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En cuatro años, 31 niños con daño renal murieron

El trasplante renal en el Bloom sigue sin despegar, en dos años se ha hecho una cirugía

Médicos especialistas del hospital Benjamín Bloom hacen un trasplante de riñón foto edh / archivo

Médicos especialistas del hospital Benjamín Bloom hacen un trasplante de riñón foto edh / archivo

Médicos especialistas del hospital Benjamín Bloom hacen un trasplante de riñón foto edh / archivo

Treinta y un niños con Insuficiencia Renal Crónica (IRC), tratados en el hospital Bloom, fallecieron en los últimos cuatro años, según un reporte de la Oficina de Información y Respuesta (OIR) del Ministerio de Salud (Minsal). En ese mismo periodo solo cinco trasplantes se hicieron en el establecimiento.

En 2011 fue el año en que más defunciones ocurrieron en el centro infantil, en concreto fueron 10. En 2012 se reportaron seis, en 2013 registraron nueve y el año pasado seis.

La mortalidad en los infantes aumenta después de un largo tiempo en terapia sustitutiva, aunado a los factores sociales que rodean a los pacientes, considera un trabajador del Bloom.

Carolina, una adolescente que tenía la ilusión de tener un nuevo riñón, falleció el 24 de enero de 2014 por una infección en el corazón. El deceso ocurrió en el Seguro Social.

La adolescente esperó por más de tres años en el Bloom por el procedimiento, al igual que lo hicieron Jorge y Samanta. Pero al ver que la oportunidad cada vez estaba más lejos, Carolina y su familia tocaron las puertas del ISSS, donde murió.

Jorge fue intervenido el 22 de mayo de 2013 y Samanta recibió un nuevo órgano en un hospital privado, el temor de que en algún momento falleciera empujó a la familia a buscar fondos y darle una nueva oportunidad de vida a su hija en el sector privado.

Desde la cirugía de Jorge hasta el 24 de junio de este año, en el Bloom se volvió hacer un nuevo trasplante. El paciente fue Erick; él llevaba casi tres años también en la espera.

"Antes, el temor que teníamos es que el niño ahora podía estar, mañana ya no. Ahora será diferente, va atener otra nueva vida", comentó Mirna, la tía de Erick.

El adolescente permaneció ingresado en el Bloom en estricta observación para vigilar que el riñón trasplantado respondiera bien y se tomara los medicamentos al pie de la letra.

Mirna manifestó que su sobrino está bastante emocionado porque tiene un nuevo órgano y su vida dejará de depender de la terapia por medio de la cual se limpia los tóxicos del cuerpo.

Mientras Hazel, una madre de familia, sigue con el calvario; lleva más de año y medio esperando que puedan trasplantar a su hijo de siete años.

Ella dice estar preocupada porque el tiempo es una amenaza para los niños con daño renal. "Un día pueden estar bien, pero al siguiente día se pueden complicar gravemente. Además mientras más tiempo estos niños estén en diálisis, menos tiempo les dura un trasplante", comentó la madre de familia.

"No hay programa"

Los procedimientos de este tipo iniciaron en el Bloom en 2000 con apoyo de médicos extranjeros. En ese año, cuatro niños fueron trasplantados.

A partir de esa fecha, anualmente cuatro o cinco infantes recibían un nuevo riñón, según el informe del Bloom. Entre 2000 y 2008 se operaron a 21 infantes.

Pero en 2006 no se hizo ninguno y en 2008 solo uno.

Entre 2009 y 2015 solo 11 infantes fueron beneficiados, el último fue el trasplante de Erick, dos años después de estar suspendidas las intervenciones quirúrgicas.

Los problemas han ido desde la falta de reactivos, medicamentos, la toma de exámenes por no disponer de ellos en el sistema público y tiempo entre los especialistas, según declaraciones hechas en años anteriores.

"No es fácil coordinar dos especialistas en una jornada tan grande como esta y sin descuidar el trabajo de los demás, después de eso (el inconveniente) es el suplemento de medicamentos, quizá hemos tenido bajones en algunos", dijo en mayo de 2014 Carlos Henríquez, jefe del Servicio de Nefrología.

El director del Bloom, Hugo Salgado, quien no ha querido atender varias solicitudes de entrevistas para abordar el tema, a través de una solicitud a la OIR, informó que el trasplante no está dentro de la oferta de servicios que presta el establecimiento, pero se hacen las gestiones para llevarlo acabo. Al preguntar cuáles son las causas por las que no se habían hecho trasplantes de riñón en los dos últimos años, su respuesta fue que: son diversas y multicausales.

"El proceso implica el cumplimiento de requisitos de tipo técnico clínico como exámenes de compatibilidad, no tener presencia de enfermedades crónicas, cumplir además requisitos de carácter legal y de procedimientos", se detalla a través de la OIR.

Agregan que al no cumplirse los requerimientos se aplaza la cirugía, pero no el proceso, y a pesar de no estar dentro de la oferta de servicios se han hecho 34 trasplantes. De acuerdo con datos del Bloom hay ocho niños en evaluación.

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