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Cuestionan ubicación de centro atendido por oftalmólogos cubanos

Antonio Minero, médico auditor, señala que no es en la zona paracentral donde hay más casos de ceguera.

La ministra de Salud de El Salvador, Violeta Menjívar, y el ministro de Salud Pública de Cuba, Roberto Tomas Morales Ojeda, suscribieron un convenio el 26 de mayo de 2015, para traer 12 médicos cubanos a la clínica oftalmológica del Hospital de San Vicente.
La ministra de Salud de El Salvador, Violeta Menjívar, y el ministro de Salud Pública de Cuba, Roberto Tomas Morales Ojeda, suscribieron un convenio el 26 de mayo de 2015, para traer 12 médicos cubanos a la clínica oftalmológica del Hospital de San Vicente.

Las razones por las que el centro oftalmológico en el que trabajan 12 médicos cubanos se instaló en el Hospital Santa Gertrudis de San Vicente fueron cuestionadas ayer por un médico auditor.


La decisión no fue técnica, sino de otra índole. Así lo considera el doctor Antonio Minero, quien es médico auditor y funge como tesorero de la Sociedad de Salud Pública filial Colegio Médico.


Minero basa esa afirmación en el hecho de que no es la zona paracentral la que acumula un mayor número de casos de terigión y cataratas, sino la zona oriental. Por lo que él considera que   el centro oftalmológico debió haber sido ubicado, por ejemplo, en San Miguel.


“Eso que el Santa Gertrudis queda en la zona paracentral, me suena más a un discurso político y a una condición conveniente más que a una necedad”, afirmó Minero.


“Les hubiera creído que dijeran ‘vamos a agarrar el San Juan de Dios... o se hubieran ido incluso al hospital nacional de Ciudad Barrios, que allá todavía es más grande (la demanda) porque los Hondureños se viene a pasar consulta al Hospital Nacional de Ciudad Barrios”, agregó.


“La decisión, creo, no ha sido técnica. Sino que ha sido por una conveniencia de que muchos médico salvadoreño que se fue a formar a Cuba está ejerciendo en lo privado alrededor de ahí”, agregó.


El “Convenio Específico para la Implementación de un Centro Oftalmológico en el Hospital ‘Santa Gertrudis’ de San Vicente” tiene otros puntos que preocupan a Minero.


En el literal “a” de  la cláusula décima se lee:“Las Partes guardarán estricta confidencialidad sobre informaciones no públicas a las que tengan acceso por cualquier vía, en cumplimiento de lo convenido en el presente Convenio Específico, durante su vigencia y hasta un año después de terminado por cualquier causa”. Minero considera que esto permitirá que haya discrecionalidad y, de darse malos resultados tras las intervenciones quirúrgicas, nunca se difundirá esa información.


Esto, según el médico, contradice la reforma de Salud que inició la doctora María Isabel Rodríguez: “Ahí debería haber un observatorio ciudadano para ver si a la gente operada o que le están dando consulta tiene una atención de calidad”. Minero recordó que “en medicina” y “más con la visión, no todos son buenos resultados”.


Ayer, esta vez vía correo electrónico, este periódico solicitó la versión de la Junta de Vigilancia de la Profesión Médica sobre las condiciones del convenio y sobre la certificación y autorización de los oftalmólogos cubanos, pero no hubo respuesta.

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