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Alberti gana beca para estudiar en el Instituto Max-Planck

El joven graduado como el primer Físico con CUM honorífico de la Universidad de El Salvador ya es investigador

Carlos Armando Alberti Arroyo pertenece al grupo de investigación de espectroscopía óptica, de la Escuela de Física de la UES. Foto EDH / Douglas Urquilla

Carlos Armando Alberti Arroyo pertenece al grupo de investigación de espectroscopía óptica, de la Escuela de Física de la UES. Foto EDH / Douglas Urquilla

Carlos Armando Alberti Arroyo pertenece al grupo de investigación de espectroscopía óptica, de la Escuela de Física de la UES. Foto EDH / Douglas Urquilla

Los estudiantes formados en el Programa Talentos Matemáticos de la Universidad de El Salvador (UES) siguen poniendo en alto a El Salvador. Carlos Armando Alberti Arroyo, un joven de 24 años, originario de Rosario de la Paz, departamento de La Paz, ha obtenido una beca del Instituto Max -Planck de Química, ubicado en Mainz, Alemania, para estudiar el doctorado en Física Atmosférica.

Alberti Arroyo se graduó el año pasado de la UES como el primer licenciado en Física con un CUM (récord académico) honorífico de 8.21; con ello ganó el derecho de no hacer trabajo de graduación.

Han sido sus logros académicos en general y el hecho de tener experiencia acumulada en la investigación, lo que le ha valido para que las autoridades del Instituto Max-Planck, de Alemania, le otorgaran la oportunidad de estudiar el doctorado sin necesidad de que cuente con estudios de maestría.

"El nombre de mi doctorado es Medida de Gases Contaminantes en Alemania y El Salvador", aseguró el joven, quien perteneció al grupo de estudiantes olímpicos del Programa Talentos Matemáticos. Como tal, representó al país y cosechó medallas en competencias regionales e internacionales.

Tras finalizar su etapa de estudiante del mencionado programa, se ha desempeñado como preparador de otros jóvenes olimpistas en el área de Física. Según explicó, en este nuevo rol promovió cambios en la forma de trabajar con los alumnos.

Esas modificaciones permitieron elevar los resultados en las olimpiadas de Física, dice con satisfacción. "Tuve la dicha de tener ( de compañero y alumno) a Gabriel Chicas, quien estudia Matemática y recién se graduó de la Universidad de Tokio (Japón). El fue mi estudiante y en dos meses logramos que tuviera los conocimientos necesarios y nos quedamos a casi nada de la medalla de oro en la XII Olimpiada Iberoamericana de Física, que se llevó a cabo en Córdova Argentina. Nos trajimos la medalla de plata y una de bronce", comentó.

Al mismo tiempo, Carlos Alberti, ha trabajado con el equipo de Investigación de la UES.

El ha impulsado la investigación sobre la medición de los gases contaminantes del aire y junto con sus compañeros del laboratorio de Ciencias Exactas de la UES preparó su propio equipo para llevar adelante esa actividad.

"Yo he estado midiendo sólo un gas, en este caso el Tetraoxígeno. Son cuatro moléculas de oxígeno. El oxígeno como tal no es contaminante, pero con él estoy tratando de caracterizar los aerosoles, que son partículas muy pequeñas que causan muchísimos problemas pulmonares, porque se alojan en los alveolos. Los aerosoles son los que están causando muchos problemas en las primeras capas de la atmósfera", expresó.

Los resultados del proceso de investigación sobre los gases contaminantes ya han sido presentados en eventos científicos de alto nivel. Uno de ellos fue en Argentina y otro en Alemania. Este último fue el Congreso Mundial en el Instituto Max - Planck en 2011. También han presentado los resultados de la investigación en El Salvador, Austria y México.

A este último lugar, Alberti asistió con otro joven investigador. Ahí contactó con un docente de alto nivel, Thomas Wagner, quien se admiró mucho del proyecto de investigación debido a que no tenían recursos suficientes, pero los resultados de su investigación eran iguales a los que han obtenido investigadores de otras naciones que trabajaron con más recursos.

Después, ese docente fue su guía en el proceso de gestión de la beca. Esta establece que en octubre de este año Alberti, quien es hijo de un músico y de un ama de casa, estudiará Alemán en el Instituto Goethe, ubicado en Dresden. Esto será durante cuatro meses. Posteriormente se trasladará al Instituto Max- Planck, en donde cursará su doctorado durante cuatro años.

