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Carta a los chapines: el punto sin retorno

Queridos vecinos:

Hace unos años, cuando en su país se hizo deporte emboscar, robar y matar a turistas salvadoreñas, en El Salvador se puso vallas que decían GUATE-MALA.

Hoy que ustedes nos dan lecciones en democracia, deberíamos poner vallas que digan: GUATE-BUENA. Y hoy a lo mejor ustedes tienen temor de viajar a El Salvador…

Ustedes obligaron a las instituciones y a la justicia que funcionaran, y hoy tienen una fiscalía y una CICIG que nos dan envidia y ánimo. Sus ciudadanos se unificaron sin distinción de colores partidarios, y se movilizaron hasta que renunciaran y enfrentaran a la justicia la vicepresidenta y el presidente de la República. Ni la policía, ni el ejército, ni los grupos de choque de partidos reprimieron las manifestaciones. No por tradición democrática, por que no existe, sino por miedo al poder de la movilización ciudadana. Y para coronar la gesta cívica, fueron masivamente a elecciones - y en primera ronda desbancaron al más corrupto de los candidatos, hasta entonces líder en todas las encuestas.

65% de participación electoral en una contienda donde no hay candidato bueno, donde se trata de escoger al menos malo y darle un mandato de reforma política y respeto irrestricto a la legalidad - esto es una muestra de madurez de la ciudadanía guatemalteca que es ejemplar para América Latina. Mi respeto.

Van a tener un presidente mediocre y un Congreso igual de mafioso que el anterior. Pero si ustedes logran mantener la presión ciudadana, ellos no van a poder detener las reformas políticas y electorales pendientes. 

Guatemala ya pasó del punto sin retorno (el famoso “point of no return” de los pilotos). Una vez pasado este punto, frenar lleva al desastre. Esto lo entendió incluso Otto Pérez - y por esto no hizo uso de la represión para quedarse en el poder.

Así que no frenen. Solo les queda acelerar y despegar.

Nosotros, sus vecinos en el Triángulo Norte de Centroamérica -unidos por historias comunes de violencia, mal gobierno, impunidad, y pobreza- estamos ante el reto de aprender de las lecciones que ustedes nos están dando. Imitar no se vale. El Salvador y Honduras no son iguales a Guatemala. Aquí no se trata de botar presidentes o gobiernos. En nuestro caso, en El Salvador, hay partidos fuertes que canalizan las expectativas de amplios sectores. Y ni siquiera se ha dado el primer paso: crear instituciones incorruptibles que pueden investigar la corrupción. Aquí todavía hay que superar la tentación de condenar antes de investigar.

El primer paso en Guatemala fue la CICIG y una fiscalía independiente. Exigir este primer paso debe ser el denominador común de la movilización ciudadana. Nada menos y nada más. 

Una vez que CICIES y fiscalía hagan su trabajo, investiguen y haya resultados contundentes, tendrá sentido pedir renuncias, condenas, cárcel para ex funcionarios o funcionarios. Pedir esto antes, solo crea divisiones. Pedir investigación es el único punto unificador. Esto es lo que saca de las lecciones guatemaltecas.

Gracias, chapines, y sigan adelante. El único apoyo que podemos darles es convertir lo que ustedes comenzaron, en una tendencia regional. 

Saludos, Paolo Lüers