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Cada vez llegan más pacientes con daño renal

El año pasado, en el Seguro Social habían 1,198 personas en diálisis y hemodiálisis

José Umanzor, de 59 años, se prepara para realizarse la diálisis ambulatoria. Foto EDH / archivo

José Umanzor, de 59 años, se prepara para realizarse la diálisis ambulatoria. Foto EDH / archivo

José Umanzor, de 59 años, se prepara para realizarse la diálisis ambulatoria. Foto EDH / archivo

El número de pacientes con insuficiencia renal terminal en terapia sustitutiva creció 20.5 por ciento en los últimos tres años en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

En 2012 en el ISSS habían 994 personas en los distintos tratamientos dialíticos, el número aumentó a 1,198 el año pasado, según los datos proporcionadas por la subdirección de Salud, a través de la Oficina de Información y Respuesta (OIR).

La enfermedad renal terminal es la incapacidad de los riñones para realizar su función, entre ellas limpiar los tóxicos del cuerpo. La pérdida de la función renal es gradual y silenciosa. Para que las personas con insuficiencia renal terminal puedan vivir existen cuatro tipo de tratamiento, la diálisis intermitente y la ambulatoria, la hemodiálisis y el trasplante.

En 2012 en el ISSS habían 244 derechohabientes en diálisis peritoneal, en 2013 eran 255 y el año pasado 344. Estos pacientes deben conectarse a una máquina por 24 horas una vez a la semana, para limpiarse los tóxicos del cuerpo.

La diálisis ambulatoria, la que el paciente se hace en su casa cuatro veces al día, pasó de 303 usuarios en 2012 a 370 en 2014. Los pacientes de hemodiálisis pasaron de ser 447 en 2012 a 484 el año pasado.

Lo que no aumentó es el trasplante renal. Al contrario, se redujo entre 2012 y 2013. Según el Seguro Social, en 2012 un total de 38 afiliados recibieron un trasplante; en 2013 fueron 35 y el año pasado 29.

Los nefrólogos consideran el trasplante como la mejor opción para las personas que padecen esta enfermedad, aunque deben mantenerse en un tratamiento estricto y de por vida para evitar el rechazo del órgano.

El primer trasplante de riñón en El Salvador se llevó a cabo el 7 de enero de 1985, impulsado por el nefrólogo Benjamín Ruiz Rodas.

Desde esa fecha hasta el 13 de enero de este año, 655 derechohabientes fueron beneficiados con este procedimiento, una cifra que es baja con respecto a la demanda. En el sistema público no existe esta opción.

Nuevos casos

El número de diagnósticos nuevos con la patología se incrementó significativamente entre 2012 y 2014 en el Seguro Social. Estos pasaron de 148 a 631, lo que equivale a un aumento del 426 por ciento.

Durante esos tres años, en el Seguro detectaron 845 personas con ese problema de salud.

Entre los principales centros en los que se hizo el diagnóstico se encuentra la unidad médica Santa Anita, Zacatecoluca, San Jacinto, San Miguel, Ilobasco, Aguilares y Cojutepeque, según detalla el informe entregado por la Oficina de Información y Respuesta de la autónoma.

Fue en 2013 que el ISSS reportó menos nuevos casos de insuficiencia renal terminal: solamente 66.

Las personas mayores de 60 años son las más afectadas. El ISSS detalla que en ese rango de edad, solo el año pasado, identificaron a 352 afiliados con insuficiencia renal terminal, le siguen los de 50 a 59 años con 157 y entre los 40 y 49 años con 73 casos.

En enero, el ISSS tenía 86 máquinas para diálisis y 40 para hemodiálisis. Recientemente inauguraron el Centro Integral de Hemodiálisis en el que disponen de 80 máquinas.

En el país, la enfermedad es considerada como un problema de salud pública debido a la creciente demanda de atención de tratamientos sustitutivos en todo el sistema de salud.

El año pasado, el ISSS registró la defunción de 253 personas por insuficiencia renal. En promedio, 21 derechohabientes fallecen cada mes con este diagnóstico.

Del total de muertes por la patología, 184 eran hombres y 69 mujeres, la mayor cantidad se registra en los hombres de 51 a 80 años.

En el sistema público, los Servicios de Nefrología están saturados. En el Rosales se diagnostican unos 50 casos cada mes, pero no todos los pacientes se quedan a recibir el tratamiento. Hay quienes deben esperar más de dos días en la Sala de Emergencia para ingresar a recibir la terapia.

Desde hace años, los nefrólogos insisten en la necesidad del trasplante cadáver, pero aún no se tienen las condiciones necesarias para ello.

A pocos meses de terminar 2014, entró en vigencia la Política Nacional de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células para fines Terapéuticos y Científicos. Esto ocurrió 13 años después de que se reformara el Código de Salud, para dar sustento legal a este tipo de procedimientos.

Sin embargo, todavía falta la Ley de Donación y Trasplante de Órganos y asegurar el financiamiento que permita implementarla.

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