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Carta a Lorena Peña

Querida vecina:

Ya no somos vecinos, pero durante 10 años compartimos la misma calle en la misma colonia, compartimos los cumpleaños de hijos y abuelas... Fuimos buenos vecinos, conscientes de nuestras diferencias políticas. A veces las discutimos, a veces no. Para mi: vecinos así, vecinos para siempre, aunque la vida nos haya separado en diferentes barrios y en diferentes campos políticos...

Por esto, me puse feliz cuando el día del segundo escrutinio, en la cima de las tensiones políticas que caracterizan nuestro país en tiempos electorales, te escuché decir que: "Yo amo a mis vecinos que siempre votan por ARENA. Y espero que me amen a mi, aunque soy del FMLN. No permitamos que el odio nos divida..."

¡Qué bueno que alguien diga estas palabras en esta noche tan tensa! Alguien lo tenía que decir, urgentemente, antes de que saliéramos a la calle a insultarnos o darnos riata. ¡Y qué bueno que fuiste tú, Lorena, mi vecina de la Centroamérica!

A veces, en el calor de las batallas políticas, nos olvidamos que somos vecinos todos. En este país tan chiquito todos somos vecinos, primos, compañeros de colegio o de trabajo. Y mientras no nos olvidamos de esto, gracias a palabras como las tuyas en el momento cuando más se necesita, no tengo miedo de la polarización.

De todos modos nosotros dos coincidimos en una cosa: la polarización, el conflicto político, la crítica aguda no son nada malos. Son necesarios en una sociedad que todavía busca su rumbo. Vos, igual que yo, sos adicta a la polémica.

Pero en última instancia, más allá de ser políticos, y más allá de ser adversarios, somos vecinos. Con las familias que comparten con nosotros la misma calle, así como con vos que ya no la compartimos, seremos vecinos gobierne Norman o gobierne Salvador. Compartiremos los mismos problemas con nuestros hijos, con la delincuencia, con los desastres naturales y de tráfico, esté quien esté en Casa Presidencial. Nuestra convivencia es demasiado importante para joderla siempre cuando vayamos a elecciones.

Yo a veces me olvido de esta verdad. Por esto te agradezco, querida vecina Lorena, que me hayas acordado que somos vecinos.

Hago esta carta extensiva a todos que viven y trabajan conmigo y que han votado diferente que yo. Sigamos peleando, cada uno por sus principios. Pero sigamos siendo vecinos, colegas y amigos.

Saludos, Paolo Lüers