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Desarmar el molino tomó 40 minutos, a socorristas de Cruz Roja

Ángela permaneció consciente mientras intentaban destrabarle la mano. lo que ella le pedía a los socorristas y médicos era que se la salvaran.

La radiografía muestra la parte afectada de uno de los miembros inferiores de Angela.

La radiografía muestra la parte afectada de uno de los miembros inferiores de Angela.

La radiografía muestra la parte afectada de uno de los miembros inferiores de Angela.

Liberar la mano de Angela López, sin causarle más daño del que ya había sufrido, fue una tarea compleja, ya que la tenía atrapada en una máquina para moler carne.

Angela pasó cerca de 40 minutos con su miembro atrapado. "Ella nos pedía que le salváramos la mano", recuerda, Óscar Orozco, uno de los miembros de la Unidad de Búsqueda y Rescate de la Cruz Roja Salvadoreña, que participó en esa labor.

La entidad llevó al hospital Rosales parte del equipo que usan en el rescate de personas atrapadas en vehículos, para poder liberar el miembro inferior de la paciente.

Entre las herramientas se encuentran: cortadores hidráulicos, desarmadores, tenazas, llaves de presión, entre otros, además de las que llevó el equipo de mantenimiento del establecimiento médico.

Con ello, comenzaron a cortar la bandeja del molino y los tornillos y de esa manera ir retirando pieza por pieza. Cuando lograron desarmar el molino, manualmente le dieron un giro inverso al motor y el miembro quedó suelto.

Todo ese tiempo, la joven de 20 años estaba en shock, pero no histérica, recuerda Orozco.

"Todo fue paso a paso, detenidamente íbamos viendo cómo estaba ensamblado el molino para ir retirando pieza por pieza", expresó el rescatista.

El procedimiento se realizó en la sala de máxima urgencias del Hospital Nacional Rosales, la mañana del jueves 5 de este mes.

Orozco manifestó que los compañeros que atendieron la emergencia les avisaron que necesitaban la ayuda del equipo de la unidad de Búsqueda y Rescate; dada la complejidad de la situación, no podían liberar la mano en el sitio del accidente.

Después de evaluar el caso, los socorristas desconectaron el molino y entre ocho personas lo subieron a la ambulancia junto a Ángela.

En el camino al nosocomio, ellos escoltaron el vehículo de Cruz Roja y comenzaron a abrirle paso para que el traslado de la víctima fuera más rápido.

"Cada situación es diferente, pero una mano atrapada en un molino es primera vez que atendemos", añadió Orozco. Él tiene seis años de laborar en la institución.

Entre las emergencias que suelen atender se encuentran las de personas atrapadas en pozos, contenedores, graneros y vehículos.

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