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las Cartas de Paolo Lüers

Carta al FMLN: ¿Qué ondas con el socialismo?

Estimados compañeros:

Muchos me han preguntado porqué solo hablo de la renovación de ARENA y nunca de la del FMLN. Acepto esta crítica, pero la verdad es que no sé cómo entrar en este tema.

No percibo el debate interno, ni las fisuras en su imagen de partido monolítico, que me permitieran opinar o proponer sobre la renovación del FMLN. De parte de ARENA, se me han acercado simpatizantes, militantes, donantes y dirigentes para hablarme de la necesidad de renovación, de los obstáculos, de su preocupación de quedarse corto y caer en el error de "too little, too late" (que yo mismo señalé frecuentemente). Por esto resulta fácil entrar en el debate, aunque siempre con el riesgo de caer mal.

Fui parte activa de los grandes debates de la izquierda, desde adentro, cuando terminó la guerra y nos insertamos en la nueva República constituida por los Acuerdos de Paz. Debates muy francos y ricos de argumentos (y emociones) sobre en qué tipo de partido debería transformarse la insurgencia y su base social: ¿Un partido de cuadros al estilo leninista o un movimiento plural y abierto a la sociedad civil? ¿Revolucionarios, socialistas o socialdemócratas? Los resultados no me gustaron y, como miles, salí de la militancia y busqué la inserción en la vida ciudadana y profesional.

Participé, ya desde afuera y en el nuevo siglo 20, de los debates entre los "renovadores" de Héctor Silva, Facundo Guardado, y Óscar Ortiz - y los "revolucionarios-socialistas" dirigidos por Schafik Handal y Sánchez Cerén. Tampoco me gustó el resultado: un partido monolítico, vertical, sin tendencias, sin pluralidad, sin libre debate interno que se estableció con la salida de los renovadores, socialdemócratas, reformistas y liberales del FMLN. Me distancié aun más, cuando el nuevo FMLN abrazó como nuevo referente al populismo militarista de Hugo Chávez - para mi una alianza fatal que dio al FMLN mucho dinero, pero le hizo perder su alma emancipadora.

Ahora dirigentes como Medardo González, quien dirige el partido FMLN, y José Luis Merino, quien dirige el FMLN-ALBA, S.A. de C.V., hablan del "debate sobre el socialismo" y del Congreso que para este fin han convocado para octubre de este año. Siempre es bienvenido el debate. Pero no veo ni escucho nada que me indique que este "debate sobre el socialismo" nazca de un proceso de crítica, renovación y relevo de liderazgo al interior y en las bases del Frente. No veo que articularse dentro del FMLN una nueva generación de izquierda con ganas y valor de retar la generación de líderes que surgieron en los conflictos de los 70 y en la guerra de los 80, con su retórica antiimperialista, antiempresarial y su desprecio por la "democracia burguesa", los principios republicanos de la división de poderes y de la libertad individual.

A diferencia de mi amigo Salvador Samayoa, a quien admiro por su paciencia, optimismo y comprensión para con ustedes, no veo en el FMLN "una coexistencia entre dos visiones": una democrática y una autoritaria; una comprometida con la construcción de una sociedad más justa y democrática, otra con convertirse en una "nueva oligarquía". No veo estas dos visiones enfrentadas, no veo este debate - por esto me cuesta imaginarme el Congreso convocado por la cúpula como método para resolverlo. Escribe Samayoa en su columna del miércoles pasado: "El problema no es la contradicción, sino la falta de resolución". Yo soy más pesimista: El problema es la falta de contradicción, o la falta de espacio para que las contradicciones se pueden expresar.

Sería una enorme satisfacción si ustedes me comprobaran que estoy equivocado.

Saludos, Paolo Lüers