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Desde Soyapango hasta la Universidad de Oxford

Álvaro Salamanca ha sido un estudiante sobresaliente durante su vida académica y Guillermo Miranda siempre ha buscado experiencias que le permitan crecer

Álvaro Salamanca (Izquierda) y Guillermo Miranda Cuestas (Derecha) ex alumnos del Liceo Salvadoreño y de la Escuela Superior de Economía y Negocios, que gracias a becas y medias becas realizan estudios de maestría en la Universidad  de Oxford.

Álvaro Salamanca (Izquierda) y Guillermo Miranda Cuestas (Derecha) ex alumnos del Liceo Salvadoreño y de la Escuela Superior de Economía y Negocios, que gracias a becas y medias... | Foto por elsalv

Álvaro Salamanca (Izquierda) y Guillermo Miranda Cuestas (Derecha) ex alumnos del Liceo Salvadoreño y de la Escuela Superior de Economía y Negocios, que gracias a becas y medias becas realizan estudios de maestría en la Universidad  de Oxford.

Con muchos esfuerzos y de la mano de personas altruistas Álvaro Salamanca, un joven de 25 años, originario de Soyapango, San Salvador, ha dado un salto extraordinario hasta la Universidad de Oxford, en Reino Unido, la más antigua y que se encuentra en los primeros lugares de la lista de mejores centros universitarios del mundo.

El joven soyapaneco, quien es hijo de un médico y una enfermera que han luchado mucho por sacar adelante a cinco hijos, estudia en esa institución la Maestría en Economía.

Su llegada a Oxford no es un tiro de suerte. 

Álvaro estudió la educación básica y media en el Liceo Salvadoreño de donde se graduó con nota 9.7 en la Paes.

Gracias a sus buenas calificaciones logró agenciarse una media beca del Programa Fantel que le permitió estudiar la licenciatura en Economía y Negocios, en el Instituto Especializado Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), donde destacó con un cum de 8.9, mención Magna Cum Laude.

El cuarto de los hijos de la familia Salamanca Paredes se jugó el todo por el todo con miras a tener una mejor educación, pues si bien no tenía recursos decidió aplicar a  Oxford por la calidad académica y la reputación que tiene la universidad. 

Sus estudios durarán dos años. En este momento se encuentra comenzando el segundo de ellos y lleva materias como Microeconomía Avanzada, Econometría Avanzada, Economía para el Desarrollo, Organización Industrial y Análisis Empírico basado en Teoría. 

Según cuenta fue aceptado en Oxford antes de tener los fondos necesarios, por lo que se decidió a tocar puertas para buscar el apoyo financiero necesario y lo logró.

Sostiene que ha recibido becas parciales de tres empresarios salvadoreños que han confiado él: se trata del ingeniero Ángel Díaz, cuya empresa opera en El Salvador, el Doctor Ricardo Cordero quien tiene una compañía en Suiza y el licenciado Christian Hernández Gallardo cuya empresa opera en el Reino Unido.

“Ellos me ofrecieron su apoyo en diversos momentos a lo largo de este último año. En principio me sentí muy orgulloso de tener su apoyo, pues significa que ellos han depositado su confianza en mí y me consideran una forma de invertir en el país. Quedé sorprendido con su nivel de altruismo, su filantropía y su deseo de contribuir a un mejor El Salvador invirtiendo en su gente”, comenta el becario.

Álvaro dice que él fijó sus ojos en Oxford porque cuando cursaba una de las materias de la licenciatura en la ESEN le atrajo mucho el trabajo de un profesor que estaba en dicha universidad.

Según dice hay muchas cosas que resaltar de Oxford, pero las resume en dos: la experiencia académica y la experiencia de vida.

Con respecto al primer aspecto comenta que los profesores de su departamento son muy buenos, con un gran récord académico y muchos aportes importantes al campo de la economía y otras ciencias sociales. 

“Las clases y los contenidos son tanto apasionantes como retadores. Otro aspecto dentro de esta categoría  son mis compañeros. Estoy también muy impresionado con el nivel académico de mi clase, todos mis compañeros son muy capaces y eran primeros de su clase en sus universidades de origen.

Creo que hasta este punto he aprendido mucho de mis compañeros y es también un reto mantenerme al ritmo de los demás de mi clase”, subraya.

   En cuanto a la vida de Oxford señala que ofrece un ambiente único.

“Es una ciudad pequeña y muy linda (cercana a Londres), la cual gira en torno a la universidad. La arquitectura es increíble, es como vivir en un museo. Además, es una ciudad muy internacional, con muchos estudiantes y gente joven y con una gran oferta cultural. El ambiente es bastante académico, es muy fácil aprender y la universidad ofrece toda la infraestructura para hacerlo”, sostiene este joven emprendedor que un día espera cursar el Doctorado en Economía.

Oxford es una continua exigencia para Álvaro. 

El primer año, tuvo que adaptarse a recibir todas las clases en Inglés, todo fue intensivo. Iban a un ritmo bastante rápido, hasta el punto que para él era un verdadero reto no quedarse atrás y para ello trabajaba con sus compañeros todos los días.

Al inicio le fue un poco difícil porque tuvo que cubrir ciertos vacíos teóricos que tenía. Por ejemplo, varios de sus compañeros habían visto ya algunos temas en su grado o tenían una mejor preparación en Matemática.

Un día de su vida en la universidad inicia alrededor de las nueve de la mañana y termina cerca de las doce de la noche. “Normalmente tengo entre dos y seis horas de clase y entre 8 y diez horas de estudio o trabajo académico, dependiendo de cuántas clases tenga en el día”, sostiene.

Hoy en día tiene varios amigos de su programa con los que aparece en las fotografías, pero también tiente otros que estudian en otros programas.
Además de sus estudios también aparta tiempo para hacer bicicleta de montaña y para ello aprovecha varios parques cercanos que son muy buenos para ello.

Durante su vida en Oxford, Álvaro ha tenido oportunidad de visitar Gales y varias ciudades de Inglaterra, pero también ha conocido Austria, Francia, Bélgica y los Países Bajos.

Salamanca sostiene que vive en una casa que no es propiedad de la universidad, pero que ofrece alojamiento a los estudiantes a precios competitivos. Se trata de una organización sin fines de lucro que se llama North Oxford Overseas Centre.

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