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las Cartas de Paolo Lüers

Carta al joven que se comió su papeleta electoral

Estimado amigo Víctor Hugo Rodríguez:

No lo puedo creer: la Fiscalía realmente te quiere acusar por haberte comido el 9 de marzo tu papeleta electoral. Y según las noticias, la acusación es por fraude electoral. Puedes ir a la cárcel por 3 años.

Ahí el volado realmente se pone interesante: ¿Cuál fraude? ¿A quién has defraudado al comerte la papeleta? Porque por lo que se sabe, fue tuya la papeleta que te comiste. Si me hubieras robado mi papeleta para comértela, le hubieras privado al partido de mi elección de un voto. Y a mí de mi derecho al sufragio. Pero al comerte tu propia papeleta, ¿a quién le quitaste un voto?

Tal vez la Fiscalía debería averiguar si antes de comerte tu papeleta, la marcaste y cómo la marcaste: ¿Por el FMLN, por ARENA, o la anulaste? En caso que te comiste una papeleta que llevaba un voto para un partido, ¿este partido podría declararse ofendido por el robo de un voto? Quien sabe. ¿Y si anulaste tu voto, marcando ambas banderas, o poniendo alguna palabra obscena, ¿entonces quién sería el ofendido? Tal vez los de El Faro que hicieron campaña por el voto nulo...

Huevos, pero de todos modos los fiscales no te pueden preguntar cómo marcaste tu papeleta antes de comértela, porque el voto es secreto...

Fijate, por más que aplico a este asunto mis instrumentos de análisis sesudo, no encuentro por dónde te pueden acusar de fraude. Tal vez tu defensor me debería llamar de testigo experto...

Entiendo, por lo que otros alegan, que la tuya fue una expresión artística. Ahí sí me terminan de confundir totalmente, porque no veo cómo entra el arte en el hecho de comerse una papeleta. De paso te tengo que preguntar: ¿y cómo te la tragaste sin echarle por lo menos limón y sal?

Regresemos a lo del arte. Esto que la hartada de la papeleta sea una obra de arte tiene que ser una paja que se inventan los demás artistas desocupados que andan jodiendo en Facebook. Para mí, cometiste un simple acto de protesta ciudadana. Si te meten al bote, no es por artista, sino por ciudadano, haciendo uso del derecho de protestar, de expresarte libremente. Esto de la libertad incluye perfectamente locuras como la tuya. No tenés por qué declararte artista para comerte una pinche papeleta.

Otra inquietud: ¿Realmente te llamás Víctor Hugo, como el novelista francés, o es otra onda artística tuya? Sea como sea, te manda saludos Paolo Lüers