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Vendrán turistas del exterior si hay turismo interno

Llegan visitantes cuando hay seguridad, limpieza, higiene de los alimentos, buen trato y una medida de alegría. Un país puede estar convulso pero tener ciudades y rutas seguras

Las opciones turísticas en estas fechas son tentadoras: la Ruta del Bálsamo, el Cerro de las Pavas y su santuario, Chalchuapa y Metapán, Izalco, Apaneca, el Cerro Verde…

Las "Fiestas Agostinas", las patronales de San Salvador, son aprovechadas por muchos capitalinos para visitar otras ciudades y pueblos del país, hacer turismo interno, ver saltos de agua, lagunas, iglesias coloniales…

La ocasión es propicia para celebrar el encuentro convocado acertadamente por el Ministro Duarte, de Turismo, para diseñar estrategias que logren posicionar al país como destino turístico lo que, a su vez, se vale de la infraestructura que sirve el turismo interno.

Las playas atraen, sobre todo, a los locales, con excepción de las playas de surf en La Libertad, catalogadas entre las mejores del mundo.

Aprovechando la afluencia de jóvenes surfistas es que operan restaurantes, hostales, ventas de souvenirs y todo un pequeño conjunto de atractivos.

Llegan visitantes cuando hay seguridad, limpieza, higiene de los alimentos, buen trato y una medida de alegría. Un país puede estar convulso pero tener ciudades y rutas seguras, como sucedió en los peores tiempos de Colombia: pese a las depredaciones de la narcoguerrilla y las bandas de traficantes, los pobladores y los negociantes de Cartagena se unieron para mantener su ciudad libre de delincuentes y segura para los foráneos.

Como contraste, casi todo el Medio Oriente se ha cerrado al turismo después de perpetrarse allí atentados contra grupos de turistas en monumentos o ruinas, o secuestros de europeos y estadounidenses. Lugares que en una época atraían a turistas, como Babilonia y las ruinas de las ciudades sumerias en la Mesopotamia, hoy Iraq, nadie los visita.

Probar lo nuevo es una forma de escapar de la prisión mental

Muchas zonas de El Salvador, como lo expresó el Fiscal General, son "pandillolandia", pero quedan suficientes lugares más o menos tranquilos para sustentar un activo turismo. Es tarea tanto de las autoridades como de los vecinos cuidar de esa tranquilidad y unirse para combatir a los delincuentes. De esa unión pueden surgir núcleos de interés, "clusters", que apoyen la industria.

La gastronomía es un importante atractivo que, en El Salvador y Guatemala, se ha ido refinando, especializando y, a nuestro criterio, ocupa en estos momentos el primer puesto en Centro-América, región donde hay cocina mediocre o mala como en Costa Rica. Lo que hace falta es que los propios establecimientos se unan para calificarse y cuidar calidades, asignándoles "tenedores", como se hace con los hoteles cuyos servicios se evalúan con "estrellas".

Nadie nace sabiendo, por lo que educar, entrenar, capacitar, evaluar, premiar y criticar son los mecanismos para elevar calidades y continuar superándose. En esto la competencia es el motor más poderoso, como también contribuyen los festivales gastronómicos como los patrocinados por EL DIARIO DE HOY y nuestra publicación BUEN PROVECHO, que ponen al alcance del público técnicas, noticias y recetas que se pueden ensayar.

Y a esto pueden agregarse los cursos de cocina del ITCA, cuyo restaurante Goya es un crisol de nuevos talentos.

Cuando en los hogares se hacen esfuerzos por refinar la cocina, también mejora la oferta pública, pues la gente exige mayor calidad. La buena mesa, por otro lado, es una de las formas para escapar de las aldeas mentales; quien se aventura a salir de los sabores de siempre se vuelve más receptivo a distintas ideas y experiencias, a dejar los caites de la costumbre y salir al amplio mundo a recorrerlo.