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Ciegos protestan por deficiencias en centro del ISRI

Persiste el temor de cierre por cambios en el Centro de Ciegos y piden contratar más personal

Ciegos piden más apoyo para mejorar su inserción laboral. Fotos EDH / Douglas Urquilla

Ciegos piden más apoyo para mejorar su inserción laboral. Fotos EDH / Douglas Urquilla

Ciegos piden más apoyo para mejorar su inserción laboral. Fotos EDH / Douglas Urquilla

Un grupo de adultos ciegos se concentraron ayer por la mañana frente a las instalaciones del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos (ISRI), ubicado en la colonia Costa Rica, de la capital, para demandar mejoras en la atención que se brinda a las personas con este problema en el Centro de Rehabilitación Eugenia de Dueñas.

Los manifestantes, entre los que había representantes de la Asociación de Ciegos (Anciesal) y alumnos de ese centro, plantearon que las autoridades del ISRI han descuidado la promoción de la institución y propiciado una serie de cambios que afectan el proceso de formación de los niños y de los adultos.

Los ciegos, quienes volvieron a insistir que hay intenciones de cerrar la institución, piden que no se reduzca el tiempo de preparación para la inserción laboral, tal como se ha hecho en los últimos tiempos, que se deje de ver a los usuarios como pacientes.

También piden la reparación del techo, la renovación de las camas, mejora de la alimentación, contratar un sicólogo, la contratación de un profesor de computación, reactivar el servicio de internado, designar orientadores para los alumnos. Además, que se asignen dos maestros de Braille: uno para Matemática y otro para Lecto-escritura y evaluar la capacidad de los educadores.

Según la Anciesal, en la actualidad el centro de ciegos solo trabaja con un máximo de 20 alumnos, cuando las instalaciones y el personal tienen capacidad de cubrir a cien estudiantes y por otra parte se les está viendo como pacientes, cuando ellos no están enfermos.

Vilma Consuelo López Crespín, una de las estudiantes, explicó que la institución está acelerando el proceso de rehabilitación de los adultos con el fin de que salgan en seis meses y máximo en un año, algo que no garantiza que asuman los conocimientos requeridos para adaptarse a su nueva realidad.

"En la época de oro el alumno estaba en el centro de rehabilitación hasta que el se sentía capaz con todos los programas que desarrollaban", citó López Crespín, quien quedó ciega debido a un pseudo tumor cerebral.

López Crespín pidió a la presidenta del ISRI que presente el plan de desarrollo que tienen para promocionar el centro este año y que desista de instalar allí cámaras de vigilancia, porque sienten violados su derecho a la privacidad.

Según las palabras de la alumna, a estas fechas los niños ciegos tampoco han empezado clases regulares.

Raúl Barrientos, jefe de comunicaciones del ISRI, descartó que haya interés de cerrar las puertas de la institución y explicó que justo ayer por la mañana habían realizado un taller con representantes de organizaciones de ciegos, con el fin de presentarles el nuevo modelo de rehabilitación y conocer sus observaciones.

"Nosotros hemos dicho una innumerable cantidad de veces que la única información oficial de lo que suceda con el Centro de Ciegos es la que dé nuestra presidenta, la presidenta del ISRI", señaló Barrientos quien al mismo tiempo reiteró que no están actuando contra la formación de los ciegos.

"El Centro de Ciegos ha tenido cambios muy buenos, para mejor", afirmó en alusión a que hoy, atendiendo la Lepina, los niños no se quedan internos, lejos de sus padres y en su lugar se ha habilitado un sistema de albergue, donde permanecen de lunes a viernes. Barrientos dijo también que no se ha reducido el tiempo de formación y por el contrario se ha ampliado lo que llamó terapias.

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