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Se desata el pánico y horror en calles de París

La noche del viernes 13 se convirtió en una pesadilla para miles de personas que disfrutaban el ambiente.

Spectators invade the pitch of the Stade de France stadium after the

Cientos de personas invadieron la cancha del Stade de France, tras el encuentro amistoso que se disputaron las selecciones de futbol de Francia y Alemania. | Foto por AP

Cientos de personas invadieron la cancha del Stade de France, tras el encuentro amistoso que se disputaron las selecciones de futbol de Francia y Alemania.

Todavía herida por los atentados yihadistas del pasado enero, París vivió la noche del viernes su peor pesadilla, el gran atentado masivo que temían el Gobierno y las fuerzas de seguridad, que se ha cobrado ya más de un centenar de vidas. 

Se había convertido en un lugar común en las conversaciones entre franceses escuchar que el país aún esperaba “su propio 11-S”, y, a solo dos semanas de acoger a la mayor parte de jefes de Estado mundiales en la cumbre del cambio climático, un número indeterminado de terroristas han provocado el pánico y el horror en las calles. 

De forma casi simultánea, seis ataques golpearon la noche de la capital francesa, con sus bares y terrazas llenas de gente gracias a las suaves temperaturas. 

En el este de la ciudad, junto al canal de Saint Martin, dos hombres a cara descubierta abrieron fuego con armas automáticas sobre los clientes del bar “Petite Cambodge”. “Al principio pensaba que un camión estaba descargando piedras. Luego que podría ser un petardo. Pero el ruido era muy potente y comenzó a alargarse demasiado como para pensar que era algo normal”, explicó Leslie Guihard, testigo de uno de los tiroteos. 

Poco antes de convocar un consejo de ministros extraordinario a medianoche, el presidente François Hollande compareció ante la nación para anunciar, casi al borde de las lágrimas, el estado de urgencia en todo el país y el cierre de las fronteras. 

Las calles de París ya estaban para entonces tomadas por la policía, las líneas de metro clausuradas y los ciudadanos presa de un sentimiento entre el pánico y el estupor.  La pesadilla, esa amenaza nebulosa que muchos mencionaban pero nadie quería creer real, se hizo real en la noche del viernes 13. 

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