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Votó mucha gente pero falta el voto de quien produce

Es propio del género humano imaginar que las cosas buenas van a ocurrir por milagro, pero la realidad es que para que estas tengan lugar, se debe trabajar con tenacidad, esfuerzo, organización y mucha fe

Pasaron las elecciones y ahora vamos a una segunda vuelta, toca votar en espíritu a muchos que definen los rumbos del país, desde invertir y continuar en la lucha para un mejor El Salvador, esperar, o cerrar la tienda y buscar otros destinos o, en palabras de los responsables de La Corporación Reto del Milenio (MCC), lo importante para asegurarse de que el país irá en el buen sendero, son reglas claras más leyes que fortalezcan la estabilidad jurídica.

Estabilidad jurídica más seguridad física, pues no es realista que un país pueda desarrollarse si la delincuencia invade más y más la vida pública y privada. Y el síntoma más aflictivo es el gran número pequeños y medianos negocios que cierra, por no resistir la carga de las extorsiones y las amenazas, lo que se suma al acoso fiscal del gobierno.

Tenemos a la vista, en el caso de Venezuela, las consecuencias de ignorar o pisotear elementales realidades económicas, lo que rápidamente allá se tradujo en una escasez dolorosa para todos: faltan jabón, alimentos, energía eléctrica (y de allí los apagones de varias horas que plagan el territorio), medicinas y, últimamente, la posibilidad de viajar al extranjero por las descomunales cantidades de dinero que el régimen debe a las aerolíneas.

Mientras en Venezuela hay cada vez menos productos en los anaqueles de las tiendas y comercios, la criminalidad se ha incrementado, como quedó expuesto en forma dramática por el asesinato de la Reina de Belleza Mónica Spears y su pareja, en un asalto brutal, como los innumerables que se producen a diario en ese país.

En El Salvador se encuentra prácticamente de todo, pues si no se ofrece en tiendas o almacenes, puede pedirse al exterior.

La excepción son ciertas medicinas que, regulaciones sin sentido, derivadas de controles estatales, han hecho desaparecer, causando problemas a quienes dependen de ellas para conservar su salud o inclusive mantenerse vivos.

Quien no se esfuerza y trabaja duro

no prospera honestamente

Aquí hay casi todo lo que la gente usa y consume gracias a un simple mecanismo, que es la demanda en los mercados. Y si hay demanda –la población quiere ropa confeccionada, zapatos duraderos y de bajo precio, alimentos empacados con una garantía sobre su calidad, etcétera– siempre habrá comerciantes y fabricantes que los suministren. Y allí las dos partes ganan, el que fabrica y ofrece y el que compra y consume; de haber ventaja sólo para uno, no se produce el intercambio.

No hay ningún comerciante que obligue a grupos de personas a comprar en su establecimiento; los que hay tienen que competir en servicio, calidad y buenos precios, para ganar y mantener a sus clientes. Y comerciante o fabricante que no compite termina por desaparecer…

Distinto es con respecto a los servicios públicos: la gente no tiene más opción que inscribirse en un único sistema de seguro, el ISSS, lo que es la causa de la deficiente atención que recibe. Si hubiera alternativas, otro gallo cantara en provecho de la gente que cotiza.

Es propio del género humano imaginar que por milagro las cosas buenas van a ocurrir, pero la realidad es que para que estas tengan lugar, se debe trabajar con tenacidad, esfuerzo, organización y mucha fe. Y aunque muchos se sacan el premio gordo, el premio más gordo es el premio al esfuerzo.