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Detectan cáncer de útero y mama en siete embarazadas

Un comité médico evalúa los casos para determinar el mejor tratamiento

Detectan cáncer de útero y mama en siete embarazadas

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Detectan cáncer de útero y mama en siete embarazadas

Este año siete mujeres embarazadas con cáncer ginecológico han sido tratadas en el hospital nacional de Maternidad. La mayoría son tumores invasivos, es decir, que han llegado a otros órganos. En todo el año pasado trataron a ocho pacientes.

Uno de estos casos es el de Norma Castro, una mujer de 40 años. Ella fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino cuando tenía un mes de gestación. "Fue un olvido y eso ha causado que llegue hasta este lugar donde estoy ahora", dice la señora.

Ella fue hospitalizada en el Servicio de Perinatología e Maternidad el 19 de noviembre para planificarle el parto.

Norma comentó que su situación se presentó por un descuido que ahora lamenta; después de tener a su hija, ahora de siete años, no se volvió a tomar la citología.

Fue hasta mayo de este año cuando consultó en la unidad de Salud de Chapeltique, San Miguel, porque ya no veía regla. Ella creía que estaba en la menopausia, pero el examen de embarazo le salió positivo y el de la citología también.

Karen Ramos, perinatóloga de Maternidad, explicó que la paciente tiene un cáncer en estadio II, es decir, que no está avanzado, no ha invadido otros órganos y por ello es de buen pronóstico.

Norma expresó que sabía el riesgo de no hacerse el análisis porque cada vez que iba los médicos y enfermeras les insistían en los riesgos. "Es que yo no entiendo por qué me descuidé tanto", se lamenta, mientras permanecía a la espera del día en que le practicarán la cesárea.

Agregó que su esposo está preocupado y se lamenta del caso, "pero como le repito ya es demasiado tarde; el problema ya está", repite la señora. Ella es madre de cinco hijos, pero solo la bebé y una niña de siete años viven con ellos.

Antonio Ortiz, jefe del Servicio de Perinatología, manifestó que la mujer durante el embarazo por los cambios hormonales puede desencadenar algunos procesos que han estado ocultos como el cáncer.

Ortiz comentó que se trata de casos delicados y de acuerdo con los protocolos de tratamiento a las pacientes se les ofrecen dos caminos.

Esperar que pase la etapa de formación del embrión e iniciar la quimioterapia especial. Esta es un poco más suave, para evitar que avance la enfermedad y esperar que el bebé llegue a un peso y una edad en la que se pueda sacar después de los siete meses.

La otra opción es no dar tratamiento, dejar que la enfermedad esté ahí, esperar que el niño tenga más de siete meses para dar a luz y luego iniciar el tratamiento.

Ortiz indicó que la gran desventaja de no hacer nada es que como los tumores son hormonales (se estimulan con las hormonas), la enfermedad se acelera.

El jefe de perinatología expresó que solo en el tumor de mama puede darse tratamiento; pero en el de cuello uterino se indica quimio-radioterapia, lo cual está contraindicado para el bebé.

En el primero incluso se le puede hacer la cirugía durante el embarazo, es decir, quitar la mama.

Sentada en una de las sillas de los pasillos del hospital de Maternidad, Norma manifestó que no ha recibido tratamiento para el cáncer porque es malo para su hija que lleva en el vientre; eso será hasta después del parto.

Dice que desde ese día que le dijeron que tenía un tumor no puede vivir tranquila.

"Mi preocupación es... no importa que me muriera, pero yo tengo una niña de siete años y por este que viene también. No es fácil dejar los hijos", confiesa.

La tarde del martes 3 de este mes, Norma entró a la sala de quirófanos para practicarle la cesárea. Su hija Esperanza Torres nació a las 34 semanas de gestación con un peso de 6.04 libras y midió 44 centímetros. Ese día fue trasladada a cuidados mínimos porque estaba cansada. El jueves 5 de diciembre la madre fue dada de alta y la bebé el martes 10, ambas en buen estado de salud. Norma deberá regresar al hospital en cuatro semanas para evaluarla, ponerla en control e iniciar su tratamiento contra el cáncer.

