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La cirugía que le cambio la vida a José

José es el séptimo paciente con Parkinson en ser operado en el hospital nacional Rosales

José Remberto Landaverde en el momento en el que le realizan la cirugía para tratar el Parkinson. Foto EDH/Ericka chávez

José Remberto Landaverde en el momento en el que le realizan la cirugía para tratar el Parkinson. Foto EDH/Ericka chávez

José Remberto Landaverde en el momento en el que le realizan la cirugía para tratar el Parkinson. Foto EDH/Ericka chávez

Firmar, ir al baño, trazar un círculo en un papel y comer con cuchara. Eso es parte de lo que José Remberto Landaverde, un santaneco de 57 años, pudo volver a hacer el jueves.

Esas son algunas de las actividades que se le dificultaban luego de haber sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, una condición discapacitante que se caracteriza por rigidez muscular, temblores y trastorno del equilibrio.

El 19 de marzo, José Remberto fue sometido a la cirugía para tratar su enfermedad en el hospital nacional Rosales. La primera operación quirúrgica de ese tipo se realizó en el Rosales en abril de 2013.

Con el procedimiento, la rigidez y los movimientos involuntarios disminuyen, lo que le permite al paciente desenvolverse mejor.

El procedimiento consiste en cambiar la consistencia de las células, de un núcleo del cerebro, que están involucradas en el movimiento, por medio de la termocoagulación; es decir, sometiéndolas a altas temperaturas.

"(Las células) al coagularse a través del cambio de temperatura cambian de funcionamiento y, por ende, todos los grupos celulares que se involucran en el movimiento, en la ejecución del movimiento también se ven alterados y es por eso que el paciente mejora", explicó el neurocirujano Rubén Amaya.

El procedimiento se hace con el equipo de esterotaxia. Al paciente se coloca un marco especial en la cabeza y se le realiza una tomografía, esta sirve para "reconstruir" el cerebro y así identifican el sitio exacto a intervenir. Luego se hace una herida de unos seis centímetros y un agujero del tamaño de una moneda de diez centavos de dólar en el hueso de la cabeza. A través de este se introduce el electrodo con el que se aplica el calor.

Amaya indicó que generalmente tras la cirugía el paciente mejora en un 60 por ciento y se espera que con los medicamentos el progreso sea aún mayor.

José Remberto tenía temblores y rigidez en las cuatro extremidades; pero con la intervención se buscó mejorar solo lado el derecho.

"No estamos curando el Parkinson, la sintomatología no va a desaparecer completamente en ningún paciente, pero sí lo vamos a volver funcional. Es decir, va a poder comer solo, escribir, hacer ciertas cosas con su mano derecha que no podía hacer", manifestó Amaya.

El camino de la recuperación

Un día después de la intervención, José Remberto contó que los problemas comenzaron hace unos cinco años. Cuando intentaba marcar la hora de entrada en su trabajo, la mano le temblaba. Entonces buscó atención en un centro privado, pero los ahorros se le acabaron.

"Me dijeron que no había medicina que me curara, solo calmantes. Dijeron que iba a llegar al grado de no poderme poner ni los calcetines ¡y cabal! A mi mamá le decía: 'Póngame los calcetines que no puedo, póngame la camisa, póngame el pantalón', porque no podía", comentó.

Debido a su incapacidad se vio obligado a hacer una serie de trámites para eliminar la firma.

Un día después de la operación, José Remberto se sentía mejor. "Me pusieron a hacer una rueda y la hice; firmé como lo hacía antes y también escribí mi nombre", expresó.

Uno de sus propósitos es dejar de depender de otros y poder trabajar, volver al campo a sembrar maíz. "Mi vida era triste, es lo más perro que puede haber", dijo con voz entrecortada. El viernes recibió el alta médica y regresó a su casa en Metapán.

En el Rosales hay cinco pacientes más que están bajo estudio para someterse al procedimiento. El próximo mes se pretende operar al menos a uno de ellos.

José Remberto es uno de los siete los pacientes con Parkinson que se han sometido al procedimiento quirúrgico y que han mejorado en un 60 por ciento.

Para quienes creen tener Parkinson o sienten rigidez en el cuerpo, Amaya tiene una recomendación: acudir a un establecimiento de salud para que los diagnostiquen y los refieran al Rosales. Una vez ahí, los especialistas determinarán quiénes son candidatos al procedimiento quirúrgico.

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