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las Cartas de Paolo Lüers

Carta al secretario de cultura del FMLN, perdón de la Presidencia

Estimado Ramón Rivas:

Cuando en el 2009 Funes transformó el Consejo Nacional de Cultura en su Secretaría de Cultura de la Presidencia y Breni Cuenca asumió esta cartera, muchos de sus amigos le dijimos que esto era un paso en la dirección equivocada. En vez de al fin dar más autonomía a la institución estatal de cultura, la convirtieron en instrumento político de la presidencia. Y los fatales resultados de esta secretaría nos dieron la razón.

El segundo gobierno del FMLN anunció que quiere corregir este grave error y crear el Ministerio de Cultura. Pero de nada sirve el cambio de rótulo, si esta institución no recupera su autonomía de los intereses políticos. El cambio que vemos bajo este gobierno otra vez va en dirección equivocada: si bajo Funes la Secretaría era instrumento de la presidencia, ahora se convierte en instrumento del partido. Que es lo mismo, o peor…

Ahora leo una entrevista en la cual usted, el nuevo secretario de Cultura, dice: "Entre la Secretaría de Arte y Cultura del FMLN y la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República existe un hermanazgo en donde en determinados momentos tenemos que trabajar de la mano. Pero también determinados momentos tenemos que mostrar cierta independencia. Es una relación, espero, de mucho respeto para con ellos, pero también para con nosotros. Pero no hay que olvidar que es el partido (FMLN) el que está en el Gobierno, pero desde el Ejecutivo nosotros trabajamos un proyecto de nación para todo el país."

Quien así habla confunde interés de la nación con interés del partido. Y esto es grave en todos los campos, pero en el campo de la cultura es fatal. Un futuro ministro de Cultura que habla de "cierta independencia" y de "hermanazgo" con el partido o no tiene principios, o no tiene el valor para defenderlos.

En la misma entrevista usted dijo algo que ilustra perfectamente este dilema: "Hemos montado una importante sala de exposiciones donde fue la Residencia Presidencial, un trabajo donde allí están los reconocidos y renombrados artistas plásticos que han hecho historia en este país. Lo están visitando niños y personas que nunca en su vida tuvieron la oportunidad ni de llegar un museo, ni mucho menos ser recibidos por un presidente para mostrarles las virtudes del arte".

Si usted, como le correspondería como secretario de Cultura de la nación, quiere promover que "personas que nunca en su vida tuvieron la oportunidad ni de llegar a un museo", usted crea un museo de puertas abiertas. Y pone todo el patrimonio de obras en este museo accesible para todos. Pero no los pone en la Residencia Presidencial, donde solo tienen acceso los que el señor presidente tiene a bien a invitar a sus actos, y donde solo pueden entrar gente afín al gobierno y al partido. Como usted dice: personas que nunca han tenido el privilegio de "ser recibidos por un presidente".

Tener acceso libre e irrestricto al patrimonio cultural de la nación es una cosa. Ser recibido por el presidente es otra. Es válido también, pero estas cosas no se deben mezclar. Hay miles de personas que no tienen ninguna necesidad de ser recibidos por el presidente, pero sí de tener acceso al arte y la cultura. Ustedes están condicionando el acceso a las obras del patrimonio nacional a los mecanismos de selección del partido y de Casa Presidencial. Lo que realmente hizo, secretario, la colección nacional para la sala de té del presidente donde realiza actos de carácter político y partidario. No se vale.

Le pregunto: ¿Qué pasa si mañana un grupo de ciudadanos no afines al gobierno quiere visitar la Residencia para ver las obras, o sea gente que no quieren ver al presidente, ni a usted, ni a la Tatiana de la Osa, sino simplemente obras de arte? ¿Qué pasa si mañana tocan la puerta de la Residencia miembros de la juventud de ARENA interesados en el arte? ¿Usted les garantiza el acceso libre e irrestricto?

Usted tiene que decidir: o es secretario de Cultura de la nación, o del partido.

Saludos, Paolo Lüers