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las Cartas de Paolo Lüers

Carta a mis colegas del la JRV 438

Estimados colegas:

Al escribir esta carta, en la tarde de este lunes post-electoral, siento una horrible goma. Peor incluso que las gomas que le producen los placeres del licor. Es una de fatiga, luego de una jornada de 27 horas de trabajo como miembro de una junta receptora de voto. Pero también es goma producida por la rabia que te produce la manera como el Tribunal Supremo Electoral pone a trabajar a estos más de 300 mil ciudadanos que en cada elección se apuntan voluntariamente para integrar las juntas o servir de vigilantes electorales.

Quería conocer esta experiencia, y por esto me apunté, esta vez no como periodista o observador, sino como miembro de la JRV 438. A pesar de la goma, estoy feliz de haber vivido esta experiencia junto con todos ustedes.

Trabajar juntos hasta el punto del colapso es una excelente forma de conocer a los seres humanos. Conocí en ustedes, los colegas y vigilantes de la JRV 438, extraordinarios ciudadanos comprometidos, cada uno con su causa política, pero de gran calidad humana y solidaria que deja olvidar las diferencias. Por mala suerte, tuvimos que establecer la mesa entre solo cinco integrantes, lo que significaba que nadie tenía suplente y nadie podía descansar en ningún momento de la jornada. La única manera de enfrentarse a la monstruosa tarea de facilitar, en medio del caos creado por la incompetencia y negligencia del Tribunal Electoral, el voto libre a los ciudadanos y luego terminar los conteos y llenar los docenas de actas era formar un verdadero team.

Conocí a Lorena, quien con orgullo lleva el chaleco rojo del FMLN, siempre cumpliendo su misión de proteger "su voto", pero al mismo tiempo solidaria con la inexperiencia de otros, como yo, echándonos la mano - y tratando a los votantes vestidos de tricolor con la misma amabilidad que a los que venían forrados de rojo.

Conocí a Vicente, veterano de batallas electorales de ARENA, quien junto con Lorena hizo funcionar esta mesa, con su sentido de humor, su experiencia y su concentración.

Conocí a María Isabel, la representante del FMLN en esta la JRV 438, una mujer de extraordinaria dulzura y disposición de trabajo, sin la cual yo hubiera estado perdido en el caos, y que con suavidad ayudó a ordenar el caos. Durante la jornada se me olvidó por completo qué partido representaba, porque jamás se expresaba en su actuar.

Conocí a Roberto, con su chaleco amarillo, con el cual celebramos cada uno de los pocos votos por el CD, "el tío" Douglas y Roberto Cañas, y que se convirtió, sin que yo se lo pidiera, en mi subsecretario. Conocí a Erika del PCN, que me hizo masajes para aguantar el dolor de espalda, a Verónica y Gissela que representaban al PDC y al PSD, siempre sonrientes, siempre dispuestas a ayudar a quien necesitaba que le echara una mano. Conocí a doña Flor, que GANA había inscrito como presidenta de la JRV 438, sin experiencia ninguna, sin ninguna preparación. Sin discusión alguna, entre todos, sin distinción de colores, actuamos para que nunca se sintiera incómoda o humillada. Simplemente, Lorena y Vicente asumieron sus funciones en la mesa, con el apoyo de todos los demás vigilantes y vocales de todos los partidos. Y doña Flor nos agradeció esto siempre con una sonrisa.

Entre todos nos enfrentamos al caos y al hecho, que el Tribunal no procura, por nada, que este ejército de voluntarios pueda hacer su trabajo en un ambiente adecuado. No tuvimos ni una sola mesa adecuada para ordenar los montones de papeles a llenar, revisar y resguardar. No había ni siquiera sillas para cada uno del equipo, y los que había eran pupitres para niños que te quiebran la espalda. Ni hablar de la desorganización, a pesar del esfuerzo sobrehumano de algunos héroes como Erika Saldaña y Bea Gamero que corrían de una mesa a otra a contrarrestar el caos creado por un TSE cínicamente incompetente. Hay que decir: esta elección estaba pésimamente preparada, con un exceso de burocratismo inadecuado y ridículo.

Todo esto lo aguantamos porque decidimos olvidarnos de nuestras diferencias y comportarnos como ciudadanos. Quiere dedicarles a todos ellos esta carta como agradecimiento. No merecen cumplir su deber ciudadano en estas condiciones infrahumanas. Ustedes merecen mi respeto y cariño.

Saludos, su amigo Paolo