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La deuda no se usa en obras para la población

Cada aprobación de préstamos se hace bajo el entendido de apoyar la inversión pública, sin embargo, sus alcances no llegan a beneficiar a muchos salvadoreños

Al cierre de 2014 el Gobierno recibió $3,771.5 millones en impuestos y usó $4,714.8 millones como gasto corriente. Es decir, sigue gastando más de lo que gana, y para cubrir la diferencia sigue adquiriendo más deuda.

Sin embargo, la nueva deuda que se adquiere cada año, y que solo durante el gobierno de Cerén ya llega casi a $3 mil millones adicionales, ¿realmente sirve para cubrir las necesidades de la población?

Un rápido vistazo a las cifras de inversión pública y denuncias que hacen salvadoreños a la prensa, sugieren que no. Los $3 mil millones en nueva deuda no se han utilizado en cosas tan sencillas como dotar de nuevos pupitres a las escuelas que urgen de renovación en su mobiliario.

Sobre este punto no solamente intervienen las prioridades del Ejecutivo, sino los obstáculos burocráticos que la empresa privada y la sociedad civil, tantas veces han denunciado.

Según cifras del Ministerio de Hacienda, hasta abril se pensaba usar $982.9 millones en gasto público. Fondos que se utilizarían para generación eléctrica, mejora de caminos, obras municipales, acceso a servicios básicos y espacios recreativos, apoyo a emprendedores, infraestructura penitenciaria, escuelas y otros.

Pero hasta abril, de los $982.9 millones solo se habían usado $147.9 millones. Varios de los proyectos mencionados aún no se han implementado.

De nuevo, mientras el gasto corriente del Estado (que incluye salarios de empleados públicos) fue de $4,714.8 millones en 2014, la inversión pública ese año fue de solo $626.3 millones.

Significa que el Estado gasta más, gana más impuestos, pide nuevos préstamos y, sin embargo, no es capaz de hacer toda las obras que el país y los salvadoreños necesitan.

Solo este año se han conocido casos de escuelas que carecen de pupitres y salones adecuados para las clases. Algunos centros escolares incluso denunciaron que en abril aún no recibían el dinero necesario para su funcionamiento.

En mayo se supo que el hospital Bloom tuvo que suspender cirugías ya que se estropeó el aire acondicionado del quirófano. Un caso que podría haberse evitado con el adecuado mantenimiento.

En salud, además se ha conocido que pacientes con hemofilia llevan años sin recibir medicamento porque el fármaco necesario no se encuentra en inventario. ¿Cuándo lo comprarán? Fue una respuesta que no respondieron a este diario.

El caso más reciente fue el del hospital Rosales, cuyos ascensores dejaron de funcionar en mayo. Cientos de pacientes con problemas para movilizarse se vieron en la obligación de usar las gradas para llegar a sus exámenes o cirugías.

En seguridad, la posibilidad de acuartelar a los policías para combatir la delincuencia sacó a relucir otra problemática. Las delegaciones policiales no tienen las condiciones de salubridad para mantener a todo el personal. Eso sumado a la falta de equipo y vehículos.

Con todas estas necesidades pendientes y el gasto corriente creciendo ¿para qué se aprueba más deuda?

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