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Carta a mis diputados

Estimados amigos:

El 1 de marzo miles de ciudadanos votamos, más que por un partido, por diputados que prometieron hacer las cosas diferente. Ustedes recibieron un doble mandato: enfrentar los intentos antidemocráticos del bloque FMLN-GANA, pero no con fanatismo derechista, sino con racionalidad, vocación democrática, transparencia y audacia. Y el segundo mandato: impulsar en la oposición la renovación y el relevo de ideas y liderazgos… En el fondo, estos dos mandatos corresponden a un solo principio: coherencia democrática.

Ya saben de cuáles de los diputados, viejos y nuevos, estoy hablando.

En la noche del jueves, viendo en la tele la primera sesión de la nueva Asamblea, me encachimbé con ustedes. No por el hecho que perdieron la batalla por una Junta Directiva sensata, equilibrada, responsable y confiable. Ya sabíamos que esta batalla estaba perdida y que el FMLN nuevamente había logrado armar un pacto con GANA y el PCN para seguir dominando y manipulando la Asamblea. Culpar a ustedes de esta derrota, como muchos ilusos hacen en las redes sociales, es injusto. Es culpa nuestra, de los ciudadanos, que no supimos asestar al FMLN y GANA una derrota más contundente que haga imposible este chanchullo.

Si esta batalla estaba perdida de antemano, era correcto no desgastarse llevándola a la última consecuencia de quedar aislados, marginados de la Junta Directiva y de las comisiones claves. Era correcto aceptar la presidencia de Lorena Peña - y concentrarse en el rechazo consecuente a al intento de imponer a Gallegos.

Al darse cuenta que el FMLN nunca tuvo la más mínima intención de recurrir a los votos de ARENA para elegir a Lorena Peña para los tres años, dejar fuera a Gallegos y aceptar a Ana Vilma como primera vicepresidenta, ARENA se encontró en un verdadera dilema: Ustedes podían negarse a firmar el protocolo de entendimiento pactado entre FMLN, GANA y PCN. Hubieran salido en caballo blanco ante todos nosotros, pero quedaron fuera de la Junta Directiva, sin posibilidad de ejercer oposición y escrutinio democrático en el órgano que controla la Asamblea, coloca fondos, contrata personal, pone agenda…

O podían firmar el protocolo, pero sin entrar en el pacto, sin avalarlo. Aceptar que habían perdido una batalla, pero sin deponer las armas de la crítica y el arma más poderosa: el voto racionado.

Ante este dilema, donde cualquiera de las dos salidas tenía un costo, ARENA se decidió por la última: firmar el protocolo e incorporarse en la Junta Directiva, a pesar de su composición distorsionada que no refleja la proporcionalidad de las diferentes fracciones. Hasta ahí, aunque por nada no me gusta el resultado, no tengo objeciones. No tuvieron alternativa. Armar berrinche y quedarse marginados, no era opción.

Pero no lo hicieron bien, no fueron consecuentes. No armar berrinche y autoaislarse es una cosa, rendirse y callarse es otra. Votar por Lorena Peña para que los diputados del FMLN también votaran por los candidatos de ustedes, era correcto. No votar CONTRA Gallegos y Merino, en cambio, fue un grave error. Al abstenerse ustedes depusieron las únicas armas que les quedaban: votar en contra de candidatos inaceptables, que son una vergüenza para la nueva Asamblea, y usar el micrófono para explicar su NO.

Yo me encachimbé cuando ni uno solo de ustedes hizo uso de su derecho de votar contra los elementos inaceptables de esta nueva Junta Directiva. Yo me frustré, porque nadie de ARENA, ni los jefes de fracción y ni siquiera alguien de los renovadores, tomó la palabra para documentar, con claridad, sus desacuerdo con un presidente Gallegos y con todo este pacto que da demasiado poder a GANA y al PCN.

¿Qué hubieran ganado con esto? Nada en cuanto a la composición de la Junta. Pero todo en cuanto a su propia credibilidad. Lo peor que hicieron es callarse, y luego dar explicaciones tibias en cuanto a "consenso" y "gobernabilidad". Tenían que dejar claro que aquí NO hubo consenso, que ustedes NO son parte de este consenso, y que rechazan la gobernabilidad basada en compra de votos.

Resumiendo: Entiendo el dilema en que se vieron, pero no la manera tan poco audaz e transparente de salir del dilema. Espero que aprendan rápido que no hay que dejarse extorsionar. Se puede perder batallas, pero nunca la dignidad. Hay dignidad cuando uno pierde, pero no cuando uno se calla. Y si callarse era decisión de su fracción, de ustedes esperaba hacer uso de su voto de conciencia.

Espero que los diputados opositores que integran esta Junta Directiva, demuestren que no agarraron un pedazo del pastel, sino que asumieron la responsabilidad de hacer valer la oposición y la transparencia en este gremio.

Tanto ustedes, como los ciudadanos ahora tenemos la responsabilidad de hacer que el costo político que el FMLN pagará por su imposición sea más alto que el costo que ustedes pagarán por enfrentar tan mal su dilema.

Saludos, Paolo Lüers