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las Cartas de Paolo Lüers

Carta al guerrillero que como político perdió el coraje

Estimado Salvador Sánchez Cerén:

Que usted tiene conceptos ideológicos diferentes a los míos, ya lo sabemos desde hace décadas. Esto nos ha convertido en adversarios políticos, pero no necesariamente habla mal de usted. Pensamos diferente, y por eso no le quitaré el respeto.

Pero ahora me doy cuenta que, muy aparte de diferencias ideológicas, surge otro problema que sí me hace difícil seguirlo respetando: Al llegar a la cúpula del poder, se ha vuelto cobarde.

Luego de su larga ausencia y su aun más largo silencio sobre el tema que más afecta a los salvadoreños, la inseguridad y la violencia, usted celebró una reunión con su gabinete de seguridad. Y muchos pensamos: Al fin el hombre va a hacer lo que prometió: tomar el problema por los cuernos - y asumir el liderazgo en el tema de seguridad.

¡Qué decepción! En vez de asumir el liderazgo, nos da frases trilladas. En el sitio oficial de la Presidencia se lee así: "El presidente subrayó que dentro de los planes del gobierno se descartan cualquier tipo de negociación con grupos criminales, en concreto con las pandillas: 'Ellos están al margen de la ley, se han vuelto violadores de la ley y, por lo tanto, nuestra obligación es perseguirlos y castigarlos, y que la justicia determine las penas que le corresponden', dijo."

Usted sabe que esto es paja. Su ministro de Seguridad, Benito Lara, igual lo sabe. Dos excomandantes guerrilleros que ya no se atreven a enfrentar con valentía la realidad. Ustedes dos saben que sin hablar con los pandilleros no habrá solución a la situación de violencia en amplios territorios abandonados por el Estado. No sólo lo saben, actúan contrario a esta paja: Desde que el gobierno del FMLN ha suspendido, en junio del 2013, toda la facilitación del diálogo con las pandillas, ustedes como partido nunca han dejado de buscar el diálogo con ellas. Debajo de la mesa y sin ninguna transparencia quisieron hacer lo que en público condenaron, y que ya no querían permitir que los mediadores independientes hiciéramos. Y lo peor: Ustedes buscaron (y siguen buscando) la negociación con los pandilleros por razones electorales, no para resolver los problemas de la violencia. En parte debido a esta práctica clandestina, usted ganó con tanta ventaja en la primera ronda…

Usted sabe perfectamente que no hay forma de perseguir, detener, enjuiciar, condenar y mantener presos a los 100 mil pandilleros y sus colaboradores. Usted sabe que se necesita rehabilitar y volver a insertar a la sociedad a decenas de miles de jóvenes, que ahora están actuando fuera de la ley. Y usted sabe que esto es imposible sin hablar con ellos - y sin hacerles a ellos partícipes de la solución.

Usted, presidente, lo sabe y no lo dice, por miedo al costo político y tal vez electoral. Esto se llama cobardía y politiquería. No entiendo por qué el país tuvo que poner en Casa Presidencial a un hombre que como insurgente mostró valentía, para que al final, cuando realmente cuenta, es igual de inconsecuente que su antecesor Funes, quien dio luz verde para que otros se quemaran las manos con la tregua; y cuando ya no aguantó el calor, le dio la espalda al proceso, a los mediadores, a los alcaldes que se habían metido en la aventura de construir acuerdos locales de paz y convivencia, a las comunidades que comenzaron a organizarse alrededor de esta oportunidad histórica…

Usted sabe que no hay forma de resolver el problema de la violencia sin romper la exclusión y marginalización de poblaciones enteras, que incluyen a los pandilleros, sus familiares, sus colaboradores. Usted sabe, por la experiencia de los años 2012/2013, que la única manera de que la sociedad acepte este reto es cuando los gobernantes dicen la verdad, aunque sea impopular. Funes no quiso hacer esto, y por esta cobardía arruinó el proceso de mediación y de reducción de violencia.

Y ahora, en vez de Funes en Casa Presidencial está un hombre supuestamente de principios - pero usted nos viene con la misma paja… Y para más joder, su partido sigue buscando desesperadamente a los jefes pandilleros con promesas y ofertas inconfesables para ganarlos como aliados electorales. Por suerte, ellos ya no creen en ustedes y no les hacen caso. Es más: ellos insisten en que haya un diálogo transparente y fuera de las lógicas partidarias, y por esto aprecian tanto la experiencia con los mediadores independientes, quienes sí han mostrado que tienen el coraje para poner el pecho por un proceso tan poco entendido en la opinión pública…

Recapacite, Leonel, y cuando dé pasos valientes, tendrá el apoyo de donde menos se lo imagina.

Saludos, Paolo Lüers