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Carta a los líderes políticos, académicos, religiosos y generadores de opinión: No podemos callarnos

Estimados:

El domingo vi un vídeo que me llenó de vergüenza. Una presentadora de la televisión israelí, la única de origen árabe, interrumpió su programa y comenzó a dar un mensaje muy personal, y en inglés, al mundo entero. Un llamado de atención. ¿De qué se trata? Del genocidio en Alepo, en Siria, ciudad destruida y “recuperada” por el gobierno de Siria y la fuerza área de Rusia,  ante la inacción del mundo entero.

 Aquí el mensaje de Lucy Aharish: 

“Ahora mismo en Alepo, Siria, a sólo 8 horas de Tel Aviv, se está produciendo un genocidio. ¿Saben qué? Déjenme ser más precisa: Es un holocausto. Sí, un holocausto. Tal vez no queramos oír ni asumir que en el siglo XXI, en la era de las redes sociales y en un mundo donde la información puede caber en la palma de tu mano, en un mundo donde se puede ver y escuchar a las víctimas y sus historias de terror en tiempo real, en este mundo, estamos parados sin hacer nada mientras niños son asesinados cada hora.

No me pregunten quién está en lo correcto y quién equivocado, quiénes son los buenos y quiénes son los malos, porque nadie lo sabe. Y francamente, no importa. Lo que importa es que está sucediendo, ahora mismo frente a nuestros ojos, y nadie en Francia, en Reino Unido, Alemania o América, está haciendo nada para detenerlo.

¿Quién está manifestándose en las calles por los hombres y mujeres inocentes de Siria? ¿Quién está gritando por los niños? Nadie. 

La ONU celebra reuniones del Consejo de Seguridad y se limpia las lágrimas, cuando ven la imagen de un padre que sostiene el cuerpo de su pequeña hija. Hay una palabra para esto: hipocresía.

Soy árabe, soy musulmana, soy ciudadana del Estado de Israel, pero también soy ciudadana del mundo,  y estoy avergonzada. Me avergüenza como ser humano que elijamos líderes que son incapaces de articular sus condenas y ser poderosos en sus acciones. Me da vergüenza que el mundo árabe esté siendo tomado como rehén, por terroristas y asesinos, y que no estemos haciendo nada. Me avergüenza que la paz de la humanidad sea irrelevante una vez más.

¿Necesitamos un recordatorio? Armenia, Bosnia, Darfur, Ruanda, Segunda Guerra Mundial. No, no lo necesitamos. Albert Einstein dijo: “El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por aquellos que los observan sin hacer nada”.

Este poderoso mensaje recurrió el mundo en YouTube, en las redes sociales, en muchos medios grandes y pequeños. Estoy seguro que todos que lo hemos visto compartimos la palabra de Lucy: “Me da vergüenza”.

¿Pero qué hacemos, qué podemos hacer? Que cada uno pregunte su conciencia. Lo mínimo es levantar la voz y exigir que nuestro gobierno se pronuncie. La comunidad internacional tiene que aislar a los gobiernos de Siria, Rusia e Irán. Hay que condenarlos de igual manera como todos condenan a ISIS. Aunque Lucy Aharish tiene razón que esta locura hay que pararla, sin antes determinar quiénes de las fuerzas beligerantes son los malos y quiénes los buenos, la única manera de defender a la población civil es parando tanto a ISIS y como a Asad, y los respectivos poderes detrás de ellos: los estados árabes que apoyan a los islamistas, así como Rusia e Irán, que militarmente intervienen en Siria para mantener en el poder a Asad, el destructor de Alepo. 

Lo mínimo que nos dicta la decencia es presionar cada uno a su gobierno para que salga de su inacción o hipocresía y condene a los poderes que están destruyendo Siria. 

‘Liberaron’ Alepo, destruyéndolo y masacrando a su población. Están produciendo cientos de miles nuevos desplazados, que no tienen adónde ir para encontrar protección. Y con esto Rusia e Irán logran desestabilizar al mundo entero, sobre todo Medio Oriente y Europa. 

Me uno al llamado de esta valiente reportera árabe-israelí. Todos debemos unirnos a su vergüenza, su rabia su coraje.  

El vídeo de Lucy Aharish está en: www.youtube.com/watch?v=T8XwVVX4nGE

Saludos, Paolo Lüers