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Cobro "extra" en funerarias y doble caja en casos de personas con VIH

Representantes de la Asociación Atlacatl piden a Salud que aplique sanciones

En El Salvador, el primer caso de sida fue detectado en 1984. Foto EDH

En El Salvador, el primer caso de sida fue detectado en 1984. Foto EDH

En El Salvador, el primer caso de sida fue detectado en 1984. Foto EDH

A la familia de Pedro, un joven que falleció en el primer trimestre del año, la funeraria que se encargó de prestarle los servicios de preparación y velación en San Salvador le hizo un cobro extra cuando vieron la palabra sida en la boleta de defunción.

A Pedro (nombre ficticio) lo velaron en una doble caja; una de metal sellada y otra de madera, además, a su madre y dos de las personas que tuvieron mayor contacto con él les dieron a tomar unas pastillas. Esa es la denuncia que la Asociación Atlacatl Vivo Positivo recibió y está en proceso de trasladarla al Ministerio de Salud (Minsal).

La señora no entiende por qué hicieron eso, "nos dijeron que iban a sellar la caja y no íbamos a ver al muchacho, a mi hijo, por la cosa que era un virus, pero me dicen que no tenían que hacerlo, que él no murió por ese virus".

Además asegura que les cobraron más de lo normal. En la funeraria, los allegados se preguntaban por qué el ataúd estaba cerrado, por qué no podían darle el último adiós a Pedro, pero para alivio de su madre, no se dieron cuenta que él fue diagnosticado con VIH.

Ella desconoce desde cuándo su hijo padecía de la infección, lo supo pocos días antes de que falleciera, cuando estaba ingresado en un hospital capitalino.

"Yo lo miraba pechito, pero él decía que era por el trabajo y que no sé qué, pero cuando se me puso demasiado peche, ya dudé", comentó la madre de Pedro.

A inicios de año, él no soportaba un dolor en la cabeza y tenía problemas para respirar, fue por eso que lo hospitalizaron, los médicos le encontraron un tumor en la cabeza; esa fue la causa de muerte, expresó la señora.

Odir Miranda, presidente de la Asociación Atlacatl, manifestó que no es falta de conocimiento del personal de las funerarias, sino de aprovecharse de la situación.

"Es quererse aprovechar, realmente creo que a estas alturas, más este tipo de servicios, que no tengan una actualización (de la información) me parece que ya es con dolo, ya hay aquí enriquecimiento ilícito, porque tendrían que tener algo que avale hacer cobros excesivos para estos casos", opinó.

Doris Rivera, directora de Derechos Humanos de la asociación, explicó que a los familiares les dijeron que se trataba de una enfermedad que se transmitía fácilmente y el virus permanecía en el cadáver por muchas horas y por eso la caja tenía que estar sellada.

Miranda manifestó que el virus no tiene la capacidad para seguir vivo durante horas cuando una persona muere, por eso es que no hay riesgo de la transmisión del virus.

"El VIH ya no está catalogado como una enfermedad que va afectar el ambiente de los que viven con la persona que haya fallecido a consecuencia del sida", añadió Miranda.

Rivera expresó que, según la funeraria en la que velaron a Pedro, "el personal corre riesgos (de infectarse), entonces los costos se elevan. El llamado es a las autoridades de Salud para que la guía técnica que está aprobada, está firmada por la ministra de Salud, se comience a divulgar con las funerarias y se comiencen a aplicar sanciones".

Hasta la semana pasada, en el Programa Nacional de ITS/VIH/Sida no tenían ninguna denuncia de este tipo, aseguró el técnico del programa, Humberto Andrew.

Andrew manifestó que trabajan con las empresas que ofrecen ese tipo de servicios y capacitan al personal.

"La situación radica en que cuando escribo VIH hay gente que todavía se horroriza, y no en los servicios de salud, sino en los prestadores de este tipo de servicios", acotó Andrew.

Rivera, de la fundación Atlacatl, expresó que también recibieron dos denuncias contra las funerarias que permanecen en los alrededores del hospital Rosales, ya que a las personas les pedían $200 más que al resto de dolientes.

"Usted sabe que a un hospital general no va a llegar una persona con posibilidad de recursos financieros para poderla atender", agregó Rivera.

Uno de los casos se resolvió luego de que los afectados amenazaran a los de la funeraria con poner la denuncia, explicó la encargada de Derechos Humanos de la fundación.

Pero a pesar de los avances en la respuesta a la infección y que el tema de la transmisión y las formas de prevención se discuten con frecuencia en el país, el desconocimiento persiste en alguna parte de la población.

Vía teléfono se consultó a cuatro funerarias, dos en San Salvador, una en Chalatenango y una en Cojutepeque, Cuscatlán. Las dos primeras no respondieron a la solicitud, los administradores de las otras dos reconocieron que ofrecen el doble embalaje.

En una de las funerarias de Chalatenango, el administrador dijo que para la preparación de cualquier cadáver el personal usa guantes, mascarilla, gabacha, gorra y botas, pero si la persona falleció por VIH, usan doble gorro y doble gabacha y tienen sumo cuidado de no mancharse con la sangre.

El señor expresó que la medida principal es saber de qué falleció la persona, por ello piden la referencia y toman sus precauciones.

Agregó que la recomendación que le dan a las personas es que el cuerpo debe ser enterrado de inmediato, pero si lo quieren velar, les ofrecen doble ataúd, aunque dice que la demanda es bien poca.

"Lo que hacemos es ofrecer la caja hermética y metemos el ataúd de madera", acotó el administrador.

En Cojutepeque el encargado del negocio dijo que, en general, no se preparan cadáveres de personas que fueron diagnosticadas con la infección porque es muy arriesgado, a pesar de que tienen un laboratorio especial.

"Cuando viene alguien de algo así, se le hace conciencia que tiene que enterrarlo en el menor tiempo que pueda, por lo mismo que emana el cuerpo, pero cuando se ha hecho, el preparador toma todas las precauciones", añadió el administrador de la funeraria.

En los últimos tres años asegura que han tenido cuatro clientes, pero no se ha preparado el cadáver, sino que se le ofrece el ataúd, sillas y lámparas, porque el personal tiene miedo de infectarse.

El presidente de la asociación Atlacatl agregó que los hospitales no tendrían que seguir extendiendo certificados de defunciones con el sello de sida, porque la persona no muere por eso.

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