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las Cartas de Paolo Lüers

Carta al Fiscal General

Estimado Luis Martínez:

El Diario de Hoy publica ayer un artículo titulado "Italiana ENEL se despide...". Un buen resumen de una triste historia, en la cual usted tiene uno de los papeles de villano. La historia como un país no supo aprovechar la oportunidad de juntar esfuerzos con una empresa líder a nivel mundial para explotar uno de los pocos recursos naturales que tenemos: la energía geotérmica. La historia como dos gobiernos (de Saca y de Funes) bloquean la inversión italiana en LaGeo, hasta que el socio al final, aunque ha ganado el pleito en todas las instancias internacionales, prefiere vender sus acciones y abandonar El Salvador para invertir en otras partes. La historia como un fiscal general (o sea, usted) se deja instrumentalizar para poner su institución al servicio de esta política errada y, peor aun, de la persecución política y de los intereses electorales del presidente Funes. Cualquiera puede leer esta triste historia en El Diario de Hoy del día 17 de diciembre.

El único error en esta historia periodística es la introducción. Dice: "El Estado salvadoreño y la empresa italiana Enel Green Power escribieron ayer la última página de una convulsionada historia…" ¡Falso! Faltan dos páginas por escribir, y la primera le toca a usted, señor fiscal general: falta poner punto final a las acusaciones penales que su fiscalía lleva contra nueve exfuncionarios, entre ellos don Billy Sol Bang. La base de la acusación es la supuesta ilegalidad del convenio que ellos negociaron y firmaron con ENEL en el año 2002. Ahora, usted mismo, como representante del Estado salvadoreño, firmó un acuerdo con ENEL, que pone fin al pleito. La solución: El Salvador compra a ENEL todas sus acciones. Con esto, el Estado -¡al fin!- reconoce la legalidad del convenio CEL-ENEL del 2002. Si no, no le podía comprar a los italianos sus acciones. Usted no pudo haber firmado un documento de compra de acciones ilegalmente adquiridos por un valor de por 280 millones de dólares.

Por tanto, usted tiene que sobreseer la acusación que abrió, no solo contra ENEL, sino también contra los nueve exfuncionarios. Y tiene que levantar el embargo de bienes por valor de 2000 millones de dólares, no sólo contra ENEL, sino contra todos los acusados. Esta es la página que a usted le toca escribir para llevar a buen término la triste historia.

También está equivocado David López, presidente de la CEL y cuñado del secretario general del FMLN Medardo González, cuando dijo a los medios que con la solución comercial entre el Estado y ENEL "se facilitará el desarrollo de los procesos penales". ¡Falso! No facilita el desarrollo de los procesos sino obliga a suspenderlos. Ya no hay causa. Bueno, parece que nunca la hubo. Pero ahora, la supuesta causa se vuelve definitivamente insostenible. El convenio con ENEL de diciembre del 2014 (de compra-venta de las acciones de ENEL en LaGeo) sólo es válido si fue válido el convenio original del 2002, mediante el cual los italianos adquirieron estas acciones. Así de simple.

Bueno, es simple. Pero entiendo que para usted es difícil salir de este dilema. Tiene que sobreseer, pero no quiere decir: Fíjense, me equivoqué, son inocentes, porque ahora me di cuenta que el convenio del 2002 sí era legal y válido. Ya con 280 millones sobre la mesa, pensándolo bien, no hubo delito…

Pero esto es su dilema, señor. Usted se metió en este huevo, usted llevó a la corte esta acusación política de Funes y de la Santa Inquisición de la Asamblea, usando valúos manipulados y rompiendo reglas básicas de procedimiento. Ahora es su problema cómo salir de este dilema sin perder la cara.

La otra página le toca escribirla al gobierno de Salvador Sánchez Cerén: Esta historia solo termina cuando el gobierno presente un plan de cómo desarrollar la industria geotérmica y así asegurar el futuro energético del país - sin el socio estratégico y su capacidad de invertir dinero y tecnología. Y sin posibilidad de conseguir otro, porque ninguna empresa internacional va a entrar al campo minado donde acaba de salir ENEL.

A la espera de las dos páginas finales de esta triste historia, le saluda Paolo Lüers