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las Cartas de Paolo Lüers

Carta a los bichos de TECHO

Jóvenes:

Ustedes, como es propio de su generación, sí tienen coraje: Desafían a la realidad del país (y del mundo, de la historia...) con su consigna: "Voluntad versus Pobreza". ¡Wow!

Cualquiera que propusiera esta frase en un foro des historiadores, antropólogos o sociólogos, se expusiera a comentarios irónicos sobre la ingenuidad de la juventud. Por supuesto que la pobreza no se supera con buena voluntad sino con políticas adecuadas. O como dirían los marxistas: No se supera con voluntarismo sino con transformaciones estructurales...

Pero ustedes, los de TECHO, no proponen su consigna en foros académicos, sino en la calle. No van a discutir y analizar, sino a actuar. Van a las comunidades a construir casas y construir tejido social. Hablan de voluntad, pero practican voluntariado: bichos de clase media uniéndose a bichos de las marginales, construyendo casitas, superando el déficit de educación, salud y oportunidades laborales.

Tienen razón los marxistas escépticos: Con esto no van a cambiar al mundo. Pero me consta, porque lo vi. En mi propio hijo: cambian sus vidas. Y cambian las vidas de las pocas comunidades donde han comenzado a reparar el tejido social...

Mi hijo tenía 16 años y lo único que realmente le interesaba eran marcas de ropa, zapatos y desodorante. Hasta que una reina de belleza lo invitó a participar en TECHO, en un fin de semana de construcción de vivienda. Claro que se fue detrás de la chica. Pero regresó cambiado. Algo pasó en su cabeza y en su corazón - y no fue obra de la reina, sino de la satisfacción de hacer algo útil. A partir de ese fin de semana, mi hijo comenzó a entender su país. Lo que yo, como papá, no había logrado despertar, lo despertó TECHO en él: un sentido de responsabilidad por la manera cómo vive la mayoría de nuestros compatriotas.

Mañana viernes 18 y el sábado 19 los vamos a ver a ustedes, bichas y bichos de TECHO, en los semáforos de la capital pidiendo nuestro aporte. Yo exijo a todos que les regalemos dos cosas: una sonrisa y unos dólares. Y un gracias, porque ellos hacen lo que nosotros no hacemos: combatir la pobreza con voluntad plasmada en trabajo, no en palabras.

No se dejen desanimar cuando de la experiencia en la calle y en las comunidades regresen a los pasillos de las universidades y las discusiones estériles de cómo transformar al mundo. No se dejen desanimar cuando en la noche regresen y ven en televisión los debates de los políticos. Aunque parecen locos ustedes, todo sudados y quemados, los locos son aquellos que solo hablan, y los cuerdos son ustedes que reaccionan cuando ven injusticia y pobreza.

Los felicito. Paolo Lüers