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las Cartas de Paolo Lüers

Carta a los ticos

Queridos amigos que encontré en San José:

Pasé una semana maravillosa entre ustedes. Su actitud relajada -"¡pura vida!"- me ayudó desintoxicarme de las fiebres que vivimos en El Salvador, que siempre nos hacen sentir al borde del abismo.

Vi sus caras incrédulas siempre cuando les conté lo que está pasando en El Salvador: los 15 asesinatos cada día; elecciones sin resultados; nuevas ideas sin contenido. Para que vean que no estoy inventando, les voy a dar un update.

Regresé luego de 8 días fuera del país, y aun no hay resultados de las elecciones del 1 de marzo. Los magistrados del Tribunal Suprema Electoral todavía no han renunciado, ni ha habido manifestaciones masivas exigiendo transparencia. En vez de esto, habrá una marcha blanca contra la violencia. No vayan a pensar que es una marcha de protesta contra las fracasadas políticas de seguridad del gobierno. No, es una marcha convocada por el gobierno, y para que sea masiva, han decretado un día laboral de asueto…

Al tal Sitramss, del cual les conté, el gobierno le prolongó la fase de pruebas, con pocos buses circulando, pero congestionando el tráfico en la mitad de la ciudad. Tanto la tarifa que los usuarios van a pagar como la ruta de la segunda fase, que en el futuro paralizará la otra mitad de la ciudad, siguen siendo el secreto más protegido del Estado.

Pero hoy un grupo de organizaciones y ONGs afines al gobierno dijeron que no nos preocupáramos, que todo es perfectamente transparente.

Obviamente no esperaba regresar, luego de una semana de ausencia, a un país que haya resuelto sus problemas principales. Claro que todavía los negocios van mal; claro que la violencia no ha desaparecido. Todos pensábamos, tal vez de manera ingenua, que era por las elecciones que el país, sus políticas y su economía estaban paralizados. Me doy cuenta que no es así: las elecciones pasaron, y como no tienen resultados, no han desenredado nada. En vez de crear más claridad sobre el rumbo del país, han creado más incertidumbre - y menos confianza en las reglas del juego…

Ustedes me preguntarán por qué todavía tengo optimismo. Les repito: Todo esto es resultado de un estancamiento en el desarrollo de los partidos políticos y otros liderazgos del país. Pero si para algo sirvieron estas elecciones, no es tanto que cambiarán un poquito de correlación de fuerzas a favor de la oposición, sino que están rompiendo el bloqueo de los relevos y de la renovación política. En la oposición más que en el bloque gobernante, pero una vez que la renovación rompa moldes en un partido, el otro estará obligado a abrirse también.

Está irrumpiendo en la política, al fin, la generación de la postguerra. Muchos de los dinosaurios no han logrado reelegirse - y los que quedaron lo tendrán cuesta arriba para seguir dominando el debate nacional. Obligadamente, aunque muchos traten de evitarlo, también la izquierda va a recuperar su principal virtud: su capacidad renovadora y transformadora.

Sigo optimista y dispuesto a empujar este proceso. Por esto, amigos ticos, tengo que rechazar su gentil invitación de retirarme a una playa en el Caribe tico, o a uno de los barrios vibrantes de San José. Aquí hay mucho trabajo por hacer.

Saludos, amigos ticos, desde El Salvador, país que a pesar de todo tiene un gran potencial de volver a convertirse en un motor más del desarrollo de Centroamérica.