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Carta al nuevo alcalde San Miguel

Estimado Miguel Pereira

Luego de todas las irregularidades que reveló el recuento de votos en San Salvador no estoy seguro si usted realmente ganó la alcaldía de San Miguel. Will Salgado documentó, con bastante credibilidad, que en San Miguel hubo cientos de votos fraudulentos. Así que la ventaja de 607 votos, que le da el escrutinio final a usted, deja muchas dudas.

Pero esto ya es un capítulo cerrado. Will Salgado ha agotado todos los recursos legales, y usted es el nuevo alcalde de San Miguel.

Tengo que decirle que, desde que asumió el cargo, usted me ha sorprendido muy positivamente, con su discurso sensato, medido y conciliador. El martes lo vi en televisión, y por más que Nacho le provocó a arremeter contra Will Salgado, usted no cayó en la trampa. Tampoco se dejó provocar a oportunísticamente desmarcarse de su partido…

Es difícil saber, desde la distancia y con tan corto tiempo, si sus acciones como alcalde son tan buenos con su discurso. El futuro lo dirá. Pero su discurso es impecable, no partidario, no sectario, no prepotente. Usted habló, como pocos funcionarios del FMLN lo hacen: sin resentimiento, sin confrontación, sin imposiciones, estrechando la mano a los empresarios, invitándolos a participar como socios iguales en la construcción del plan de desarrollo económico y social de la ciudad.

Por primera vez en años veo un liderazgo diferente en el Frente: alguien que se desmarca del discurso de la dirigencia de su partido, pero sin el oportunismo de otros que tratan de levantar su imagen personal desmarcándose de su partido, escondiendo sus convicciones detrás de una pantalla de "nuevas ideas", abandonando los colores del partido.

Usted me da la impresión que tiene la intención de trabajar dentro del partido, renovándolo, y no a la par del partido, usándolo sólo como vehículo para llegar al poder. Todo el discurso renovador de Mauricio Funes cayó en vano, porque ni siquiera hizo el intento de provocar la renovación del FMLN. Su arrogancia lo hizo creer que desde Casa Presidencial, sin ensuciarse las manos con debates y luchas dentro del partido, se podía producir "el cambio". Por esto, Funes se fue del poder sin haber cambiado, ni en lo más mínimo, la izquierda salvadoreña. No deja huellas, no deja legado, no marcó ninguna tendencia en el partido.

Aunque tal vez es demasiado temprano para juzgar, pero observando a Nayib Bukele en campaña y ahora asumiendo la alcaldía de San Salvador me lleva a pensar que con él pasará lo mismo. No sé si va a ser buen alcalde o no, pero operando a la par y no adentro del FMLN no va a aportar nada a la necesaria renovación de la izquierda…

La renovación del FMLN es igual de urgente que la de ARENA, si queremos progresar en este país. Y la renovación tiene que ir de la mano con nuevos liderazgos. Usted me da la impresión que lo sabe.

Si usted va en este camino, va a encontrar obstáculos e incluso enemigos en su propio partido. Pero me consta que hay muchos dentro y fuera del Frente que esperan nuevos liderazgos que sean creíbles y consistentes, porque están cansados de tener que apostar a falsos líderes y vendedores de humo, que al fin no son más que oportunistas. Mauricio Funes ha defraudado todas las expectativas de cambio que despertó. Oscar Ortiz ha aceptado la vicepresidencia como exilio dorado. Quedan usted y Nayib. Y el último ya ha dejado claro que se siente encima del trabajo terrenal de empujar a un partido, desde adentro, a su modernización.

En este sentido, le deseo mucha suerte, alcalde. Saludos, Paolo Lüers