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Carta a los diputados: Apliquen la razón común y definan las reglas

Estimados diputados:

Ayer un reconocido abogado hizo un llamado público a Jaime Martínez a que desista de su candidatura, para desentrampar la elección de los 5 magistrados y 5 suplentes de la Corte Suprema de Justicia. Obviamente, no va a renunciar. Y tiene razón: Como cualquier otro abogado que cumple los requisitos mínimos, Martínez tiene el derecho de ser postulado - más no el derecho de ser elegido. Pero no depende del candidato determinar si queda descartado o si sigue en la carrera - esto depende de ustedes, los diputados, que son los electores de los magistrados.

El problema es que ustedes en la Asamblea no han definido bien las reglas, y por esta negligencia se suelen entrampar las elecciones de magistrados y otros funcionarios importantes - como la del fiscal general que ya viene. 

La única regla existente es la que establece la Constitución: Se necesita mayoría calificada para elegir magistrados, o sea 56 votos. Esto tiene una razón: evitar que un partido o bloque de partidos, normalmente el gobernante, pueda imponer a un magistrado. 

La pura lógica indica: Esta regla constitucional no solo otorga a una mayoría calificada el derecho a elegir magistrados, sino también a una minoría calificada de 29 diputados el derecho de vetar a un candidato. Partido que tiene 29 votos puede efectivamente vetar a cualquier candidato. ARENA tiene 35 diputados y hace uso de este derecho. Es absolutamente legítimo y constitucional.

El problema es que la Asamblea no se ha dado un reglamento que corresponde a esta regla constitucional que establece una mayoría calificada para elegir magistrados - y por tanto una minoría calificada que puede ejercer su derecho a voto.

Ustedes deberían acordar un mecanismo para evitar que el proceso se entrampe por el hecho normal y legítimo que un grupo parlamentario vete a uno o varios candidatos. La regla debe ser esta: Luego de la preselección que hace la Comisión Especial, los candidatos que pasaron este filtro se someten a una votación para determinar si son elegibles o si enfrentan un veto. De esta manera, se eliminan de la lista de los elegibles los que han sido vetados por una minoría calificada. En el caso actual, el licenciado Jaime Martínez ya estaría descartado, porque ARENA lo vetó. Posiblemente el FMLN con GANA hubiera vetado a otro candidato. 

Quedarían suficientes para volver a armar una planilla de 5 magistrados y 5 suplentes y someterlos a elección. 

Hay que resaltar que no es el veto que entrampa la elección, sino el hecho que otros no aceptan que una minoría calificada (en esta caso de los 35 diputados de ARENA) haga uso de su derecho constitucional de vetar a un candidato. Lo que entrampa el proceso actual no es la necedad de los que vetan a Jaime Martínez, sino la terquedad de los que se niegan a retirarlo de la lista de elegibles.

Por esto se necesitan reglas claras que parten del derecho de una minoría calificada de vetar a candidatos y regulan cómo proceder luego de un veto.  La regla tiene que ser: candidato que enfrenta un veto, sale de la lista de los elegibles - y que sigue el proceso. Así de simple como en el juego de “No te enojes” o “Parchís”. Afuera y el juego sigue. Hasta lo niños entienden esto…

No se olviden: El derecho y también la política tienen que corresponder a la razón común. Aplíquenla, no se enchibolen. Saludos, Paolo Lüers