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El drama de los pacientes ante la falta de fármacos

Escasez de medicamentos en sistema público es un problema que persiste. En visitas a ocho hospitales se recogieron los testimonios

En informe oficial de desabastecimiento en los hospitales público osciló al 18 de mayo entre el 39 y el 4 %. Al 18 de junio los valores fueron entre 38.4% y 6.5 %.

En informe oficial de desabastecimiento en los hospitales público osciló al 18 de mayo entre el 39 y el 4 %. Al 18 de junio los valores fueron...

En informe oficial de desabastecimiento en los hospitales público osciló al 18 de mayo entre el 39 y el 4 %. Al 18 de junio los valores fueron entre 38.4% y 6.5 %.

Bastan 40 minutos para conocer el drama de media docena de usuarios de los principales hospitales de la red pública, a quienes no les queda de otra que marcharse solo con la preocupación de no recibir la medicina para tratar sus padecimientos.

Hay historias de jóvenes, adultos y personas mayores, vendedores informales, albañiles, agricultores, desempleados, señores que dependen de sus familiares, estudiantes...

En visitas realizadas a ocho hospitales públicos en oriente, occidente y San Salvador, dos semanas atrás, se recogieron las historias de estos pacientes que se replican con las horas.

Entre los faltantes hay desde fármacos básicos como acetaminofén, complejo B, loratadina, ibuprofeno, hasta aquellos de especialidad como la carbamazepina y la epamin indispensable para controlar las convulsiones, tramadol para reducir los dolores y el clorhidrato de imipramina para la depresión. Además salbutamol, solución salina, diclofenaco, mebendazol, amoxicilina, inmunoglobulina antirrábica humana...

Pero el problema no solo es en la consulta externa de los sanatorios, este se extiende a los servicios de hospitalización donde hay desabastecimiento de sueros, solución destrosa, anestésicos, oxitocina, en el área de ginecoobstetricia, entre otros.

Es martes, aún no dan las 10:00 de la mañana, Cristina Garay se retira de la ventanilla de la farmacia del hospital Saldaña, situado en la carretera hacia los Planes de Renderos, en San Salvador, su cara refleja preocupación.

"Me quedaron debiendo esta receta", dice Garay mientras la saca de su cartera". "Son medicamentos para mi mamá, es para la mente, para la memoria", prosigue.

Se trata de la memantina indicada en el tratamiento de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Dice que en la farmacia preguntó cuándo podrían tener el medicamento, pero no le supieron responder.

La madre de Garay tiene 86 años y se toma dos cápsulas cada noche. "A mi me afecta bastante porque ella tiene que estar con su medicina permanentemente, si no se la toma se pone mal, y no tiene ahora", comenta la usuaria.

Unos minutos antes de Garay se retiró Cristina Soriano. Ella llegó a reclamar tres fármacos para su esposo que es diabético, pero solo le dieron la insulina, no había metformina ni enalapril. "Aquí no dicen nada, la medicina ya queda perdida, hay que conseguirla por otro lado", se lamentó.

En el hospital Saldaña, al 20 de abril de este año, en el informe publicado por el Ministerio de Salud (Minsal), faltaban 69 tipos de productos, es decir el 26.1 por ciento.

El director, Raúl Castillo, dijo que hasta ese momento conocía que no tenían la memantina, que no se lo habían informado y que esa es una situación con el que ha lidiado en su gestión. Castillo aseguró que una serie de productos de la compra conjunta estaba ingresando por lo que el nivel de abastecimiento incrementaría. Al 15 de junio el desabastecimiento en ese sanatorio era del 24.6 %, equivalente a 65 medicinas.

En el hospital Rosales, el principal centro de referencia del país y el que el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, visitó el pasado 3 de junio para constatar las carencias, la historia se replicaba.

A Rosa Alvarado, una señora de 64 años, no le sirvió llegar a las 6:30 de la mañana para esperar sus fármacos, cuando llegó a la ventanilla le informaron que la Imipramina, Clorhidrato se había agotado.

"Es para dormir mejor, pero no voy a comprarla, ahorita no tengo presupuesto. No tienen y qué vamos hacer", expresó. La señora relata que por varios meses no le dieron el ácido fólico, pero no pudo conseguirlo por su cuenta.

A Arely de Avilés tampoco le despacharon la carbamazepina. Ella salió angustiada porque sin esas pastillas, su esposo puede convulsionar.

"Me dijeron que no hay. Es necesario que mi esposo la tenga para que no convulsione; hay que comprarla, porque no puede dejar de tomarla", lamentó de Avilés.

