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El uso de papel y jabón mide cuán civilizado se es

Negar papel es negar diarios, y negar diarios es suprimir la lectura, un elemento decisivo para civilizar. Maduro y su régimen van tras el embrutecimiento masivo, lo que lleva al control de mentes y cuerpos.

El grado de civilización de un pueblo se mide por el consumo de papel para periódicos y libros y el consumo de jabón.

El ataque a la libertad de información en Venezuela tiene una nueva estrategia: impedir la importación de papel para estrangular a los diarios. Y al cerrar diarios se eliminaría el único material de lectura al alcance del pueblo al que, en forma gradual, están hundiendo en la oscuridad de los rumores, la propaganda embrutecedora y las falsedades.

Ya pasó en Nicaragua y estuvo a punto de suceder en El Salvador en los años del duartismo: se niegan divisas para importar papel, como también lo intentó el dictador Correa, del Ecuador.

Al desaparecer la palabra impresa, a los hombres nos devolverían a la caverna, a lo que era el mundo de las sombras, sin alfabeto. El portentoso descubrimiento de las letras por los sumerios y perfeccionado por los fenicios hizo posible la transmisión de conocimientos, inventar la historia, dar sustancia a la literatura.

Y Venezuela, mientras el desastre económico no acabe con Maduro y su pandilla de sinvergüenzas, se expone a convertirse en otra Cuba, donde el único diario es de ocho o diez páginas, en papel de bagazo de caña, sin noticias pero lleno de alabanzas para el par de muy envejecidos déspotas, los "que inventaron el hambre".

En el mundo se hacen esfuerzos para eliminar el analfabetismo, el que se redujo de manera dramática durante las previas presidencias de ARENA después de la destrucción que hizo la guerrilla de escuelas en todo el territorio, faena (la de destruirlas o forzar a abandonarlas), que han retomado en estos días las pandillas.

Hacer campañas de alfabetización, como las del actual y fracasado régimen, choca con la otra, la de hostigar a los diarios. Pues tan pronto un adulto aprende a leer, si carece de buenos textos y buenos diarios, rápidamente cae en un analfabetismo funcional: puede pronunciar las palabras escritas pero entiende a medias su contenido.

Es deseable, pero no suficiente, que la población lea rótulos, vallas en la vía pública, listas de productos y textos elementales; logran con eso subir un peldaño pero no la escalera de la vida.

No quieren que lean para embrutecer y dominar al pueblo

Desde siempre se sabe que las personas que se educan leyendo, en libros y textos, logran un nivel superior de formación a los enseñados oyendo. Y esto es natural por una razón lógica: al leer el estudiante está forzado a seguir los procesos de pensamiento, entender argumentos, aprender lo elemental de la lógica.

Y a ello se suma otro factor: que lo escrito queda, se puede revisar, recalentar lo aprendido. Es esa una de las grandes fortalezas de programas educativos como los de EL DIARIO DE HOY y de MAS!, como de los buenos y excelentes libros de texto, los que están desapareciendo del sistema escolar de El Salvador.

En ellos se ofrece buena lectura, trozos de los clásicos universales, enseñanzas profundas sobre el mundo, el espíritu, la historia y el hombre.

Negar papel es negar diarios, y negar diarios es suprimir la lectura, un elemento decisivo para civilizar. Maduro y su régimen van tras el embrutecimiento masivo, lo que lleva al control de mentes y cuerpos.