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Ascensores dañados se suman a precariedad del hospital Rosales

En dos semanas es la segunda vez que se arruinan los elevadores

José Isaías Rosales ayuda a su hermana Carmen Martínez, de 65 años, a llegar al Servicio de Hematooncología del hospital Rosales. fotos EDH / Yamileth Cáceres

José Isaías Rosales ayuda a su hermana Carmen Martínez, de 65 años, a llegar al Servicio de Hematooncología del hospital Rosales. fotos EDH / Yamileth Cáceres

José Isaías Rosales ayuda a su hermana Carmen Martínez, de 65 años, a llegar al Servicio de Hematooncología del hospital Rosales. fotos EDH / Yamileth Cáceres

Los pacientes del hospital Nacional Rosales volvieron a sufrir las consecuencias de las fallas en los tres ascensores del Edificio de Especialidades; la situación se suma a otras dificultades que enfrenta el sanatorio, que van desde la preocupación de los pacientes con cáncer de piel y la decisión de no aplicarles una vacuna hasta la polémica laboral entre médicos especialistas del sindicato y la dirección del hospital.

Ayer en los diferentes niveles del inmueble había un caos; se veía a personas en sillas de ruedas, en muletas, a ancianos, personas con cáncer, con insuficiencia renal y otras patologías tratando de llegar a las áreas donde serían atendidas, trasladándose con dificultad por las gradas del edificio.

También el personal del hospital bajaba la ropa sucia por las mismas gradas o trasladaba sillas de ruedas, insumos, instrumentos médicos e incluso llevaban a pacientes a sala de operaciones o para tomarles exámenes.

Carmen Martínez Reyes, una señora de 65 años que llegó a evaluación al Servicio de Hematooncología, fue una de las afectadas.

Ella llegó junto a su hermano, José, quien la desplazaba en una silla de ruedas, y al tratar de buscar los ascensores un empleado le informó que no funcionan. "Vamos a tener que subir por las gradas", le dijo José a Carmen. Despacio comenzaron a subir las gradas, pero a los pocos minutos ella se detuvo, parecía que se desvanecía y entre pausas llegó al segundo nivel.

Ya en la segunda planta, la señora hacía esfuerzos por mantenerse de pie, las personas que estaban a su alrededor buscaron la manera de ayudarle y pidieron le subieran la silla de ruedas; un empleado se negó a hacerlo, pero otro se la llevó.

"A veces las circunstancias no permiten que el paciente tenga todos los servicios a la orden, como es en este caso, porque de un momento a otro se dañan las cosas", expresó José.

Bertila de Jesús González, otra de las usuarias, relató que a su compañero de vida, que tiene 82 años, un enfermero lo tuvo que subir por las gradas, mientras la hija de ella, con dificultad, llevó la silla de ruedas. La señora dijo que el lunes pasado fue la misma historia, los ascensores no funcionaban.

César Díaz, quien usa muletas, también tuvo que usar las gradas. Y una enfermera llevó del brazo a una joven hacia la sala de quirófanos. Mientras que dos empleados se las ingeniaron para bajar los bultos de ropa sucia, por lo que desde el cuarto nivel los lanzaban.

El director del Rosales, Mauricio Ventura, expresó que el mismo personal daña los elevadores cuando entra con sobrecarga, a veces de manera violenta y golpea las paredes y puertas y se descarrilan.

"Es una situación negativa para nosotros, esos ascensores son nuevos y han pasado solo en mal estado", dijo Ventura.

Ventura declaró que pondrán un sistema de cámaras para identificar quiénes los arruinan. "Uno no sabe si eso lo hacen con mala intención, para estar diciendo miren en el hospital Rosales, nada de lo que hay sirve", acotó.

El edificio de Especialidades fue remodelado en 2010 con fondos donados por Japón. Y los ascensores fueron instalados en 2011. El inmueble y equipo fueron arrendados 14 años al Seguro Social y lo devolvió en junio de 2006 en malas condiciones.

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