Una semana antes, en el hospital San Juan de Dios, de San Miguel, Rocío Cruz esperaba frente a la farmacia del área de Emergencias que le despacharan el producto que el médico le prescribió para una infección en la garganta: amoxicilina, ambroxol y acetaminofén.

"Me dijeron que no tenían de lo que el médico me había recetado y que regresara mejor hasta la próxima semana", comentó la usuaria.

La paciente manifestó que no era la primera vez que le ocurría; relató que hace tres meses llevó a su mamá a pasar consulta, le prescribieron calcio, pero no se la entregaron y tuvo que comprarlo.

Al igual que ella otros usuarios se lamentaban sobre la escasez "no es posible que los médicos nos den recetas que luego en la farmacia no poseen", dijo Manuel Portillo, a quien no le entregaron loratadina para la alergia.

Siempre en el oriente del país, hay pacientes del hospital de La Unión que debieron sacar dinero de su bolsillo para cubrir los fármacos necesarios y controlar sus padecimientos o la de familiares, Martha González es una de ella.

"Tengo una pariente diabética, ya la ingresaron y nos tocó que comprar suero y otros medicamentos porque los doctores dicen que se les ha terminado; a veces hasta $25 a diario toca que gastar", dijo.

Otro paciente que ingresó a una sobrina para que la operaran aseguró que compró tres sueros de 1,000 mililitros de solución salina a $13.85, pero como el tiempo de duración solo es de 24 horas, debía adquirir más, pero no pudo, no le alcanzó el dinero.

Mientras que Virginia Flores se regresó a su vivienda situada en la zona rural de su municipio sin su tratamiento, expuso que el doctor le dijo que debía comprar la medicina para el dolor.

"No me tocó de otra que irnos para la casa porque no tenía ni 10 dólares para comprar medicina, solo para el pasaje. Uno viene mal de salud al hospital y nos vamos grave de ver la necesidad que hay por la falta de medicinas". Ante la carencia de algunos medicamentos, los usuarios del hospital de Santa Ana se ven obligados a hacer un reajuste en su presupuesto.

Pero no todos pueden, este es el caso de Fermín Santos, un hombre de 63 años que llega cada mes por los dolores en la columna. De cuatro fármacos que le recetaron solo recibió dos, calcio y las vitaminas; le faltaron el diclofenaco y el metacarbamol. Al paciente le dijeron en la farmacia que no había.

Don Fermín lamentó la situación y dijo que muchas veces no puede comprar la medicina porque no tiene dinero.

Nohemí viuda de Soto expresó que el desabastecimiento se presenta desde hace un año aproximadamente, cada vez que llega a consultar siempre se va con alguna receta en las manos. La viuda llevaba cuatro recetas, por lo que le tocará comprar los fármacos.

Al igual que a Fermín solo le entregaron el calcio; del resto no había. " Uno siempre es el afectado porque dinero para comprar no hay y hay medicinas que son caras, y uno no las puede comprar", dijo la usuaria que padece de artritis en la cervical y nervio ciático.

En el hospital Francisco Menéndez, en Ahuachapán, Víctor Bonilla Aguilar tuvo que comprar ibuprofeno y diclofenac para su hijo que se cayó de un árbol, le dijeron que los medicamentos estaban agotados.

Dos semanas atrás, Carlos Evelio tampoco recibió fármaco para la alergia, salió del hospital con la esperanza de que en las farmacias no fuera cara.

El director del hospital de Santa Ana, Ramón Ábrego, justificó que el desabastecimiento de algunos productos se debe a la alta demanda de pacientes con daño renal, diabetes e hipertensión, entre otras.

En Usulután, el panorama no es distinto al resto, algunos de los pacientes solo reciben parte de los productos indicados. Este es el caso de Teresa Molina, ella fue ingresada, pero no habían sueros, ella tuvo que comprarlo, además de otros fármacos.

Carlos Elías Portillo, quien desempeñaba el cargo de director de ese hospital al momento de la entrevista, expresó que el problema se debe a inconvenientes con los proveedores.

El 23 de junio se solicitó una entrevista al Ministerio de Salud (Minsal) a través de la Unidad de Comunicaciones abordar la problemática en la red de hospitales, el 25 de junio se insistió, pero no se obtuvo ningún tipo de respuesta.

La ministra de Salud, Violeta Menjívar, calificó el desabastecimiento en la red como el talón de Aquiles y declaró que es uno de los principales problemas a resolver.

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