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Carta a Rodrigo Ávila y Mauricio Vargas

Estimados diputados:

Como miembros de la Comisión de Seguridad de la Asamblea y como opositores, ustedes están en una delicada situación. Ante la crisis de Seguridad que vive el país, puesta a manifiesto por el reciente paro al transporte y ante la incapacidad del gobierno de enfrentarla, los ojos están puestos sobre ustedes. Muchos piden que la oposición cierre filas con el gobierno para, juntos, enfrentar la situación y construir soluciones que den seguridad a la ciudadanía.

¿Pero cómo cerrar filas con un gobierno que no tiene UN plan, sino dos: uno como pantalla, y el otro inconfesable? Cómo cerrar filas con un gobierno que permanentemente convoca al diálogo, que incluso creó un amplio Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, pero que en el terreno actúa con una estrategia derivada de cálculos electorales que profundiza la crisis en vez de buscarle soluciones?

La estrategia del FMLN parte de un análisis bien simple: La ciudadanía, en su desesperación ante el auge de la violencia, pide a gritos mano dura contra los delincuentes. Para que este sentimiento popular no lleve agua al molino de la derecha, el FMLN decide abrazar una solución militar: preparar batallones especiales de la Fuerza Armada, militarizar la policía – aunque en el fondo saben que esto no va a resolver el problema sino más bien empeorarlo.

Llevan al país a una guerra que no pueden ganar – y que en el camino destruye el carácter democrático, profesional y respetuoso de los Derechos Humanos de la PNC y de la Fuerza Armada. Este es el riesgo principal de esta estrategia.

Esto pone a la oposición en un dilema. Les plantea incluso una trampa. A primera vista sólo les quedan dos caminos como oposición: la primera es cerrar filas con el gobierno, aunque ustedes saben por propia experiencia histórica que va a fallar. Lo sabe usted, general Vargas, porque de la misma manera ha fracasado la estrategia anti insurgente que Estados Unidos les recetó al principio de la guerra de los 80. Trataron de resolver un problema con raíces sociales y políticas a pura fuerza de represión – y en vez de aplastar la insurgencia, la hicieron crecer y transformarse en un fenómeno masivo que fue capaz de disputarle al Estado y su Fuerza Armada el control en amplios territorios. Y la guerra duró 12 años…

Y usted, Rodrigo, lo sabe de su experiencia en dos gobiernos que apostaron a mano dura y súper mano dura contra las pandillas, lo que a ARENA le permitió ganar elecciones, pero al costo de hacer crecer las pandillas en todo el país.

Entonces, si no pueden cerrar filas, la otra opción es criticar al gobierno, no porque está apostando a una estrategia esencialmente militar para resolver el conflicto, sino por no hacerlo con la contundencia, la fuerza, la audacia necesaria. Pero ojo: Esta línea opositora dura, para el gobierno y para el FMLN, es casi tan valiosa como si de un solo los apoyan.

El FMLN va a estar contento que la oposición, en vez de cuestionar de fondo su estrategia, lo empuje hacia medidas aún más drásticas: leyes penales más duras, operativos más agresivos en los territorios, participación más directa de la Fuerza Armada en el combate a las pandillas, estado de sitio, suspensión parcial de derechos civiles…

Lo que les toca es, entonces: elaborar un concepto alternativo y confrontarlo con la estrategia del FMLN. Esto no será nada fácil, y posiblemente al principio no será muy popular - pero si ustedes, como oposición, no lo hacen, incluyendo los sectores productivos y la academia, nadie lo va a hacer. Y corremos el riesgo que ustedes van a llegar al gobierno sin un plan integral para resolver el problema sin meter al país entero en una guerra.

Así como solamente el FMLN pudo volver a militarizar la Seguridad Pública y darse el lujo de tener a la PNC operando al límite de la ley y atropellando los derechos humanos, sólo la derecha puede hacer lo necesario para buscar soluciones basadas en dos ejes a la par: profesionalismo en la persecución del delito, y una política integral que busca como fin ulterior no la eliminación de los sectores al margen de la ley, sino su reinserción a la vida productiva y al sistema de valores y leyes.

Por el peso del pasado, ustedes no pueden apostar a la represión y el exterminio. Y el actual gobierno no puede apostar a la reinserción, por la simple razón que el resto de la sociedad sospecha que lo que realmente está buscando el FMLN (en el momento por la fuerza, pero mañana con pactos) es apropiarse de las pandillas y convertirlas en instrumentos de lucha de clase y control territorial.
En el fondo esta es la estrategia: golpear a las pandillas, debilitarlas, ponerlas de rodillas, hasta el punto que acepten una negociación en los términos políticos del FMLN. Esta estrategia está condenada al fracaso.

¿Quieren cerrar filas con esta estrategia? Obviamente no. La única manera de contrarrestarla es construir una visión de reinserción e inclusión, basada en el respeto al Estado de Derecho. Ya dije: No será fácil, tampoco muy popular, pero es la única salida – y depende de la audacia y sabiduría de ustedes.
 
                                                     Saludos, Paolo Lüers