Ahí dos profesores lo supervisarán: el doctor Thomas Wagner, responsable del Satellite Remote Sensing Group de Instituto de Química Max-Planck en Mainz y el doctor Peter Hoor, quien es especialista en Metodología Experimental, de la Universidad Johannes Gutenberg, también ubicada en Mainz y en la cual estará oficialmente inscrito Alberti.

Perspectiva

"El doctorado es un aporte a la ciencia mundial. En mi caso lo voy a hacer en el área de física atmosférica para tratar de resolver uno de los problemas sociales. Mediré gases contaminantes en la atmósfera salvadoreña y trataré de verificar qué está sucediendo en América Central, en México, porque la atmósfera de la Tierra es una sola", precisa Alberti con mucha seguridad.

El contacto con los investigadores argentinos lo hace tener más consciencia de que el problema de contaminación por gases en la atmósfera es igual en esa zona, pero también a partir de ello reflexiona que "pareciera que no existe una conexión entre los institutos que hacen investigaciones en el área ambiental y las instituciones que toman decisiones".

En ese sentido sostiene que, si bien desde algunas instituciones se han hecho mediciones que indican altos niveles de contaminación del aire, hasta la fecha no se ve que se hayan tomado medidas sustanciales para que esa situación mejore.

De igual forma lamenta que el país no tenga un seguimiento o monitoreo sistemático del problema. "Cuando usted hace una búsqueda rápida en Internet, no encuentra investigaciones serias y da un poco de pena ajena. Cuando estaba en Argentina metieron datos de El Salvador para ver qué se tenía y en los lugares que son de tradición para buscar documentos, papers, no aparecía nada", citó.

Según él, pueden encontrarse trabajos sobre contaminación ambiental hechos durante los años 2004, 2005 y 2006. Pero no hay ninguna investigación más reciente.

El joven es optimista y dice que su trabajo tendrá un carácter muy serio, de cara a tratar de colaborar en la búsqueda de una solución para un problema que aqueja a la sociedad salvadoreña. Sus expectativas aluden al incremento de las enfermedades broncopulmonares que aquejan a la población.

"Cuando hacemos una gráfica observamos que esto se ha duplicado, triplicado", argumenta e insiste en que la contaminación no solo se debe a la emisión de gases provenientes de la combustión de combustible que usan los vehículos, sino también a las emanaciones de fuentes puntuales como ingenios y las termoeléctricas.

Sueño alcanzado

Su pasión por la investigación es evidente, de allí que haya vivido con mucho nerviosismo su proceso de aplicación, desde la primera vez que tomó contacto con el profesor Wagner quien o orientó sobre los pasos que tuvo que dar hasta el 21 de marzo .

"Ese día llegué sin ganas a la clase de Inglés. El silencio (o falta de correos por parte de Wagner) me sabía mal. Llegué al laboratorio y vi un correo. Tenía muchas ganas de abrirlo, pero también no quería leer un 'no'. Apenas llegué a la sección donde me decían y 'le deseamos una feliz estadía en Alemania' y no me contuve, salté", dice emocionado. Respira profundo porque atrás quedó el miedo de tener que empezar procesos para buscar beca en otras universidades de Australia o Estados que tuviesen la misma carrera. Sabía que eso le implicaba un año de atraso en sus metas.

Actualmente, Carlos Alberti sigue con su investigación, reclutando a jóvenes que quieran participar en ella, preparando su viaje y pensando en qué revista científica publicará el trabajo.

Durante el tiempo de estudios Carlos Alberti sólo podrá hacer unas pocas visitas rápidas al país, para verificar un proceso de monitoreo de gases que dejará en marcha aquí, siempre como parte de su investigación y cuyos resultados debe llevarse.

El joven confía mucho que su preparación en el exterior valdrá la pena, porque en el futuro piensa volver a sumar esfuerzos con instituciones u organizaciones que tengan como objetivo trabajar para mejorar las condiciones medioambientales.

Con los pies en la tierra

"Ir a sufrir a un doctorado nos va a dar la madurez suficiente como para poder venir y saber que no vamos a encontrar a alguien que nos esté esperando. Sabemos que vamos a venir y nos vamos a encontrar con cualquier cantidad de problemas, pero lo importante es tener esas ganas de hacerlo y creo que somos un grupo importante. Creo que aquí se van a ver los frutos del Programa Jóvenes Talentos", afirma Alberti.

Así se refiere a otros jóvenes que se formaron en ese proyecto y que ahora están estudiando en universidades prestigiosas del exterior.

Sus palabras permiten tener la esperanza de que no todos los talentos salvadoreños en ciencias exactas se fugarán, como hasta ahora ha ocurrido debido a la falta de espacios de desarrollo en el país.

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