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Carta al Fiscal que no fue

Estimado Chico Díaz:


No se atrevieron a ponerte como Fiscal General. Desmasiado independiente, demasiado recto, demasiado inmume contra presión partidaria o empresarial. Demasiado riesgo para ambos partidos grandes. Me consta que hubo mucha gente, de mucho peso, que te apoyaron, tanto en el FMLN como en ARENA. Pero al final se impuso la gran coalición de la cautela, de los mediocres, de los que tienen miedo a la audacia…
No estoy diciendo que el Fiscal que recibió un voto casi unánime, el Lic. Douglas Meléndez, sea mala elección. Más bien me uno a lo que dijo el diputado Johnny Wright Sol, razonando su abstención: “No fue un proceso suficientemente transparente para poder votar en pro o en contra de este Fiscal”. Gracias a Johnny por negarse a servir de borrego.
El problema no es el Lic. Douglas Meléndez, a quien por supuesto todos debemos   apoyar para que pueda cumplir su complicada misión de lucha contra los cuatro males del país: la corrupción, la impunidad, el abuso arbitrario de la justicia y la delincuencia. El problema es la mentalidad pusilánime de los partidos.
Supongamos que eligieron a un fiscal competente. Pero el país necesitaba mucho más: necesitaba a un fiscal capaz de darle otro rumbo, otra visión, otra ética a la Fiscalía,  y a través de ella a la institucionalidad democrática del país. Cuando vos te postulaste, muchos decían: Pero Chico no es penalista, y nunca trabajó en la Fiscalía, ¿cómo se va a enfrentar a la delincuencia? Pero la Fiscalía debe ser mucho más que un aparato de perseguir y acusar a los delincuentes. El Fiscal General debe ser el defensor de la institucionalidad, el hombre que no permite que la justicia sea utilizada para chantaje y persecución política. 
Entre los 72 candidatos a Fiscal sólo había uno que por su trayectoria de vida y trabajo ofrecía plena garantía que con él la Fiscalía podía dar un salto de calidad y convertirse en el guardián y catalizador del Estado de Derecho: Francisco Díaz Rodríguez. Y los diputados, tanto de ARENA como del FMLN, entendieron perfectamente lo que significaba tu candidatura, y por eso no te dejaron pasar ni siquiera a los finalistas: significaba que los partidos, el gobierno, los poderes fácticos iban a perder la capacidad de controlar, mediatizar, neutralizar o chantajear a la Fiscalía General de la República. 
A nadie le gusta perder control. A muchos les dan miedo los funcionarios incorruptibles. 
Muchos todavía no superan el trauma que les causó la Sala de lo Constitucional, o sea el hecho que 4 magistrados, más allá del discurso, ejercieron la independencia de manera radical e imparcial. Lo que te apoyamos en tu candidatura para fiscal general lo hicimos precisamente porque vos sos de la misma madera que los 4 Magníficos de la Sala. Y claro, precisamente por esto ni el FMLN ni ARENA apostaron a vos.
Todo el mundo habla de independencia, se ha vuelto políticamente correcto; pero pocos han mostrado en su vida entera qué significa independencia: ser incomprable, nunca dejarse presionar, jamás dejarse extorsionar. Vos lo mostraste durante toda tu carrera.
Tal vez debería felicitarte que no te eligieron: Los políticos no están listos para un fiscal como vos. Prefieren a un fiscal de carrera que se limita a perseguir el delito, combatir la delincuencia, pero no toca las fibras de un sistema esencialmente corrupto.
Si te hubieran elegido sin realmente entender quién sos y qué tan serio te tomás esto de la independencia y de la ética, tal vez te hubieran hecho la vida imposible esta gran coalición de mediocres y cobardes de todos los colores. 
Pero tal vez, quien quita, hubieras logrado ponerte a la cabeza y servir de motor de un gran movimiento ciudadano contra la impunidad y en pro de la renovación ética de las instituciones. Tal vez la sociedad sí está lista para dar este paso, pero la clase política todavía no. Me hubiera gustado que los más visionarios en ARENA y el FMLN, que me consta que entendieron bien el potencial de tu candidatura para el desarrollo de nuestra democracia, hubieran peleado en público y transversal a las fronteras partidarias e ideológicas para que alguien como vos llegara a la Fiscalía.
Me hubiera gustado que los diputados de ARENA y del FMLN, que estaban convencidos de tu candidatura, hubieran peleado dentro de sus partidos para que te incluyan en la lista de finalistas. Tal vez hubieran pagado un precio alto por su rebeldía, así  como ahora le va a tocar pagar a Johnny Wright Sol, pero hubieran ganado mucha más credibilidad que con las actitudes de borregos.
Mi respeto, Chico, por no haber hecho concesiones, promesas, matizaciones para hacerte más potable y para que te elijan. Si te elegían, tenía que ser con plena conciencia del alcance de su decisión y de que vos ibas a revolucionar la Fiscalía. Para vos, no tiene chiste volverte fiscal sin tener un mandato claro de renovación.
Gracias por el intento, Chico Díaz. De cualquier manera ganamos una batalla: Movilizamos la opinión pública contra Luis Martínez, y los diputados tuvieron que abandonar la idea de reelegirlo. Todo o demás ya es ganancia. 


Te saluda Paolo Lüers