

Protesta por canal de nicaragua

La utop?a del canal parece cada vez m?s lejana para los nicarag?enses: el chino Wang Jing que est? supuesto a reunir $50,000 millones para construir la mega obra,... | Foto por Agencias

La utop?a del canal parece cada vez m?s lejana para los nicarag?enses: el chino Wang Jing que est? supuesto a reunir $50,000 millones para construir la mega obra, no ha visitado Nicaragua en m?s de seis meses. Por si fuera poco, el empresario acaba de perder unos US$600 millones con el derrumbe de las bolsas de valores chinas.

El sueño del canal parece cada vez más lejano para los nicaragüenses: el empresario chino Wang Jing quien dijo estar dispuesto a reunir $50,000 millones para construir la mega obra, no ha visitado Nicaragua en más de seis meses. Por si fuera poco, el empresario acaba de perder unos US$600 millones con el derrumbe de las bolsas de valores chinas.

Dos fuentes empresariales aseguraron a este corresponsal que existe la orden en todos los ministerios y dependencias del Estado, de no recibir a Jing ni a sus representantes hasta que no muestre que tiene  – por lo menos – el dinero que se necesita para pagar las indemnizaciones de las 7,000 familias que habitan en la ruta canalera.

Consultado el asesor presidencial para temas económicos, Bayardo Arce, dijo que (a pesar de su cercanía con el presidente Daniel Ortega), no sabe nada de lo que está pasando con HKND (la empresa de Wang Jing). Telémaco Talavera, vocero del proyecto, también descartó que el empresario chino esté vetado, aunque no supo informar cuándo regresará a Nicaragua.

A la debacle bursátil de Jing (su empresa de Telecomunicaciones, Xinwei, que cotiza en la bolsa de valores de Shanghai y perdió un tercio de su valor), se suma la petición de Ortega al presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, de que esa nación asiática construya un puerto en Monkey Point, un punto perdido en el mapa del litoral Caribe nicaragüense.

Esa petición pareció un tiro de gracia a la obra del canal, sobre todo porque Monkey Point está demasiado cerca de Punta Águila, sitio elegido para construir el puerto de salida del canal interoceánico en el Caribe. Pero hay otro punto, y es que el volumen de las exportaciones e importaciones de Nicaragua no justifican la existencia de dos puertos en el Caribe.

Un economista que ocupó un puesto ministerial durante la administración del presidente Enrique Bolaños (2002 –2007), explicó  que sí le parece factible la existencia de dos puertos a tan corta distancia uno del otro, siempre y cuando se especialicen, de modo que el del canal sirva para las obras conexas a la aventura canalera, mientras el de Monkey Point esté disponible para el resto del movimiento comercial del país.

Hasta los sandinistas protestan contra Ortega

A las dudas de tipo logístico se le une la inesperada resistencia de la mayor parte de las 7,000 familias que habitan en la franja de tierra en la que se pretende construir la ambiciosa vía interoceánica.

La mayor sorpresa de todas no es que la amenaza de perder sus tierras, propiedades y forma de vida haya levantado a una sociedad que se muestra apática al proyecto desde hace varios años, sino que en la protesta confluyan sandinistas, opositores, independientes e indiferentes.

Los asistentes a más de 40 huelgas en contra del canal han mostrado su descontento señalando que no venden sus propiedades ni a precio de oro, y han cuestionado a Ortega al punto de calificar  el proyecto de “traición”, por capitular tan abiertamente en favor de Wang Jing.

La gente incluso aprendió a escribir en lengua china: “chinos, ¡fuera!” para que pudieran entenderlo los asiáticos que estuvieron llegando a sus propiedades fuertemente protegidos por agentes de la Policía Nacional y del Ejército Nacional, pero eso no ha sido suficiente para impedir las protestas de los campesinos.

La gente no sólo los ha recibido a pedradas, sino que ha puesto obstáculos en diversas vías del país para impedir que chinos y uniformados lleguen a medir sus propiedades y a ofrecer dinero por ellas.

El gobierno ha reaccionado reprimiento las protestas. La  más violentas de elas  hasta ahora han sido las del pasado 23 y 24 de diciembre, cuando  fuerzas policiales atacaron a los campesinos en Rivas (en el sur) y El Tule (centro del país)  que se oponían a la venta de sus propiedades. Hubo decenas de heridos y detenidos.

Las protestas se han frenado, no porque la gente ya no tema al desalojo y la expropiación de sus casas y fincas, sino porque la promesa de construir el canal interoceánico parece haber vuelto a ser lo que fue por siglos para los nicaragüenses: un bonito sueño.

Pero quizás no se deba desvanecer del todo el sueño: HKND entregó ya al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales un documento de más de mil páginas que contiene el estudio de impacto ambiental, y espera una respuesta oficial. El vocero Talavera por su parte, asegura que en noviembre se hará el relanzamiento de la obra.

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