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Yihadistas, no idealistas, sin nada importante qué decir

Un Estado que no puede dar la mínima protección a sus habitantes, que pierde día a día el control de poblados y barriadas, que está casi en bancarrota y cuya única salida es seguir con el saqueo, es un Estado fallido…

Los jóvenes y muchos adultos que durante las décadas de los Setenta o los Ochenta se incorporaron a la guerrilla, "por falta de espacios para expresarse y cambiar al país", no tenían mayor cosa qué decir ni se esforzaron por mover ideas y tomar parte en los debates públicos.

A distancia, sea del tiempo o recordando cómo se juzgaba al país desde el exterior, prevalece la confusión, pues es muy fácil valerse de estereotipos o leyendas para echar tierra sobre la conciencia por los crímenes perpetrados contra gente inocente y la destrucción de lo que con tanto esfuerzo se había levantado.

El costo fue espantoso: más de setenta mil muertos, millones de desplazados, un retroceso de cuarenta años en la economía y la nefasta herencia del odio que llevó a la instauración del actual régimen.

En El Salvador, desde la presidencia de Oscar Osorio, un coronel muy bien intencionado pero confundido por el benefactorismo mexicano, funcionaba lo que priva en muchos países: leyes laborales, sindicatos, prestaciones como aguinaldos y vacaciones, salarios mínimos, "seguridad social" (ahora casi en bancarrota), estatización de la banca central, manipulación de las exportaciones…

A ello hay que agregar la difusión libre y relativamente vigorosa de noticias y opiniones. Los diarios daban cabida a noticias razonadas y no violentas, por lo que los partidos políticos y organizaciones de toda naturaleza siempre pudieron exponer sus plataformas.

Los gobiernos estaban encabezados por militares, pero sus gabinetes eran integrados por civiles que habían destacado en sus respectivos campos. Cada nombramiento era sorpresa por un lado y esperado por el otro, pues no eran desconocidos los designados.

EL DIARIO DE HOY fue, durante muchos años, el único medio que publicaba, además de informaciones y toda suerte de noticias, su propia opinión editorial, ya que ningún otro medio tenía páginas editoriales ni espacios para ello.

En las páginas de opinión de este Diario se dio cabida a artículos, ensayos y entrevistas de diversos personajes, entre ellos Raúl Castellanos que fue secretario general del Partido Comunista, Roque Dalton, luego asesinado en una purga interna, los que encabezaron la Democracia Cristiana, los poemas y escritos de Roberto Armijo… vetados eran los ignorantes y los que, como único argumento, insultaban a personas, sectores y a la misma gramática y a la lógica.

En siglo y medio de marxismo no son capaces de aprender

No tenían nada de valor qué decir esos jóvenes que se autoproclamaban idealistas pero con entrañas yihadistas, que ahora, cuando están lejos de seguir siendo jóvenes, tampoco tienen cosas importantes que decir a juzgar por lo que es su palabrerío. Y en esto comunistas, compañeros de viaje y tontos útiles siguen repitiendo, casi en forma mecánica, lo que expresaban antes del Levantamiento del Treinta y dos, o lo que ha sido la línea de esos partidos desde hace siglo y medio.

En su discurso siempre enarbolan vaguedades, imprecisiones, mucho odio y ocurrencias. Se habla de "cambios profundos" pero sin precisarlos, más en estos momentos en que, sin haber llegado a esas "trepidantes transformaciones", han desarticulado al país, soltado una tremenda corrupción y arruinado sectores.

Un Estado que no puede dar la mínima protección a sus habitantes, que pierde día a día el control de poblados y barriadas, que está casi en bancarrota y cuya única salida es seguir con el saqueo, es un Estado fallido…