Ramos comentó que el tratamiento en este caso es quitarle la matriz, pero no fue en el parto porque había mayor probabilidades de sangramiento al quitárselo.

Por lo que el plan es quitarle el útero cuando este disminuya de tamaño tras el parto, se tomarán muestras de los órganos vecinos, del líquido peritoneal y una del epiplón (repliegues situado entre el estómago y el colon) para determinar qué tan invasivo estaba y de ello dependerá si necesita radioterapia o no.

El parto

El jefe de perinatología manifestó que a todos las pacientes con cáncer de cuello de útero se les práctica cesárea, en los de mama el parto puede ser normal.

En estos casos se debe hacer una cesárea especial. Esta es considerada complicada porque se corre el riesgo de que la madre muera por una hemorragia durante el parto.

La cesárea dura hora y media aproximadamente; esta no se hace como el resto. La herida se realiza en la parte de arriba del abdomen porque no debe tocarse cerca del cuello del útero. Si se hace se puede romper y las posibilidades de una hemorragia aumentan.

Ortiz explicó que la mayoría de las pacientes con este problema pasa un tiempo ingresadas, previo a dar a luz, y el caso se presenta al comité médico para definir cuál es la mejor opción para la embarazada.

El comité está integrado por Perinatología, Anestesiología y Oncología; ahí discuten el caso, se habla con la familia para exponerles el camino que consideran que es el mejor para tomar una decisión.

"El problema básico en pacientes con cáncer de cuello es que si empiezan a tener dolor de parto comienzan a sangrar, porque el cáncer esta en la parte de la salida donde sale el bebé, y una vez comienza a sangrar no se puede detener ese hemorragia con nada", comentó Ortiz.

El especialista añadió que por esa razón es que no se deja que el embarazo llegue a los nueve meses. Entre más cerca esté de ese periodo hay mayor probabilidades de que se inicien las contracciones.

"Para nosotros es un fracaso que la paciente entre en trabajo de parto", dijo Ortiz.

El tratamiento

Emma González, oncóloga de Maternidad, manifestó que la mayoría de los casos que han atendido en el servicio es en jóvenes, mujeres en edad reproductiva.

"Realmente los diagnósticos a veces se retrasan especialmente en el cáncer de la mama porque coinciden con los cambios fisiológicos que uno de mujer tiene durante el embarazo", comentó González.

La especialista dijo que si la patología se detecta en etapa temprana, cuando la enfermedad está solo en la mama, se operan. Se deja pasar el periodo embrionario, que comprende las 12 primeras semanas, para quitar la mama. En este periodo hay menos efectos colaterales para los anestésicos y menos probabilidades de un aborto. Después de la operación a algunas pacientes puede indicárseles quimioterapia, usualmente el segundo trimestre porque ya pasó el periodo de formación del bebé.

Cuando se trata de un tumor localmente avanzado la cirugía se pospone y lo inicial es quimioterapia.

Con las pacientes que tienen metástasis, compromiso de órganos vitales, el tratamiento es paliativo, se prioriza la quimioterapia para mejorar la calidad de vida.

González expuso que en el cáncer de cuello la mayoría llega en etapa avanzada y el manejo es quimio-radioterapia, pero como no está contemplada la interrupción del parto lo que se hace es esperar que nazca el bebé por medio de una cesárea clásica y posteriormente tratarla.

"En cáncer no hablamos de cura, sino de sobrevida. La sobrevida es buena en todos los cánceres, independientemente sea de mama o cuello. Si es (tratado) temprano, la sobrevida que tiene la paciente es muy buena; casi anda entre el 90 y 95 por ciento", concluyó la especialista.

Por su parte, Norma manda un consejo: "Les diría a todas las mujeres que tenemos esposos y estamos procreando hijos que se cuiden, porque un descuido a uno le sale caro y después los arrepentimientos ya son tarde".

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