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Carta a la mujer que fue a marchar sola

Estimada Fernanda:
Todo comenzó cuando, en medio del caos generado por el paro al transporte y la incapacidad del gobierno de enfrentarlo, vos escribiste en tu cuenta en facebook: “Hagamos una manifestación en contra de estos incapaces!!! Aunque sea yo sola me voy mañana el redondel Masferrer.

Es el colmo!!! El que quiera manifestarse en contra de estos acontecimientos, de estas políticas, de este gobierno, pues a la las 8 am nos vemos.”

Y fuiste. Sola. En el redondel, un muchacho te vio, leyó tu rótulo que decía “Hartos de sobrevivir. ¡Queremos vivir!”, y te hizo barra. Marcharon juntos.

Pero miles de gente que pasaron en carros o buses, te vieron. Tu foto apareció en cientos de cuentas de facebook y twitter, y luego en un matutino. Te hiciste famosa, porque supiste decir, en el momento adecuado, lo que todos piensan: “Hartos de sobrevivir. ¡Queremos vivir!” Este slogan ya nos queda…

Si hubieras logrado convencer a una y dos docenas de propios o ajenos a marchar con vos, menos impacto hubieras tenido. Hubieran dicho: Otra vez la derecha oligárquica queriendo desestabilizar al gobierno…

Pero una señora, además guapa y elegante como vos, marchando sola, no puede ser una acción conspiradora de ARENA, ANEP, la Sala, los medios, la oligarquía. Vos marchando sola, esto todo el mundo lo entendió inmediatamente como lo que es: Una ciudadana auténtica (madre, abuela, emprendedora…) diciendo: ¡Basta ya!

Y yo, por supuesto, orgullosísimo: la Fer, mi chera, mi ex bartender en La Ventana histórica, la que con dos palabras y una sonrisa puso quieto a los bolos que estaban buscando pleito conmigo – ella sola, otra vez con sonrisa, mandando un mensaje  a los poderosos: “Hartos de sobrevivir. ¡Queremos vivir!”

En Alemania tenemos una palabra para esto: “Zivilcourage”, el coraje del ciudadano. Describe precisamente lo que vos hiciste: Te hartaste de tanta paja, de tanta mentira, de tanta politiquería, al punto que perdiste el miedo de hacerte la ridícula, el temor de que te reclamen, la prudencia de mejor quedarte callada. 

A veces, la acción simbólica y desafiante de una sola persona con “Zivilcourage” tiene más impacto que una manifestación arreglada, coordinada, masiva y ordenada, con gente acarreada. Lo auténtico y espontáneo de tu acción la convirtió en una bofetada a un gobierno, cuyo presidente estaba haciendo maletas para irse a Cuba en medio de la crisis, cuyo ministro de Seguridad regresó al país cuando todo pasó, y cuyos voceros de segundo y tercer nivel nos estaban dando paja.
¡Gracias, Fer! Tu amigo, Paolo