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las Cartas de Paolo Lüers

Carta a Maritza Herrera Rebollo

Estimada señora:

Usted tiene todo el derecho del mundo a expresarse. Y como hija de una víctima de un asesinato político tiene sentimientos que nadie tiene derecho a cuestionar. La guerrilla asesinó a su papá en este año histórico de 1979 cuando el país transitaba entre paz y guerra. Usted lo denuncia y responsabiliza al candidato del FMLN. Es su derecho. El problema surge cuando usted presta su nombre y sus sentimientos a la campaña electoral de ARENA contra Salvador Sánchez Cerén. Yo no soy de los que quieren prohibir y sancionar las campañas de ataque a candidatos. Repito lo que ya escribí en la anterior carta: combatir la campaña sucia con la censura genera silencio. Combatir la mentira con la verdad crea debate y democracia.

Así que yo le contesto con debate, señora. Me indigna que un partido como ARENA, que igual que el FMLN tiene su origen en la época de la violencia política y la guerra, utiliza la trágica historia de su familia como argumento electoral. Y se lo dice alguien que de manera dura ha criticado al candidato Salvador Sánchez Cerén: por ineptitud como ministro de Educación, por afinidad ideológica al chavismo, por su estilo autoritario como dirigente partidario, por una campaña presidencial apoyada en ALBA...

Pero no estoy de acuerdo con que Sánchez Cerén sea descalificado éticamente por su pasado de guerrillero. Igual que no tolero que se quiere apartar de la vida política democrática a alguien por su pasado como militar o fundador de ARENA cuando todavía era una organización paramilitar. Hicimos la paz para que todos, y explícitamente los que estaban fuera de la ley, se incorporaran a la vida institucional, a la política nacional como responsables de la construcción de la paz y de la democracia.

La incorporación de la izquierda, y sobre todo de la izquierda alzada en armas, era un objetivo central de los Acuerdos de Paz tanto como el desmontaje de los escuadrones de la muerte y de los cuerpos de seguridad represivos.

Entiendo su dolor y sus sentimientos personales contra Sánchez Cerén. No entiendo que se haga cómplice de una campaña muy dañina que va contra el corazón de la paz que hemos logrado.

Usted tuvo el derecho de decir lo que sintió que tuvo que decir para que Salvador Sánchez Cerén no se convierta en presidente. Yo tengo el derecho y el deber de decirle: el hombre tiene derecho de ser candidato. Yo no votaré por él, pero defenderé el derecho a ser candidato de él y de cualquier otro protagonista de la guerra, sea de derecha o de izquierda. Es repugnante la decisión de ARENA de usar a usted y a su papá en una campaña que debería concentrarse en propuestas serias.

No me tome a mal que me dirijo a usted de esta manera, señora, pero usted decidió exponerse al debate público. Saludos,